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Jueza de Vargas sigue desaparecida después de 3 años y 8 meses

Solange Josefina Mago González desapareció el 19 de junio de 2009

Solange Josefina Mago González desapareció el 19 de junio de 2009

Para los investigadores y los familiares de Solange Mago el principal sospechoso es su hijo mayor

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Hace 1.312 días desapareció la abogada Solange Josefina Mago González. La última vez que se supo de ella fue el viernes 19 de junio de 2009 cuando llegó a su casa, en las residencias Rosario avenida Lecuna, en las que vivía con su hijo de 20 años de edad, y su hija de 5 años de edad.

Tres años, ocho meses y un día después la única certeza que sus familiares tienen es que la jurista podría estar muerta, pero su cadáver jamás apareció. Para cuando ocurrieron los hechos Margarita González, madre de la víctima, fue quien se puso al frente de la situación y presionó a las autoridades del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas para que aclararan el caso.

"No daré tregua hasta que encuentren a mi hija. No pienso cruzarme de brazos hasta que aparezca en las condiciones que sea", expresó González la primera vez que conversó con El Nacional, en agosto de 2009.

Meses después volvió desde Nueva Esparta para pedir ayuda una vez más pues las investigaciones del caso habían sido paralizadas. Sin embargo, posteriormente pidió que la historia no fuera publicada, por presiones políticas.

Las pesquisas. El día que Solange Mago desapareció supuestamente salió de su apartamento para asistir a una boda, pero jamás llegó. Cuando los investigadores comenzaron a indagar, determinaron que la abogada no llegó a salir de su casa pues hallaron sus pertenencias dentro del apartamento ­teléfono celular, cartera y llaves­, pero de acuerdo con el testimonio de su hijo mayor, Magohabía decidido dejar su carro e irse en un taxi, porque el estacionamiento del edificio cerraba temprano.

Esta versión dada por Marcos Eduardo Reyes Mago, hijo de la abogada, no fue creíble para los investigadores por lo que desde entonces el muchacho se convirtió en el principal sospechoso de la muerte de Solange Mago.

En el apartamento de la abogada fueron realizadas varias inspecciones, entre ellas la prueba de luminol en la sala, en la habitación y en el baño.

La reactivación de este componente químico arrojó que tanto en la sala como en el baño había presuntos rastros de sangre y en este último faltaba la barra metálica en la que se colocan las toallas, que había sido arrancada de la pared por lo que la policía presumía que esa había sido el arma homicida. Sin embargo, no podía asegurarse que Mago estuviera muerta hasta que no se hallara el cadáver.

Después de la desaparición de Solange Mago, familiares y amigos se unieron en oración para pedir a Dios por la abogada, para que apareciera. Con el transcurrir de los días la posibilidad de que estuviera viva se hacía más remota, mientras que funcionarios de la policía judicial insistían en la presunta responsabilidad del hijo en la desaparición y muerte de la jurista.

En reiteradas oportunidades lo citaron a declarar y le practicaron diversas pruebas psiquiátricas para indagar, pero no lograron obtener mayor información.

Algunos vecinos aportaron testimonio y lo único sospechoso que relataron a la policía fue la presencia de un carro blanco estacionado durante varias horas frente al edificio, con el maletero abierto.

Mago era la coordinadora del Circuito Judicial del estado Vargas.

Su hijo mayor la notificó como desaparecida en el Departamento de Atención a Víctimas Especiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas el lunes 22 de junio de 2009.

Después de la desaparición de la abogada su hija, de 5 años de edad, fue entregada a su padre mientras que el hijo mayor supuestamente fue detenido por funcionarios del Cicpc, pero por su presunta vinculación con el robo de un vehículo. Por lo pronto, los familiares aún esperan porque aparezca el cadáver de la jurista.