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Captores dejaron en libertad al padre de la gobernadora deltana

Simplicio Hernández se encuentra con buena salud / José Gregorio Ruiz

Simplicio Hernández se encuentra con buena salud / José Gregorio Ruiz

El cirujano Simplicio Hernández, de 83 años de edad, fue llevado a Tucupita por indígenas que lo hallaron en el sector Caigual

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Ayer en la madrugada fue encontrado sano y salvo el médico cirujano Simplicio Hernández Salazar, de 83 años de edad, padre de Lizeta Hernández, gobernadora de Delta Amacuro, que fue secuestrado en la urbanización La Fundación, en Tucupita.

El profesional fue hallado por indígenas en el sector conocido como El Caigual, en los límites entre los municipios Tucupita y Pedernales, aproximadamente a las 4:00 am. De inmediato fue llevado al Centro de Especialidades Médicas Tucupita, clínica de su propiedad, en la que recibió las primeras atenciones.

Hernández estaba deshidratado y se le suministró un calmante; sin embargo, personas que lo atendieron indicaron en forma extraoficial que el hombre está orientado y que su estado general de salud es bueno, si se toma en cuenta que estuvo 28 días en poder de sus captores.

Sabino Vigil, comandante de la Fuerza de Tarea Antidrogas la Guardia Nacional de Delta Amacuro, informó que los captores liberaron al padre de la mandataria regional sin que los familiares hubiesen cancelado rescate. Indicó que los plagiarios en ningún momento establecieron contacto para iniciar negociaciones.

Hernández fue atacado por los delincuentes cuando se trasladaba en la camioneta de su propiedad, por las adyacencias de una planta de agua que pertenece a la Corporación Venezolana de Guayana. El vehículo fue hallado cerca del lugar, por lo que se presume que hizo un trasbordo antes de salir desde Tucupita hacia el sur.

Hipótesis

Desde el primer momento se desarrollaron varias líneas de investigación. La de mayor fuerza se refería a una venganza del crimen organizado contra la gobernadora pues ella habría propiciado el traslado de Juan Carlos García Espinoza, de 25 años de edad, conocido como Torombolo, a la cárcel de El Dorado.

García Espinoza fue ultimado en junio durante un “cambio de gobierno” en el penal del estado Bolívar. En ese momento sólo podía moverse usando una silla de ruedas.

José Ceferino García Fermín, alias “el Indio”, tío de García Espinoza, es señalado como uno de los principales traficantes de drogas de los estados orientales y fue capturado por el Cicpc en 2010 cuando una corte de apelaciones revocó la absolutoria por el asesinato del periodista y locutor Mauro Marcano. La hipótesis de la venganza perdió vigencia debido a que a Simplicio Hernández lo dejaron con vida.

Las pesquisas se encaminan ahora hacia motivos extorsivos o políticos. En ambos casos se considera de vital importancia la información que pueda aportar la víctima. En conversaciones informales con autoridades Hernández aportó algunos datos sobre el proceso de liberación, pero aún no ha sido entrevistado formalmente pues se encuentra sedado.

Cuando Hernández tenía dos semanas desaparecido se incorporó al equipo de trabajo Ramón Rodríguez Chacín, ex titular del Ministerio de Relaciones Interiores, quien intentaría una mediación con los plagiarios, pero esta actividad no se concretó.

Hasta el momento hay dos personas detenidas por el caso: Cenaida Espinoza y su hijo Dourgelis García, de 47 y 28 años de edad, respectivamente, que fueron apresadas por agentes del Cicpc cuatro días después del plagio, en virtud de una información de inteligencia telefónica. Fueron recluidos en la sede del Sebin de Tucupita.

El Dato

Aunque los registros policiales sólo dan cuenta del secuestro de Hernández, este año han ocurrido en Delta Amacuro los plagios de otras tres personas. La primera víctima es un ingeniero contratista de despachos oficiales. Luego se llevaron a un comerciante de origen armenio y posteriormente a otro nacido en Ecuador. Todos los casos fueron conocidos extraoficialmente, aunque no fueron reportados a la policía judicial.

Se cree que detrás de estos plagios hay bandas que también operan en Monagas y Anzoátegui. Este secuestro fue investigado por un “grupo de trabajo” con agentes de la GN, Cicpc y Sebin.