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Mataron a comerciante en estacionamiento

La víctima estaba guardando su carro cuando fue sorprendido por un delincuente que se metió al edificio

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El sábado a las 5:45 pm un hombre armado mató a José Ramón Montilva Pérez, de 56 años de edad, cuando llegaba al estacionamiento del edificio Pineca, detrás del Palacio de Miraflores, para guardar su carro.

Extraoficialmente se supo que cuando la víctima entró al estacionamiento, el homicida se coleó mientras se cerraba la reja eléctrica, lo abordó, le pidió el dinero que llevaba y al verse atrapado dentro del estacionamiento el homicida se alteró y le disparó a Montilva.

Una persona que estuvo en el lugar de los hechos, pero que prefirió no dar su nombre, dijo que el delincuente robó a la víctima y le pidió que abriera nuevamente el portón del estacionamiento. En medio de los nervios y la confusión ni el vigilante ni la víctima hallaron el control, por lo que el homicida golpeó al vigilante y luego comenzó a disparar.

“Yo me metí debajo de un carro cuando sonaron los primeros tiros. Después vi como caminaba ese hombre, desesperado por el control, hasta que subió por unas escaleras, saltó hacia otro edificio y se escapó”, relató un testigo del hecho.

Montilva era comerciante y tenía una banca de caballos. Los familiares presumen que el delincuente lo siguió desde que salió del negocio, junto con otro hombre, en una moto.

“Ni la Guardia Nacional ni la Policía Nacional quisieron auxiliarlo. Se tardaron en llegar y cuando lo hicieron llegaron encañonándonos a los que estábamos con José Ramón. Cuando llegó su hijo fue que lo pudimos llevar hasta el Hospital de Clínicas Caracas, pero llegó muerto”, dijo un amigo de la víctima.

El cadáver de Montilva fue identificado dentro de la morgue de Bello Monte con el número 432, correspondiente al número de cadáveres ingresados durante los 29 días de septiembre.

Hace cuatro meses mataron por el mismo sector a un familiar de Montilva, también para robarlo. Se llamaba Pablo Pernía y era conductor de una compañía que hace viajes al aeropuerto de Maiquetía.

“Todos estos crímenes quedan impunes. José Ramón será sólo parte de una estadística. El problema es que hay muchas armas en la calle y hasta que no desarmen a los delincuentes no se resolverá el problema”, afirmó un pariente.