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“Diosito me sacó de ese sitio horrible”

Los vehículos involucrados en el accidente quedaron convertidos en amasijo de hierros | Foto: Humberto Matheus

Los vehículos involucrados en el accidente quedaron convertidos en amasijo de hierros | Foto: Humberto Matheus

El chofer Eduin Carrasquero sobrevivió, pero estuvo atrapado por más de dos horas. Al menos seis de lo fallecidos iban a la concentración en Miraflores

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“Mamá, Diosito me sacó de ese sitio horrible”, relató Eduin Carrasquero vía telefónica a su madre Ligia Parra. Él es uno de los choferes de los expresos siniestrados en el accidente de la Lara- Zulia ocurrido el miércoles pasadas las 11:00 pm.

“Estaba atrapado y sólo escuchaba gritos, bebés llorando y lamentos”, dijo.

Por más de dos horas quedó dentro del camarote de la unidad en el que dormía, ya que su colega Alirio Granadillo, quien murió, estaba al volante.

Descansaba en una silla de ruedas a las puertas de la emergencia del hospital Adolfo D’Empaire en Cabimas, Costa Oriental. “Nosotros veníamos en el bus de Expresos Mérida y cuando ocurrió el choque, todo lo primero que quería era salir. La gente rompía los vidrios y escapaba por las ventanas, por la desesperación, y al estar en la autopista eran atropelladas”, cuenta el hombre de 45 años de edad. Lo sucedido en la vía Lara-Zulia es primera vez que le pasa en 25 años de servicio a empresas de transporte colectivo.

El sitio donde ocurrió el siniestro, entre el distribuidor San Benito y el sector Monte Pío, en Cabimas, parecía un campo de guerra: maletas, ropa y pertenencias estaban por doquier; vidrios, micas y partes de vehículos en la carretera, y rayones de caucho a varios kilómetros. Bomberos de toda la subregión, policías y oficiales de tránsito ayudaron a las labores de rescate que se extendieron por más de cuatro horas. Algunos cuerpos quedaron aprisionados y se necesitó equipos de oxicorte para sacarlos.

La versión que cobra más fuerza es que el humo producto de la quema de maleza impedía la visibilidad en la autopista, por lo que dos gandolas decidieron reducir la velocidad. Fue entonces cuando el bus de Expresos Maracaibo, que había salido de la Zona Educativa Zulia y estaba cargado de oficialistas que iban a la concentración en Miraflores, colisionó con la carga, y seguidamente el de Expresos Mérida, cuya ruta era Maracaibo-Mérida, por la parte trasera del colectivo. Dos camionetas y un carro particular también chocaron.

Varias de las víctimas, distribuidas entre una de las gandolas y los dos expresos, quedaron irreconocibles; sin embargo, las identificaron como Deivis Jiménez, Maikelis Gutiérrez, Jenny Rodríguez, Jhair Polo, Eduin Antonio Mavares –copiloto de Expresos Maracaibo–, Wilmer Pérez, Alirio Granadillo –chofer de Expresos Mérida–, Alexander Álvarez –chofer de Expresos Maracaibo– y Marlene Miquilarena. Hasta ayer al mediodía faltaban dos cuerpos por identificar, pero se supo que eran un hombre y una mujer.

Lamentos. Los 11 cadáveres los llevaron a la morgue del hospital de Cabimas y allí familiares se lamentaron entre sí. “¿Por qué Dios?, ¿por qué dejaste que esto pasara?, mi Dios ¿por qué?”, decía una mujer de mediana estatura que no quiso conversar con los medios. En principio la lista de fallecidos era inexacta y los allegados, con la ilusión de conseguir a sus parientes vivos, iban y venían a los centros asistenciales de la subregión. Poco a poco los nombres se supieron y las esperanzas se perdían.

Sandra Escobar y Arelis Portillo se negaban a creer la muerte de su tía Marlene Miquilarena, de 49 años de edad, sargento de la milicia. Cuando anunciaban una concentración en apoyo al presidente Hugo Chávez, ella siempre alzaba la mano para asistir, pero en esta oportunidad su hija Yoselin Miquilarena le dijo que no asistiera; sin embargo, hizo caso omiso. El miércoles se despidieron y horas más tarde la joven fue notificada del accidente. Marlene Miquilarena iba en Expresos Maracaibo, línea en la que murieron al menos seis pasajeros.

65 personas resultaron heridas. Fueron asistidas, además del hospital de Cabimas, en el Senen Castillo, Noriega Trigo, General del Sur y Universitario, así como en las policlínicas Maracaibo y San Francisco.

Entre los lesionados están los menores de edad José Tavares, Jon Sandoval, Anni Barrios y los hermanos Greisimar, Gregori y Roximar Vera. Otros adultos son Mary Ochoa, Miguel Gutiérrez, Isabel Bernal, Mariza Sandoval, Elen Jiménez, María López, Jeferson Jiménez, Ruth Retrepo y Maribel Peña.

En terapia intensiva está recluido Carlos Escardafermo, chofer de una de las gandolas siniestradas; sin embargo, ninguno de sus familiares estaba en el centro asistencial de Cabimas.

Estaba programado que Nini Bracho, jefa de la Zona Educativa, llegara al hospital Adolfo D’Empaire para solidarse con las familias, pero hasta ayer al mediodía no se presentó. Todos los vehículos involucrados en el accidente los trasladaron al estacionamiento municipal y Tránsito Terrestre comenzó las averiguaciones.

Una guillotina

Marianela Fernández, ex presidenta del Consejo Legislativo del Zulia, advirtió el año pasado del mal estado de la autopista que calificó de guillotina en alusión a las víctimas fatales causadas por los accidentes. Dijo que de 96 kilómetros sólo estaban adecuados 30, gracias a las gestiones de los ex gobernadores Manuel Rosales y Pablo Pérez.

“Chávez ha ofrecido en varias oportunidades, durante su programa Aló Presidente, que rehabilitará la ruta, pero no vemos ningún movimiento”, dijo.