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"Los estudiantes y los guardias estamos poniendo los muertos"

Funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana mostraron fuerte represión en la conocida como calle de los hoteles, sin embargo, la manifestación logró abrirse camino hacia Plaza Venezuela | Foto: Alexandra Blanco / El Nacional

Funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana mostraron fuerte represión | Foto: Alexandra Blanco / El Nacional

Las detenciones por los homicidios de los militares que controlaban o reprimían manifestaciones no han llevado a nada

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Desde que estalló la crisis política en Venezuela, el 12 de febrero, han muerto 6 funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana mientras controlaban o reprimían manifestaciones callejeras. Hasta el momento, todos estos casos permanecen impunes.

La GNB ha sido la institución que más integrantes ha perdido debido a las confrontaciones callejeras. Además de los 6 fallecidos, se cuentan más de 109 lesionados, casi todos por golpes con objetos contundentes. A pesar de esto, el jefe de Operaciones del componente militar, general Antonio Benavides Torres, expresó, durante una reunión con periodistas, que aportarían “cuantas vidas sea posible” con la finalidad de retomar la calma en el país.

Todos los guardias han fallecido en situaciones confusas, en lugares donde predominaba el desorden, sin que existiera una delimitación clara de los lugares ocupados por los manifestantes.

Además, los uniformados murieron al recibir un solo disparo hecho a distancia. Los victimarios nunca estuvieron a la vista, aunque todas las muertes ocurrieron de día. En el caso del sargento primero Agnes Isaac López, por ejemplo, se cree que fue herido en la región escapular izquierda por un disparo hecho a más de 20 metros de distancia, en las adyacencias de la calle Maria Auxiliadora de Los Ruices, el 6 de marzo a las 12:30 pm. El proyectil se frenó en su cuerpo por la escasa potencia que tenía, y fue recuperado.

El Cicpc detuvo para averiguaciones a cinco personas que residen en el edificio Bambusal. Lo extraño es que el único video disponible de este caso indica que el guardia cayó a 25 metros del sitio donde supuestamente recibió el tiro.


Detenidos y liberados. La primera muerte fue reportada el 28 de febrero a las 4:30 pm en la urbanización Trigal Centro de Valencia. La víctima fue el sargento primero Giovanny José Pantoja Hernández, de 29 años de edad. Murió como consecuencia de una herida de proyectil en el ojo derecho.

Las primeras averiguaciones condujeron a la detención de un estudiante de la Universidad de Carabobo, pero la policía judicial no halló evidencias que lo ligaran directamente con esta muerte.

Este patrón de aprehensiones durante las horas siguientes a los homicidios se ha repetido en cuatro de los seis casos en los que las víctimas fueron guardias nacionales. Siempre con el mismo resultado.

El caso más notable ocurrió en Maracay, cuando el gobernador de Aragua, Tareck el Aissami, dio una rueda de prensa para informar sobre la detención del chino nacionalizado Cheng Kwan Nga por la muerte del capitán José Guillén Araque, ultimado con un tiro en la cabeza el 17 de marzo, cuando supervisaba operaciones de los militares en la avenida Casanova Godoy de Maracay.

El gobernante no ahorró calificativos para el detenido: mercenario y terrorista fueron los más repetidos. Dijo además que “formaba parte de una red”, y que había recibido entrenamiento paramilitar. Hasta ahora, la Fiscalía no lo ha vinculado con el crimen. Permanece detenido por las armas que hallaron en su poder, algunas de ellas utilizadas en el tiro deportivo.


“Exigimos justicia”. Guillén era reconocido por su adhesión al régimen. En la compañía bajo su mando (Tercera del Destacamento 21 de La Victoria), conservaba afiches del fallecido Hugo Chávez. En una oportunidad ordenó que un abogado saliera de esa instalación luego de hacer un comentario sarcástico contra el gobierno.

Al oficial lo mataron con un proyectil de bajo calibre (22 o .223) que lo impactó entre la ceja izquierda y el borde de un casco adquirido luego de su ascenso al grado de capitán.

“¡Cayó el primero!”, fue lo que escucharon los guardias.

Para el general de brigada retirado Noel Donquis, suegro del capitán, ninguna de estas evidencias es concluyente para identificar al victimario.

“En nombre de la familia exigimos justicia. Esto, desde luego, no nos lo va a revivir. Pero que se sepa realmente quién lo hizo (...) Los estudiantes y los guardias estamos poniendo los muertos”, expresó.


“Nadie se ha interesado”. Otro factor común ha sido que los familiares de los guardias caídos se enteraron de la noticia a través de redes sociales o por anuncios hechos en televisión.

Así lo relató Richard Hernández, hermano del sargento Giovanny Pantoja, de 29 años de edad, uno de los dos GNB ultimados durante trabajos de orden público en Valencia.

“Estábamos en la casa viendo la cadena presidencial y a las 5:00 pm, en plena cadena, nos enteramos que mi hermano había sido asesinado en esa manifestación”, dijo.

Carmen Yorlet, viuda del sargento ayudante Miguel Antonio Parra, también se quejó por la poca atención dada al caso por las autoridades.

“Nadie se ha interesado por llamar y decir que están investigando. Fue como si hubiesen matado a un perro”, expresó.

Parra, de 42 años de edad, recibió un disparo en el cuello en la avenida Las Américas de El Campito, Mérida, el 24 de marzo en la mañana. Para ella, el tiro no vino de los estudiantes que manifiestan en las calles, sino de los colectivos que se trasladan en motocicletas, o como ella les dice, “moteros”.

“Aquí en este país no se investiga”, sentenció. 


LosDatos

*El 12 de marzo se divulgó en la GNB una circular en la que se ordena a los oficiales extremar las medidas de resguardo y protección mientras están en labores de orden público, ante la posibilidad de ser atacados desde edificios o puntos resguardados.

*Todos los guardias fallecidos mientras estaban en servicio fueron ascendidos por orden presidencial al grado inmediatamente superior. Del sargento John Castillo no se encontraron datos sobre lugar de residencia ni teléfono.

*En el mismo lapso en que murieron los seis guardias nacionales fueron reportados los fallecimientos de otros cinco funcionarios por accidentes u homicidios mientras estaban francos de servicio