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Mataron a hombre delante de su esposa

Orlando Bastos iba en su moto por Boquerón, en Catia, cuando de repente un hombre que era perseguido por la GN le disparó

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Orlando Bastos, de 43 años de edad, fue atacado a tiros ayer a las 7:30 am por un individuo que era perseguido por funcionarios de la Guardia Nacional, en Boquerón, Catia. Bastos se desplazaba en su moto Keeway Horse KW 150, placas AC8120K. Su esposa, Lirizimar Montiel Rivas, de 38 años de edad, iba como parrillera.

Vecinos del sector los auxiliaron, y al hombre lo llevaron al Hospital de Los Magallanes, donde falleció. Bastos recibió cinco tiros en los glúteos, abdomen, fosa ilíaca y región infraescapular derecha.

La persona que era perseguida por funcionarios de la Guardia Nacional sorprendió a Bastos porque le disparó con la pistola que portaba sin pronunciar palabra.

El eje oeste de Homicidios del Cicpc asumió la pesquisa para identificar y detener al autor del homicidio. Los testigos están citados para la entrevista en esa unidad y revisarán el archivo criminal para ver si figura el autor del hecho. Los testigos colaborarán en la elaboración de los retratos hablados del presunto homicida.

Israel Borromé, de 38 años de edad, murió el domingo a las 8:00 pm en el hospital Domingo Luciani de El Llanito, donde estuvo recluido desde el 11 de enero. Era obrero de la construcción y laboraba en una obra en Palo Verde. Deja huérfano a dos niños.

La familia de Borromé se enteró de que estaba hospitalizado cuando los llamaron para notificarles que el hombre había recibido seis tiros. Estuvo consciente durante su permanencia en el centro asistencial, pero no llegó a informar a sus parientes cómo ocurrió el hecho ni quiénes lo hirieron.

A William Ramón Morales, de 36 años de edad, le dieron tres tiros cuando el mototaxi donde se desplazaba como pasajero fue atacado por un hombre que habría intentado robar el vehículo.

El conductor de la moto no se detuvo cuando el delincuente lo alertó, y por eso abrió fuego contra él, pero fue Morales quien recibió los tiros.

El hecho ocurrió en Carapita, Antímano, donde la víctima vivía con su esposa y cuatro hijos. Trabajaba como distribuidor de libros en librerías.

Murió en el hospital Pérez Carreño de un paro respiratorio.

Uno de los tiros le perforó el intestino y luego de ser intervenido surgió una infección por contaminación.