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"Fabiana se quería ir a España por la inseguridad del país"

Amiga de Fabiana Luján aseguró que la joven sólo se dedicaba a su familia y al trabajo

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“Chao, Yari, hablamos para ver qué hacemos mañana”, fue la despedida de Fabiana Luján Santana, de 27 años de edad, que dejaba en casa a su amiga Yaribai Marchamalo el sábado 2 de febrero en la madrugada en Sebucán.

Al avanzar unos metros con el vehículo, la joven tuvo que esquivar a un hombre que se atravesó en la calle con un arma en la mano. Mientras Fabiana Luján perdía el control del volante e impactaba contra un muro, el hombre disparó 12 veces en dirección al carro en el que también iba la pareja de Yaribai Marchamalo.

Cuando las detonaciones cesaron, el joven, que estaba de copiloto, comenzó a pedir auxilio. Yaribai escuchó desde la vivienda y salió a socorrerlos.

No llegó ninguna ambulancia o patrulla. Luján Santana fue trasladada en una pickup de la familia a la Clínica El Ávila, donde falleció por un tiro que recibió en el rostro.

En la cuarta transversal de Sebucán apareció la primera patrulla de la Policía de Sucre para resguardar la zona del delito. Autoridades aseguraron que no disponían de unidades para atender la situación, dijeron los allegados de Luján Santana.

La víctima, que era abogada graduada de la Universidad Santa María, no era amante de rumbas o salidas de madrugada. Tampoco le gustaba sacar su carro en las noches y estaba pendiente por si la seguían antes de llegar a su casa. Solía llamar a su familia para avisar que iba en camino y era prudente con el uso del celular. Ninguna de estas prevenciones pudo resguardarla de su agresor.

“Ella odiaba la inseguridad de Caracas, por eso era muy cuidadosa y quería irse a España”, dijo Marchamalo, colega, compañera de trabajo y amiga desde hace 11 años de la joven asesinada.

Desde octubre del año pasado Fabiana Luján había comenzado el papeleo para ir a estudiar un posgrado en Criminalística a España, decisión que tomó después de haber viajado durante tres años consecutivos al viejo continente como chaperona de tour de quinceañeras.

“Siempre quiso estudiar eso, pero aquí esa profesión es muy riesgosa. Vio la oportunidad de tener la nacionalidad española al permanecer dos años estudiando allá y con eso podía irse definitivamente de Venezuela”, explicó Marchamalo, quien agregó que los padres de la joven eran españoles.

Otra de las razones por las que la joven no buscó antes su sueño era la perspectiva de alejarse de la familia en un momento difícil.

Yaribai Marchamalo narró que su amiga no quería abandonar a su madre y hermano luego de la muerte de su padre en 2009, pues ellos se encontraban muy afectados. “Ella se ocupó de su papá que sufría de diabetes y al fallecer se convirtió en el pilar de la familia. Su hermano casi se echa a morir y por ella pudo regresar a su vida normal”.

 

Frustración. No tenía enemigos e incluso amigos con los que tenía tiempo sin hablar acudieron a los actos fúnebres que se realizaron en el Cementerio del Este. Así lo señaló Marchamalo, quien se asombró por la asistencia de las monjas del colegio en donde había estudiado la víctima, los dos ex jefes y las niñas a las que Fabiana Luján había apadrinado en los viajes de quinceañeras desde 2010.

“No entiendo cómo le pudo pasar a ella que sólo se dedicaba a la familia y al trabajo. Los venezolanos nos hemos convertido en perros callejeros que esperan que alguien los ataque. No había necesidad de disparar tantas veces”, dijo un pariente cercano de Fabiana Luján, que no quiso ser identificado.

 

RECUADRO

Ineficiencia

Un pariente de Fabiana Luján dijo que esperar a que se haga justicia es pedir demasiado, pero dejó ver que es lo que la familia desea. “Aquí no hay investigación ni hay análisis criminalístico si no se pone dinero por delante”, puntualizó.

Como abogada, Yaribai Marchamalo conoce el sistema jurídico del país y aseveró que no espera que ningún ente gubernamental dé una respuesta por el caso de su amiga. “Nadie fijó posición por la muerte de Fabiana y todas las autoridades estaban pendientes de la muerte del hijo de un político. Cuando fui a declarar me dejaron esperando dos horas y al exigir que me atendieran me contestaron que dejara el apuro porque ellos no la habían matado. No puedo esperar más nada porque quien murió es sólo la hija de Pedro Pérez”.