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Lilibeth quería ser abogada para combatir la delincuencia

La cripta de la joven asesinada, en el cementerio La Limpia, está enrejada / José Moronta

La cripta de la joven asesinada, en el cementerio La Limpia, está enrejada / José Moronta

La familia de la estudiante de Derecho pide justicia. A su esposo le pidieron seguro médico en una clínica privada para atenderla. “¿Dónde está la ética?”, dijo Estilita Sulbarán

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“Escogí estudiar Derecho porque voy a luchar por la justicia. Voy a meter preso a todos los malandros y choros que hay”, le dijo Lilibeth Andrade de Quintero a su abuela, Estilita Sulbarán, antes de ser admitida en la Universidad Rafael Belloso Chacín de Maracaibo.

Sin embargo, el sueño de la joven de 20 años de edad se truncó el 9 de este mes, cuando fue asesinada de un tiro por delincuentes que robaron en un bus en el que iba con su esposo, Sócrates Quintero.

Estilita vive en el sector Zaruma de Maracaibo, y cuando habla de su nieta mayor se le humedecen los ojos. Ese domingo tenía previsto verla porque le iba a pagar un dinero de una hamaca roja que le trajo de Barquisimeto.

A las 6:10 pm, cuando la esperaba, su celular sonó. Era Jorge, hermano de Lilibeth. “Abuela, ven para el hospital porque a Lilibeth la tirotearon”. Se quedó en shock y no pudo moverse. Después, se desesperó.

Dos de sus hijas fueron con sus esposos y se enteraron que Lilibeth había muerto. “Sikiú –su madre– no lo aceptaba. Estaba renuente. Repetía una y otra vez que a su hija la iban a operar y que estaba bien”, dijo Estilita.

Al entrarse de la muerte, fue al centro asistencial y a las 9:00 pm les entregaron el cadáver. El velorio fue en el sector Los Chorros II, vía a Santa Cruz de Mara, donde vivía con su esposo, y el entierro en el cementerio La Limpia. Su cripta está enrejada.

“La gente estaba molesta. Decían que cómo a una muchacha tan joven le iban a truncar la vida así y más con una bebe de un año”, comentó Estilita.

Dijo que el esposo, que resultó herido en la pierna izquierda durante el atraco, está deshecho y tuvo que hacerse unas curas de emergencia porque por el ajetreo del velorio se infectó y se complicó de salud. Además, la pequeña llora constantemente porque siente la ausencia de su madre.

Al principio Lilibeth quiso estudiar Medicina Integral Comunitaria. Sin embargo, se decidió por Derecho porque pensó que era una carrera más corta. Su abuela la recuerda como una chica alegre, de buen corazón y muy trabajadora. “Arreglaba cabellos, uñas y hace poco comenzó a traer hamacas para vender. En diciembre, siempre la pasábamos juntas, en la cena y en todo. Ella hacía todo”. Con su esposo gestionaba para obtener una casa en la Misión Vivienda Venezuela.

¿Dónde está la ética? Estilita y su familia están indignados. Ella dijo que luego que los delincuentes le dispararon a la joven, el chofer del bus la llevó a la clínica Norte de Maracaibo, que era la más cercana, pero los administradores le preguntaron a su esposo por el seguro médico, lo que impidió que la atendieran rápidamente: “A Lilibeth la tiraron en el piso y medio le pusieron un suero. ¿Dónde está la ética de los médicos? ¡Es un ser humano, por Dios!”.

Pasaron veinte minutos y Sócrates, al ver que no la atendían, pidió un taxi y trasladó a su esposa al Universitario. Sin embargo, era demasiado tarde.

La semana pasada él fue al Cicpc a describir a los homicidas para que los policías elaboren los retratos hablados. Supuestamente son jóvenes de contextura delgada.

Estilita sabe que hay inseguridad en el país y la rechaza por completo, pero también critica la ausencia de policías. “Ni Polimaracaibo ni el Cuerpo de Policía del Zulia hacen patrullaje en Ziruma. Aquí se ha vuelto muy peligroso. Hay tiroteos a cada hora. Los chamos empiezan a ser malandros desde pequeñitos y eso no puede ser!”, dijo.

A su lado estaba Aminta Sulbarán, su madre, que visiblemente extraña a su bisnieta, aunque por su avanzada edad no lo demuestre.
Los familiares tienen previsto hacerle unas células cristianas a Lilibeth, es decir rezos para pedir por el descanso de su alma.

Marabinos hablan. En su edición del jueves pasado, el diario Panorama informó que “Luigi” y “El Recoge” serían los responsables del asesinato de Lilibeth. Al menos, eso dicen los habitantes de los barrios Mamón y Mirtha Fonseca de la parroquia Idelfonso Vásquez de Maracaibo, donde ocurrió el hecho.

Con ella, son dos personas de esa familia que fueron asesinados por delincuentes este año. En enero, le dispararon a Elvis Quintero, obrero en la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia y directivo de la caja de ahorros del gremio. Hombres intentaron robarle el carro cuando llegaba a su casa en el sector Panamericano de La Limpia.