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Mataron a taxista para robarle el dinero de su trabajo

A la víctima le dieron un tiro en el costado cuando iba por la avenida San Martín, cerca del Hospital Militar Carlos Arvelo 

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Un hombre de 31 años de edad, que trabajaba como taxista, fue asesinado el sábado en la madrugada, mientras hacía una carrera. Su pasajero le disparó para robarlo.

La víctima fue identificada como Gerson Caraballo, quien recibió un tiro en el costado derecho. El hecho ocurrió en la avenida José Ángel Lamas de San Martín, cerca del Hospital Militar Carlos Arvelo.

El transportista quedó fuera de su vehículo Ford Laser, por lo que presumen que intentó caminar hasta el centro médico. Fueron los Bomberos Metropolitanos quienes lo consiguieron herido, tirado en el pavimento y lo llevaron al hospital, pero cuando los médicos lo atendieron ya estaba muerto.

Caraballo trabajaba desde hace ocho años en una línea de taxis en el hospital Miguel Pérez Carreño, en el turno de la noche. Los compañeros no pudieron darle detalles a la familia del pasajero que tomó la última carrera, pues el transportista no lo recogió en el centro de salud sino en la calle.

Jessica Caraballo, hermana de la víctima, dijo que recibieron una llamada a las 5:00 am en la que les avisaron que Gerson estaba muerto en el hospital. Cuando llegaron al lugar consiguieron el carro abierto. Presumen que el delincuente intentó llevárselo mas no pudo hacerlo porque tiene instalado un dispositivo de cortacorriente.

“¿Para qué vamos a hacer un llamado a la autoridades? Aquí todos los días viene gente a la que le matan a un familiar y piden justicia, pero eso no sirve de nada, porque nadie hace caso. La única justicia que existe es la de Dios. Ese es el único que se encargará de todo”, expresó la hermana del chofer asesinado.

Caraballo es el primer transportista que matan en Caracas en 2013. El año pasado murieron en manos de los delincuentes 45 profesionales del volante, en varias zonas de la capital.

El taxista dejó huérfanos a tres hijos, de 10, 7 y 4 años de edad. Su hermana contó que a la familia siempre le dio miedo que trabajara de noche, por el peligro de que le pasara algo, pero él alegaba que era el horario más cómodo, porque de día hay demasiadas colas en Caracas y no era mucho el dinero que ganaba.

“El prefería la noche. Antes trabajaba por su cuenta, pero desde hace poco tiempo comenzó a laborar en esa línea y ellos sólo trabajan de noche. Nunca lo habían robado. Seguramente se resistió a entregar el carro y por eso le dispararon. Le quitaron todas sus pertenencias”, dijo.

El taxista vivía en La Urbina, con su esposa e hijos. Salía todos los días a trabajar después de las 6:00 pm, cuando llegaba a la parada del hospital Miguel Pérez Carreño y, por lo general, los traslados que hacía eran a zonas cercanas al centro de salud, precisamente para evitar meterse en los barrios aledaños, que consideraba peligrosos.