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Delincuente lesionó a párroco de iglesia en UD2 de Caricuao

Padre Marcos Robayo | Foto: Antonio Rodríguez

Padre Marcos Robayo | Foto: Antonio Rodríguez

A finales de 2012 robaron 12 veces. En una ocasión, se llevaron sillas e instrumentos musicales

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Un delincuente que intentó cometer un robo ayer en la madrugada en la iglesia San Martín de Porres, en la UD2 de Caricuao, atacó al padre Marcos Robayo, párroco de esa iglesia y capellán del antiguo Inager, que resultó con lesiones en la boca y un hematoma en el ojo izquierdo.

El delincuente le quitó al padre su reloj cuando cayó al suelo luego de golpearlo. Después le pidió dinero, pero Robayo no le dio nada porque no tenía. El hombre además lo amenazó: “Te mato, no grites”.

El párroco habló con los medios luego que declaró a los funcionarios de la comisión de la subdelegación del Cicpc de Caricuao, que acudieron para iniciar la averiguación.

Señaló que su sobrina, Aura Báez, lo llamó para decirle que había oído ruidos en la reja de la puerta principal del templo. En efecto, dos individuos trataron de violentar la entrada, pero luego comenzaron a repicar las campanas para advertir a la comunidad que algo ocurría –es la señal de alarma acordada por la colectividad y la iglesia–.

El sacerdote pensó que después de unos minutos podía salir para ver qué había ocurrido. A la 1:30 am, cuando salió de la iglesia, fue sorprendido por un individuo que lo llevó a unos matorrales. El sacerdote dijo que presume que había otro hombre escondido y que la persona que lo atacó tenía un objeto metálico, tal vez una sortija, con el cual le rompió los labios cuando lo golpeó.

Robayo, que también prestó servicio en la Basílica de Santa Teresa y en un templo en Francia, tiene 20 años en San Martín de Porres.

Cuando repicaron las campanas los feligreses no se atrevieron a salir de sus residencias y sólo se limitaron a llamar a la iglesia para saber que había ocurrido porque en el sector hay mucha inseguridad.

Robayo, que es nativo de Colombia, dijo que anteriormente cuando funcionaba la Policía Metropolitana y solicitaban el apoyo de los funcionarios, llegaba a los diez minutos. Señaló que desde que este organismo fue eliminado, no hay vigilancia y ningún organismo policial atiende los robos que se registran en la iglesia: “Hay una inseguridad tremenda. Matan a policías, a militares”. Indicó que los robos en el lugar ocurren a partir de las 12:00 pm.

 

Doce robos en tres meses. El párroco estaba con su sobrina, Aura Báez, que denunció que hace cuatro años fue herida por un proyectil en una pierna cuando trató de impedir que robaran a pacientes que esperaban en el centro médico y odontológico Caritas, servicio que funciona al lado de la iglesia. Dijo que el delincuente primero la golpeó con un revólver en la cabeza. En ese centro médico también se han registrado hechos de violencia.

Cecilia Bautista, ex funcionaria de la antigua PTJ y que durante 16 años ha realizado trabajo pastoral en esa iglesia, denunció que no hay módulo policial en la zona y que en los alrededores de la iglesia no hay iluminación.

Indicó que en la noche los delincuentes llegan a las adyacencias del templo, se sientan en una acera y consumen drogas. Dijo que en los últimos tres meses del año pasado la iglesia fue robada 12 veces. En una oportunidad, se llevaron cerca de 30 sillas de varios salones y los instrumentos musicales con los que animan las misas.

Señaló además que cada vez que violentan alguna de las puertas del templo tienen que hacer una inversión significativa en la reparación y en la implementación de más medidas de seguridad.

Extraoficialmente se informó que funcionarios de la subdelegación del Cicpc de Caricuao pondrán en práctica un operativo en esa parroquia para buscar a los individuos que agredieron al padre Robayo. Presumen que podría tratarse de personas en situación de calle.


Dos homicidios

Cecilia Bautista dijo que en abril del año pasado asesinaron a un funcionario de la Guardia Nacional en unas escaleras cerca de la iglesia San Martín de Porres, por donde se llega al barrio García Carvallo. El agente regresaba a su casa del trabajo, a las 5:00 am. Hace tres meses mataron a un taxista en la subida que conduce al templo.