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Habitantes de la Panamericana: desplazados y abandonados por la revolución que apoyaron

El 24 de julio de 2015 el Estado desplegó una OLP que dejó sin hogar a 110 familias entre La Ensenada, Bosque Verde, El Semáforo y Divino Niño. Dos personas fueron detenidas por droga, pero, luego de 47 días, recibieron su libertad con sobreseimiento de la causa. Los afectados no justifican entonces la razón del operativo

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El día en que le tumbaron la casa, Carlos González Meléndez se levantó más tarde que de costumbre. Durante la noche estuvo viendo películas con su esposa y sus hijos hasta pasadas las 11:00 pm. Ese 24 de julio tenía que trabajar, pero no tan temprano, así que se preparó el café con serenidad. El teléfono sonaba insistentemente. Su tranquilidad le hizo ignorarlo por un rato, hasta que decidió revisar un mensaje de un primo que vive cerca de su sector:

— Primo, la Guardia Nacional tiene tomada toda La Ensenada. Quieren que nos levantemos a juro y desalojemos.

Pensó que era una broma. No le dio demasiada importancia y terminó de tomarse el café. Despertó a su esposa para informarle que ya se iba. Cuando llegó a la entrada de La Ensenada, se dio cuenta de que el mensaje era verdad: el lugar estaba ocupado desde la madrugada por funcionarios de la Guardia Nacional y la Policía Nacional. Además, el servicio de agua y electricidad fue suspendido.

— Buenos días, oficial —le dijo a un militar—. Puede decirme qué pasa. Por qué están aquí.

— Tiene que esperar — respondió.

"¡Esto es una OLP! Pedimos colaboración", gritaba una voz a través de un megáfono desde otra manzana. Carlos se sentía desesperado al no saber siquiera de dónde provenía el alarido. Un comandante de apellido Flores se acercó y le dijo que debía desalojar su vivienda.

— Esto es una OLP. Las casas van a ser demolidas. Pedimos toda la colaboración. Deben abandonar este lugar — agregó el militar.

Carlos sostuvo una discusión con él. Le arguyó que aplicar desalojos en un día feriado es ilegal.

— Es una orden presidencial — contestó el efectivo.

Prefirió obedecer por temor a ser encarcelado y separado de sus hijas. Incluso lo amenazaron con derribar la casa con él adentro. No entendía por qué una zona donde podía dormir con la puerta abierta (afirma que no había delincuencia) era intervenida. Se escuchó un estruendo: eran las excavadoras moviendo los restos de las casas.

   

Foto: Cortesía de Coviolpe


Vio, al igual que sus vecinos, cómo era demolida la casa donde creció; cómo quedaba desolado el sitio en el que hizo sus estudios, se casó y nacieron sus hijas.

Llegaron entonces los camiones de la Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor. Esta vez el programa social no fungió como embellecedor de viviendas populares: en los vehículos metieron los enseres de los afectados, de los cuales muchos no han sido devueltos. Trabajadores vestidos de uniformes de Supra rompieron con mandarrias las paredes de las casas.

Carlos González Meléndez vivía en la calle La Conejera, bautizada con ese nombre porque en la granja de su abuelo había muchos conejos.

Erika Bracho, residente de otra calle, tenía siete días de haberse operado una hernia umbilical cuando la sacaron del hogar donde vivió durante seis años. Ese día llamó a su hermana para que le suministrara bolsas y sacos, y para que la ayudara a cargar las cosas, de las cuales logró salvar pocas.

En un momento tuvo que soltar las bolsas para ayudar a una discapacitada, hermana de una de sus vecinas, que se cayó entre el ajetreo. Mientras derrumbaban la casa de ambas, Erika y otros afectados las apoyaban para que salieran.

En medio de la destrucción les cayeron pedazos de escombros en los ojos y en la cabeza.

Los demoledores presumían de otro talento: cantar. Durante el derribo interpretaron "Patria querida", la última tonada que interpretó el presidente Hugo Chávez públicamente antes de morir.

Algunos oficiales dijeron que en el Poliedro iban a ser recibidos los desalojados, así que la comunidad envió una comisión al sitio. Pero no era verdad. Solo había un puesto militar desde el cual se dirigían las órdenes.

"Nos iban a dejar vulgarmente en la calle", expresa Carlos González Meléndez.

La comunidad decidió defender las casas. Trataron de trancar la Panamericana para exigir la presencia de alguna autoridad que les explicara el porqué. No obstante, los guardias y los policías, con armas largas, suspendieron la protesta.

La manifestación de ese día no evitó las demoliciones ni que 110 familias se quedaran sin hogar.

Hoy La Ensenada parece arrasada por una guerra o un fenómeno natural. De las casas solo quedan pedazos de zinc, escombros y olas de polvo. Encima de las ruinas, los zamuros volando en círculos evocan el abandono y la indolencia.

  

Foto: Cortesía de Coviolpe

Desde la carretera es visible lo que quedó de una pared en La Ensenada. Está justo en el borde que la separa de la arteria vial. En ella están escritas unas palabras que aferran a los antiguos residentes a esa tierrra: "No somos invasores. Somos venezolanos. Queremos respuesta. Queremos solución".

Enfrente, en La Rinconada, se ve el avance de la construcción del Parque Hugo Chávez, proyecto anunciado en 2013 por el presidente Nicolás Maduro y ejecutado por la Alcaldía de Libertador.

El 27 de julio, Gustavo González López, ministro de Interior, Justicia y Paz, ofreció un balance de la Operación de Liberación del Pueblo realizada en la carretera Panamericana.

"Se demolieron 299 ranchos que estaban construyendo en zona de alto riesgo. Se detuvo a una persona que estaba solicitada por los tribunales por abuso sexual, a dos más por droga y a 15 extranjeros. Además, se hallaron un sembradío con 15 plantas de marihuana, 820 gramos de bicarbonato para el procesamiento de drogas y se recuperaron 68 uniformes. Se recuperaron vehículos y un arma. Actuaron en la actividad 1.447 efectivos", informó.

Sobre los privados de libertad, efectivamente, hubo dos detenciones por droga. Se trata de Emily León y Edgar Yépez, ex residentes de La Ensenada. Ambos fueron liberados con sobreseimiento de la causa después de 47 días, de acuerdo con información otorgada por Carlos González Meléndez, quien es el vocero de comunicación de Coviolpe.

El aprehendido por abuso sexual podría pertenecer a El Cují (zona que estaba en la carretera Panamericana, pero no forma parte de Coviolpe). Fue liberado, indica González Meléndez. No obstante, el comité desconoce las razones de su captura.

Coviolpe rechaza los resultados mencionados por González López acerca de la operación policial y militar ejecutada en La Ensenada.

"Las plantas de marihuana fueron conseguidas dos días después del desalojo. El bicarbonato (que poseía Edgar Yépez) era usado como fertilizante para hortalizas que él cultivaba como agricultor. El ministro hizo un balance genérico, en el que no indica los sectores que abarcó ni los delitos de cada uno de los detenidos. Tampoco dice la ubicación geográfica de estos 'ranchos', que en realidad estaban en El Cují. En los cuatro sectores que integran nuestro comité las construcciones eran completas".

La organización alega que durante la desocupación no se inspeccionaron viviendas, documentos o vehículos, "por lo que es imposible que haya sido detectado algún extranjero".

"No estamos seguros de si los uniformes recuperados que mencionó el ministro son de nuestras víctimas, pero con honestidad decimos que en el sector había formas de organización popular, como cuerpos de combatientes, es decir, milicianos (activos y retirados)".


Agricultores y chavistas

Lorenzo González fundó La Ensenada a principios de la década de 1980. En esa época trabajaba como caballerizo en el Hipódromo, y sus ratos libres los dedicaba, junto con otros compañeros, a sembrar en los terrenos de la zona. Allí plantó hortalizas y frutas, instaurando una costumbre que se extendió hasta el 24 de julio de 2015.

Luego de la muerte de su esposa, decidió mudarse con sus hijos a La Ensenada. Construyó ranchos con los materiales que disponía y amplió la siembra. Constituyó una asociación con la finalidad de organizar la comunidad. Se conformó como la granja "Don Lorenzo", destinada a la venta de ovejo, conejo, gallinas, pavos y hortalizas.

Los residentes habían tenido problemas con autoridades del Hipódromo, debido a que ocupaban espacios invadidos. Aunque nunca fueron maltratados como el día del desalojo, asegura Carlos González, hijo de Lorenzo González y padre de Carlos González Meléndez.

La victoria de Hugo Chávez en 1998 cambió la vida de los habitantes de La Ensenada. Los conflictos con el Hipódromo mermaron y, a partir de 2006, recibieron apoyo del gobierno nacional. Ese año instituyeron el Consejo Comunal La Ensenada.

El sector recibió recursos del Estado para proyectos como mejorar el servicio eléctrico, construir la casa comunal, renovar viviendas de 18 familias a través del programa Transformación Integral del Hábitat (TIH), canalizar las torrenteras de agua e instalar las aguas servidas.

Igualmente fueron beneficiados por la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (Ciara), concebida con la finalidad de respaldar a las familias campesinas.

Ciara aportó a los agricultores de La Ensenada cursos de capacitación, semillas y herramientas de trabajo. Inclusive les compraba mercancía para llevarla a las ferias de hortalizas de Plaza Caracas.

En La Ensenada hubo una Unidad de Batalla Bolívar-Chávez. El compromiso de la comunidad con la revolución se evidencia en los resultados electorales de su antiguo centro de votación, ubicado en la casa comunal. En las dos últimas elecciones presidenciales y las legislativas, resultaron ganadores representantes del oficialismo con más de 60%: presidenciales de 2012, 84,2%; presidenciales de 2013, 79,6% y parlamentarias de 2015, 63,9%.

Pulse click en las imágenes para ver los resultados en la página del CNE

  


Para sufragar en las legislativas, tuvieron que dirigirse al Jardín de Infancia La Rinconada porque el centro de votación de La Ensenada había sido destruido.

"¡Cómo cambió la visión luego de la muerte del comandante Chávez! Destruyeron todo el sector. No les importó nada de lo que hizo. La comunidad está totalmente decepcionada, traumatizada. Es algo que aún no entendemos. No dicen el motivo. Todo es silencio cómplice", expresa Carlos González.

Erika Bracho, vocera institucional de Coviolpe, destaca que la comunidad de La Ensenada votó por Jesús Faría como opción a la Asamblea Nacional por el circuito 4, a pesar de lo sucedido. "Nos pidió que lo acompañáramos a su cierre de campaña. Íbamos adonde él fuera. Decía que el desalojo había sido una equivocación, pero que iba a ayudarnos. Todavía la comunidad, de inocente, sufragó a su favor. Hoy le tocamos la puerta (actualmente es ministro de Comercio Exterior) y declara que no conoce a nadie de La Ensenada".

Los perjudicados no hallan el porqué del desalojo. Una versión, que ellos mencionan, es la construcción del Parque Hugo Chávez: el día del operativo algunos militares les dijeron que las viviendas lo "afeaban". Sin embargo, esta teoría la descartaron luego de que el ingeniero encargado del proyecto les dijera que las casas no lo afectaban.

Desamparados

Aquel 24 de julio, Erika Bracho se quedó en la casa de su hermana, en Caricuao. Ahí permaneció dos días. Un amigo de su esposo les ofreció hospedaje en una vivienda situada en La Vega, donde desde hace casi un año conviven junto con la suegra de Bracho, su cuñado, sus sobrinos, sus hijos, sus nietos y su nuera. 16 personas en total, incluyendo a los dueños del inmueble.

Perdió la libertad que disfrutó en su antigua residencia. A veces está limitada para cocinarle a su hijo menor porque prefiere no molestar a los propietarios.

Pasa los días en plazas, de paseo o visitas a su mamá. No tiene adónde ir. Se le dificulta pagar un alquiler por los altos costos y debido a que la mayoría no acepta niños. Pensó que iba envejecer en La Ensenada, donde sus hijos poseían espacios para constituir sus familias.

Alejandro Moreno residía en el kilómetro 5 de la Panamericana, frente a El Semáforo. Ahora vive en la casa de su mamá, en el kilómetro 2. Su esposa tuvo que irse a San Cristóbal.

Carlos González se quedó dos meses en la casa de un amigo, quien luego le brindó un terreno en San José de los Altos. En ese lugar González hizo con tablas una cabaña de cinco metros por cuatro. Con él viven sus hijos, nietos, padre y esposa.

Construyó un ático que mide aproximadamente 80 centímetros de alto, en el que duermen sus familiares. Cimentó una pequeña cocina, un baño e hizo dos literas matrimoniales. También instaló electricidad, obtenida desde un poste que está a 180 metros de distancia. El agua la recibe solo cuando llueve y debe luchar contra los insectos y los alacranes.

Lorenzo González es ahora un hombre de 84 años. Quizás nunca imaginó que a esa edad estaría sin hogar, mucho menos cuando se le atribuye la fundación de un sector agricultor. Sin embargo, se mantiene fuerte: carga la leña para hacer su fogón e inspira fuerza a su familia.

Según Coviolpe, entre La Ensenada, Bosque Verde, El Semáforo y Divino Niño, fueron desplazadas aproximadamente 390 personas. Todas integran 110 familias.

De El Semáforo resultaron perjudicadas 5 familias, 15 de Divino Niño, 10 de Bosque Verde y 86 de La Ensenada.

De Divino Niño Coviolpe ha contactado 10 y de El Semáforo a 4. Por eso la diferencia con el número total de 110, reconocido por la organización.

Sin solución

Los miembros del comité han sostenido reuniones con representantes del chavismo, como la diputada Nora Delgado. Una de las soluciones que les ha propuesto el oficialismo es que se radiquen fuera de Caracas, pero no están de acuerdo.

Se conformarían con apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela con la condición de que se les adjudiquen títulos de propiedad. Afirman que en Fuerte Tiuna hay 124 domicilios disponibles. "Lo que hacen es pelotearnos. Cualquier documento que mandan a tramitar lo tenemos: partidas de nacimiento, registros en el Ingra, reportes de vulnerabilidad. Tenemos más de 10 carpetas y siguen pidiendo papeles. Se ve que no nos quieren ayudar", dice Erika Bracho.

Con el defensor del pueblo, Tarek William Saab, solo han tenido un encuentro, luego de 14 con Araminta Padrino, consultora jurídica de la Defensoría. Tampoco hubo resultados positivos.

Los desplazados de la Panamericana siguen en la intemperie, desatendidos por un gobierno que defendieron. Frente a las ruinas dejadas por la OLP transitan los conductores indiferentes. Entre los escombros se ven todavía algunos cultivos de plátano, vestigios de quienes residieron en La Ensenada.