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Empresario mató a su cónyuge y luego simuló un secuestro

Vitali (izq) y Sierralta (der). Al esposo le imputan el homicidio de su cónyuge | Foto Cortesía

Vitali (izq) y Sierralta (der). Al esposo le imputan el homicidio de su cónyuge | Foto Cortesía

Christian Sierralta fue detenido por el homicidio de Gabriela Vitali. El cadáver fue enterrado cerca de la represa de Calabozo

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Luego de varios meses de pesquisa, efectivos de la División Antiextorsión y Secuestros de la policía judicial lograron la detención de un empresario de la construcción por el homicidio de su cónyuge y la posterior simulación de un plagio para desviar la atención de las autoridades en torno a ese crimen.

Los pesquisas aprehendieron a Christian Carlos Sierralta Navarro, de 31 años de edad, por el asesinato de Gabriela Alejandra Vitali, de la misma edad, ocurrido el 25 de octubre de 2013. Ambos eran pareja desde que llegaron a la mayoría de edad.

Por este caso, las autoridades también apresaron en calidad de cómplice a su socio Andrés Salvador Flores Figueroa, de 49 años de edad, y a un abogado de San Fernando de Apure, Francisco Javier González Araque, de 58 años de edad.

Las averiguaciones comenzaron en octubre de 2013 con la denuncia sobre la desaparición de la víctima. El 1° de noviembre la doméstica de la vivienda recibió una llamada en la que supuestos captores exigían el pago de 20 millones de bolívares.

Pero las primeras diligencias de Cicpc y de la Guardia Nacional Bolivariana en la ciudad guariqueña no dieron resultado. Solo se determinó que la llamada a la casa fue hecha desde un teléfono en Mantecal.

A finales de 2013 poco se hablaba del caso. Las pesquisas perdieron fuerza, entre otras razones porque el cónyuge de la víctima señalaba que era sobrino del actual director del cuerpo detectivesco.

La mamá de Vitali, María Secchini, solicitó que el abogado Mario Mármol se incorporase a las investigaciones en representación de la familia. En Caracas, el litigante constató que el empresario, ligado a la construcción de viviendas y el tendido de vías, no guardaba ninguna relación de consanguinidad con el jefe de la central policial.

Debido a los escasos avances en la investigación, la dirección del Cicpc designó en febrero a un equipo especial con diez agentes de Antiextorsión y Secuestros, encabezado por el inspector Juan Gordillo. 

El teléfono delata. En la primera entrevista con los agentes, Sierralta reconoció que su unión con Vitali no atravesaba el mejor momento. Ambos compartían muy poco, a pesar de que vivían bajo el mismo techo.

La mamá de Vitali, además, reveló que la mujer había solicitado un préstamo de 15.000 euros en los meses previos a su desaparición. También dijo que ella temía por su integridad física y la crianza de los 3 hijos producto de la unión con Sierralta.

En las pesquisas se determinó que la víctima había pedido un préstamo por 30.000 dólares e hipotecó su vivienda por 200.000 bolívares.

Según Sierralta, Vitali fue vista por última vez el 25 de octubre en la mañana cuando salió del inmueble en una camioneta similar a la de Andrés Flores. Los agentes lo entrevistaron. Al caer en contradicciones revisaron su actividad telefónica. Les llamó la atención el número atribuido a una mujer, pues al llamar respondió un hombre que cortó la comunicación. Pertenecía a un oficial de Poliapure.

El funcionario, supuestamente, señaló que en agosto de 2013 lo contactaron para asesinar a la mujer, pero que se negó. Reveló la existencia de un acta de matrimonio entre Sierralta y Vitali, consignada en el registro civil de San Fernando en noviembre de 2013.

Con esos datos los agentes interrogaron de nuevo a Flores. Luego de varias horas, supuestamente indicó que la mujer no había sido secuestrada, y precisó que habían enterrado su cadáver en un terreno baldío adyacente a la represa de esa población, en la vía hacia Dos Caminos.

Flores en todo momento negó haber participado en la ejecución del homicidio.

El 12 de abril hallaron el cadáver. La mujer había sido maniatada con sogas. Su cabeza fue envuelta en una bolsa plástica, adherida con cinta plateada. La autopsia determinó que la muerte se produjo por sofocación el 25 de octubre, luego de recibir varios golpes en la cabeza. 

Evasión de la comisaría. Sierralta y Flores quedaron detenidos en el Cicpc de Calabozo. El primero se evadió, pero tres días después se entregó en la delegación estatal de la policía científica Aragua.

La Inspectoría de ese cuerpo policial inició una averiguación administrativa para evaluar el comportamiento de los agentes en ese caso. El expediente por el homicidio está en manos del fiscal quinto de Guárico, Rafael Barrera. Además, se ordenó una investigación aparte sobre el supuesto forjamiento del acta de matrimonio. Fue consignada en el registro de San Fernando dos semanas después de la muerte de Vitali.