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Denunciaron muerte de 3 jóvenes sin antecedentes en OLP

Las madres de los hermanos Leal Pabón y de Oniel Rojas acudirán a la Fiscalía | Foto: Alexandra Blanco

Las madres de los hermanos Leal Pabón y de Oniel Rojas acudirán a la Fiscalía | Foto: Alexandra Blanco

A uno lo ultimaron de un tiro en el pecho, en la cocina de su casa. A otros dos, que eran hermanos, se los llevaron del mismo barrio a Nueva Tacagua y los mataron

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Las madres de tres jóvenes muertos durante una OLP puesta en práctica desde el miércoles en la madrugada en el barrio Nuevo Horizonte, Catia, denunciaron violación a los derechos humanos y al debido proceso.

Mayra Rojas pedirá a la Fiscalía que inicie una averiguación por la muerte del menor de sus tres hijos, Oniel Eduardo Rojas Pérez, de 19 años de edad, a quien mataron de un tiro en el pecho a las 5:10 am en su casa, en la calle 4 de Nuevo Horizonte, cuando apenas se había levantado para ir a laborar a una distribuidora de plátanos.

La esposa del joven fue sacada desnuda de la casa, aunque después los funcionarios de la PNB, que estaban encapuchados, vestían de negro y llevaban ropa de camuflaje, le permitieron vestirse.

La hija de 2 años de edad de la víctima observó todo lo que ocurría y los policías la lanzaron al piso.

“Después que lo mataron a quemarropa de un tiro en el pecho lo envolvieron en una sábana y lo llevaron al Hospital de Los Magallanes de Catia”, aseguró Rojas.

Señaló que su hijo trabajó en Tropi Burguer donde ganó el premio del mejor empleado del mes y también laboró en el Central Madeirense. Se retiró de esas empresas porque el dinero no le alcanzaba, quería seguir estudiando, era bachiller y además tenía que mantener a su hija.

Rojas indicó que no fue enfrentamiento. A su hijo lo llevaron a la cocina donde le dieron el tiro en el pecho y el proyectil atravesó la nevera, que fue destrozada para sacarle el pedazo de plomo.

Dijo que los PNB limpiaron la sangre y recogieron otros proyectiles que dispararon para hacer creer que se trató de un enfrentamiento. “A la gente hay que garantizarle los derechos humanos”, expresó.

Rojas es funcionaria del Instituto de Ferrocarriles y hasta hace poco laboró en el Departamento de Seguridad de ese ente, luego fue ascendida a otro cargo. Presume que a su hijo lo mataron porque en su casa guardaba el correaje usado por los vigilantes para guardar las armas y un bastón detector de metales que usa en labores de seguridad.

Dijo que los PNB buscaban a los homicidas de un policía que ultimaron en esa calle. Ella está de acuerdo en que los organismos policiales busquen a delincuentes, pero dijo que primero deben investigar y no matar a inocentes. Agregó que si su hijo era sospechoso han debido detenerlo y averiguarlo.

Pedro Rojas, abuelo de Oniel Eduardo, exige que su muerte no quede impune para que otros niños no tengan que presenciar la muerte de sus padres como le ocurrió a la hija de su nieto, que tiene apenas 2 años de edad.

Otras dos víctimas. Luzmary Pabón está dispuesta a denunciar no solo en Fiscalía, sino donde sea necesario para lograr que se haga justicia en la muerte de sus dos hijos a manos de la policía. Le quedan vivas dos hembras.

Yurbin Hernán Leal Pabón, de 23 años de edad, y Ángel Joel Leal Pabón, de 20 años de edad, vivían en la calle 3 en Nuevo Horizonte, donde comenzó una OLP a las 3:00 am. Ellos salieron a las 9:30 am para ir a trabajar en un puesto de charcutería que tenían en la esquina de Salas, en el centro de la ciudad. Iban en una moto de 125 cilindradas de Yurbin Hernán. Ahora el vehículo, los celulares y otras pertenencias no aparecen. En los bolsillos les dejaron sus cédulas de identidad cuando los llevaron al Periférico de Catia.

Pabón se preocupó cuando comenzó a llamarlos y no contestaban. Inició la búsqueda, pero una nuera le notificó que la PNB interceptó el vehículo en la vía, los llevó a Nueva Tacagua y los ultimó

La madre negó que sus hijos se hubiesen enfrentado a la policía. Ella pide que se haga justicia.