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Mujer murió en consultorio clandestino por biopolímeros

Familiares de Lisbeth Chirinos dijeron que ella no había comunicado a nadie su decisión de inyectarse biopolímeros

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Lisbeth Carolina Chirinos Torres, de 29 años de edad, murió el domingo pasado luego de haberse sometido a un procedimiento estético con biopolímeros en un consultorio clandestino instalado en una vivienda en la avenida Fuerzas Armadas, en el sector Los Aguacaticos.

De acuerdo con los familiares, la mujer acudió el sábado en la tarde a la casa de Génesis Gil, una enfermera que realizaba tratamientos de belleza en su domicilio y a la que había conocido hace tres meses por ser vecina de su pareja.

Luego de terminar el retoque estético, la enfermera ayudó a Chirinos Torres a entrar a la casa de su novio para que pudiera recuperarse. Posteriormente Gil se fue de viaje a Todasana, estado Vargas.

El domingo a las 5:37 am, Chirinos Torres llamó a su pareja ­que se encontraba en la playa de Chuspa en La Guaira­ para decirle que se sentía mal.

Inmediatamente el hombre comenzó a comunicarse con Gil para conocer qué había pasado durante el procedimiento.

"Ella me dijo que la había dejado reposando y que iba a tratar de contactarla para ver cómo seguía. Luego me dijo que Lisbeth estaba bien y que sólo le hacía falta comer. Cuando volví a llamar a mi novia, no me respondía y caía la contestadora. Allí traté de comunicarme de nuevo con la enfermera y me indicó que ella podía quedar paralítica. Después de eso no pude hablar con ninguna de las dos", dijo el hombre, que pidió no ser identificado.

El joven llegó a la residencia el lunes a la 1:30 am y vio que Chirinos Torres estaba tendida en la cama sin signos vitales.

Salió a la calle a buscar a los funcionarios de la Guardia Nacional, que se encontraban en un punto de control cercano a la vivienda. Dos horas después llegó la furgoneta de la policía judicial para trasladar el cadáver a la medicatura forense.

Familiares desconocen el paradero de la enfermera. Afirman que la muerte de Chirinos Torres fue un asesinato debido a que Gil no contaba con un certificado del Ministerio de Salud para realizar ese tipo de tratamientos.

"Hacemos un llamado a Sanidad para que eviten que este tipo de casos vuelvan a ocurrir.

Queremos también que nos den respuesta porque después de dos días viniendo a la morgue aún no nos dicen la hora exacta de la muerte de mi hija", dijo Eduardo Chirinos, padre de la víctima.

A espaldas de sus allegados.

Los familiares indicaron que Chirinos Torres había tomado la decisión de practicarse el implante en los glúteos sin comunicárselo a ninguno de sus parientes. "Hace una semana, ella había comentado en la casa que quería hacerse la operación, pero nunca nos dijo cuándo o dónde", dijo Maritza Chirinos, su hermana.

Aseguraron que anteriormente Chirinos Torres no se había realizado ningún procedimiento quirúrgico para mejorar su apariencia.

"Yo le dije que no se hiciera eso. Sé que por mí conoció a la enfermera, pero nunca pensé que finalmente decidiera aumentarse los glúteos con ella", dijo el novio de la mujer. Dijo que Chirinos Torres pagó 5.000 bolívares por el tratamiento.

La mujer era madre de tres hijos y trabajaba en una zapatería en la plaza Bolívar en Capitolio. La semana pasada había cobrado la bonificación por sus vacaciones. Sus parientes creen que utilizó ese dinero para pagar los implantes.