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Homicida de ex pareja la había amenazado si lo dejaba

Tenían 6 meses separados por los celos y los amedrentamientos del hombre. La familia de víctima pedirá guarda y custodia del hijo

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Yetzibel Alexandra Bravo Cortés, de 18 años de edad, asesinada a cuchilladas por su ex pareja el jueves a las 10:00 am frente al centro comercial Rosal Plaza, avenida Pichincha de El Rosal, había sido amenazada de muerte por el homicida.

La joven y Wilkis Rodríguez Oropeza, de 22 años de edad, detenido por la Policía Nacional minutos después del suceso, estaban separados desde julio. En el tiempo en que vivieron juntos procrearon un niño que tiene 2 años de edad.

La separación tuvo su origen en los celos del hombre, así como en las amenazas en contra de la joven. La última vez que el hombre arremetió contra ella fue en julio pasado, cuando la amenazó con un cuchillo en la casa de la madre de él.

Ana Cortés y Geisy Rengifo, madre y hermana, respectivamente, de la víctima, dijeron que pedirán al tribunal que tiene el caso del menor de edad que les conceda la guarda y custodia del niño que actualmente está en poder de la familia del homicida.

Ellas explicaron que el martes Rodríguez Oropeza se llevó el niño a su casa en Aragua, debido al régimen que impuso un tribunal de menores. El bebé pasaría 24 y 25 de diciembre con su papá. El 31 de diciembre y el 1º de enero con su mamá.

Yetzibel Alexandra laboraba junto con su hermana Geisy Rengifo en la venta de comida de la estación de servicio El Trébol, al final de la avenida Pichincha. El jueves ella llamó al trabajo para avisar que llegaría tarde por problemas en el Metrocable y decidió irse en una camioneta de pasajeros que la llevó a Chacaíto. La joven vivía en la Vuelta del Águila, Fila de Mariches, vía Petare Santa Lucía.

El hombre se ocultó en la avenida Pichincha y sorprendió a la joven cuando se dirigía a sus labores. La mató de cuchilladas en el pecho y la cara. Rodríguez Oropeza, que laboraba en una venta de comida en Aragua, la había amenazado con matarla a ella y al niño, y que luego él se suicidaría si lo dejaba. Los familiares de la víctima dijeron que el hombre sospechaba que la muchacha había conseguido otra pareja y por eso la acosaba constantemente.

La familia de Yetzibel Alexandra le dio gracias a Dios por la detención del homicida. Ellas presumen que, una vez muerta la joven, el hombre mataría al niño.