• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

“Ojalá se pueda hacer justicia. Todo lo dejaremos en manos de Dios”

Familiares de Carlos Guaraco en la morgue de Bello Monte / Antonio Rodríguez

Familiares de Carlos Guaraco en la morgue de Bello Monte / Antonio Rodríguez

Lo asesinaron porque regañó al hijo de su homicida. Yender Iriza, hermano de Carlos Guaraco, lamentó que lo hayan matado por una simple discusión

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Carlos Guaraco no pudo ser una figura en el beisbol de las grandes ligas, como siempre lo soñó, pero todos sus conocimientos deportivos los compartió hasta el lunes pasado con sus alumnos de la academia Guaraco Sports, pues esa noche lo mataron, mientras hacía ejercicios, a 50 metros de su casa, en el sector El Maguito de Los Flores de Catia.

“Ojalá se pueda hacer justicia. Todo lo dejaremos en manos de Dios. Tampoco sirve que lo hagamos por nuestra cuenta, porque eso perjudicaría a la familia”, expresó Yender Iriza, el hermano mayor de Guaraco, consternado por la situación que les tocó vivir.

Guaraco tenía 32 años de edad; en 1998 comenzó a jugar en la academia de los Azulejos de Toronto y estuvo allí dos años, hasta que quedó como agente libre, y como no consiguió contrato con algún equipo de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional se dedicó a la enseñanza.

Entrenaba todos los días a jóvenes de los campos del MOP, en Propatria, y del Chato Candela, en el 23 de Enero.
Sus familiares no tienen claras las razones por las cuales lo mataron. Sí están seguros de quién es el responsable del homicidio, pues Guaraco antes de morir dijo a los vecinos que lo auxiliaron el nombre de la persona que le disparó.

“Él había discutido hace varios meses con su victimario, porque mi hermano regañó al hijo del homicida, pero no fue como para que lo matara de esa manera”, contó Iriza.

Estaba a pocos metros del hospital Periférico de Catia y de un Centro Diagnóstico Integral, pero no pudieron salvarle la vida, pues las balas le afectaron varios órganos vitales. “Él estaba con otro muchacho cuando le dispararon. Mi hermano recibió tres tiros y la otra persona, uno en la pierna. Los vecinos salieron a auxiliarlo, pero cuando llegó al hospital murió”, relató el hermano del deportista.

Pelota y salsa. Los días de la víctima transcurrían entre sus prácticas de beisbol, su familia y la música. Sus familiares lo describieron como un hombre muy alegre, solidario y muy unido a sus parientes.

“Uno lo que siente es impotencia, porque, como sociedad, cada día damos dos pasos hacia atrás. Vivimos como ratas en alcantarillas, porque no podemos salir de nuestras casas, porque somos víctimas de la delincuencia”, expresó José Guaraco, tío de la víctima.

Tanto los familiares del deportista como sus vecinos se quejaron de que a pesar de que tienen la sede principal de la Policía Nacional Bolivariana a pocos metros, los funcionarios sólo se acercan a la comunidad cuando en alguna vivienda ponen música con el volumen alto.
Al velorio llegó un grupo de adolescentes que practicaban con Guaraco. Algunos lloraban y otros tenían en sus caras expresiones de frustración por lo ocurrido.

“Era una excelente persona, buen entrenador, muy humilde y siempre nos daba buenos consejos, que echáramos para delante y nos portáramos bien si queríamos sobresalir en el beisbol”, dijo José Palacios, uno de los adolescentes que fue al velorio de Guaraco.

Entre la lista de alumnos de la víctima que han logrado contratos con equipos de las grandes ligas y los venezolanos están Gerson Valencia y Millar Díaz, que actualmente entrenan con los Mets de Nueva York; Stevens Osuna, aspirante de la academia de los Padres de San Diego, y Daniel Mata, quien firmó con los Marineros de Seatle.