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Cicpc rescató a madre e hija plagiadas el sábado en El Paraíso

Un empleado del esposo de la víctima fue quien suministró la información a los plagiarios | Foto Alex Delgado

Un empleado del esposo de la víctima fue quien suministró la información a los plagiarios | Foto Alex Delgado

El jefe del grupo murió en un tiroteo con la policía en Cotiza y otro fue detenido en la Cota Mil 

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La comerciante Martha Yelitza Hernández y su hija de 6 años de edad estuvieron mas de 78 horas en poder de sus plagiarios que se las llevaron el sábado a las 8:00 pm del estacionamiento de su vivienda, en la avenida O’Higgins de El Paraíso.

Comisiones de la División Contra Extorsión y Secuestro del Cicpc las rescataron ayer en la madrugada. Estuvieron cautivas en una pequeña carpa en un área boscosa en la parte alta de Filas de Mariches, vía Petare Santa Lucía.

Douglas Rico, subdirector del Cicpc, Anixo Salaverría, jefe de la División Contra los Delitos del Patrimonio Económico, y Jesús Andrade, jefe de la División Contra Extorsión y Secuestro, anunciaron el rescate. Informaron que el cabecilla de la banda, Owen Junior Machado Iriza, de 44 años de edad, alias el Viejo, murió en un tiroteo con una comisión de esa policía en la calle Carabobo, Cotiza. Rayderson Rafael Carmona Pimentel, de 23 años de edad, fue detenido en la Cota Mil.

Entre los solicitados está Edward Blanco, de 24 años, empleado del esposo de Hernández, quien habría suministrado datos a los plagiarios para cometer el delito. Rico dijo que entre los buscados manejan los apodos de Leo Mariches, el viejo César y Angelo.

Al rastrear las llamadas que los plagiarios hacían a la familia de Hernández para pedir el rescate, los policías se orientaron y el martes en la noche llegaron a las adyacencias donde estaban madre de hija.


“Yelitza, es la PTJ”. En la vestimenta gris, pantalón y suéter, que llevaba puesta Yelitza hay rastros de pantano así como en los zapatos. Su hija sonríe a pesar de lo ocurrido porque en su inocencia siempre creyó que los cuatro plagiarios que las cuidaban dentro de la carpa, en la montaña, eran amigos de su mamá y por eso nunca sintió temor ni por su mente pasó la idea del peligro que corrieron.

El sábado pasado en la noche ambas fueron sorprendidas por cuatro desconocidos luego de bajar del Ford Fusion, a las 8:00 pm, al regresar de una reunión familiar. Se las llevaron en su auto y al llegar al pie del área boscosa tuvieron que caminar un buen trecho bajo la lluvia. En un tinglado ubicado cerca de ellas los cuidadores dormían encima de la puerta de una nevera. Ellas dormían sobre un colchón mojado. A pesar de todo, Hernández no se queja porque las trataron bien quizás por la presencia de la niña. Los plagiarios lamentaban que hubiesen tenido que llevársela con su mamá. A la pequeña le compraron chucherías y malta para agradarla. Las cautivas hacían sus tres comidas a excepción del martes, no les dieron ni almuerzo ni cena, cuando los encapuchados se inquietaron porque presentían que algo andaba mal.

Hernández contó que no fueron violentos, pero cuando se enteraron de la muerte del líder del grupo le dijeron: “Nosotros cobramos muerte por muerte”. Presume que la presencia de su hija la salvó.

En esas horas Yelitza aconsejó a sus captores cuando ellos trataban de justificar el plagio por la situación económica. Al parecer todos tienen hijos y uno de ellos expresó: “Quien puede vivir con 600 bolìvares”.

A las 4:00 am de ayer Hernández oyó una voz que gritó “Yelitza, es la PTJ”. Eso también lo escucharon los plagiarios, a quienes nunca les vio la cara y ellos aprovecharon para huir, mientras ella y la niña salieron de la carpa y en medio de lluvia y pantano tomaron un camino errado pero se devolvieron para tomar el rumbo correcto y fue cuando el Cicpc las rescató.


El Dato

El sábado a las 11:00 pm hubo una primera llamada de los plagiarios para pedir rescate por madre e hija