• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

"A lo mejor al final nunca sabremos la verdad sobre su muerte"

Funcionario del Sebin / Antonio Rodríguez

Funcionarios del Sebin también quieren saber cómo ocurrió el crimen / Antonio Rodríguez

Luego de 16 días de desaparecido fue hallado el cadáver del jefe del Sebin Luis Enrique Hernández Sanguino

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Ya estoy en el punto que no quiero saber nada”, dijo Pilar Lapeña a menos de un mes en que fue hallado el cadáver de su esposo, Luis Enrique Hernández Sanguino, de 42 años de edad, quien se encargaba de la jefatura de Seguridad del Banco de Venezuela y durante varios años tuvo la responsabilidad del Sebin en Ciudad Bolívar.

Desde el hallazgo del cadáver en estado de descomposición, el 4 de diciembre, cerca de la urbanización Parque Caiza en Guarenas, estado Miranda, cientos de rumores han corrido sobre todo en Ciudad Bolívar donde residía Hernández. Su esposa no confía en ninguno pues muchos se alejan de la realidad que vivía junto a él.

“Luis Enrique era extremadamente querido. Aquí en la ciudad era un ícono. Era la mamá y yo el papá en nuestra familia; estaba pendiente de nuestras hijas como nadie y era un funcionario atípico. Nunca cayó en la corrupción”, dijo Lapeña, conocida por sus amistades como Pili.

Agregó que después de la muerte de su esposo han encontrado escritos del comisario en los que deja claro que rechaza la actitud corrupta que adoptaron algunos funcionarios de los cuerpos de seguridad. Dijo que a él no se le puede recordar con alguna mala acción y que a su casa han llegado personas que ella no conoce para hablarle bien de su esposo.

Poco a poco Lapeña ha superado la muerte de su esposo, sin odio y sin rencor, aseguró, solamente tomando fuerzas por sus 3 hijas. Hernández tenía en total 5 hijos: 2 de un primer matrimonio, una mujer de 21 años de edad y un varón de 20 años de edad. Junto con Lapeña tuvo dos gemelas que tienen 11 años de edad y otra hija de 7 años de edad.

“Me he sacrificado para darle fuerza a mis hijas y aunque vivo con miedo de lo que pueda pasar y por no saber el motivo del asesinato me pongo horarios para poder llorar. A lo mejor al final nunca sabremos la verdad sobre la muerte de Luis Enrique”, expresó.

Han pensado en dejar el país pues la inseguridad, sobre todo en Ciudad Bolívar, dijo que es insoportable. La familia ha tomado la medida de evitar los medios de comunicación para no oír noticias extraoficiales sobre la muerte del comisario; sin embargo, una de las mellizas no pudo evitar buscar recientemente por Internet acerca del caso de su padre y se alarmó. Leyó la cantidad de impactos de bala que presentó el cuerpo y llorando le dijo a su madre que su padre había sufrido.

Tampoco fueron al sepelio pues Lapeña aseguró que quiere que sus hijas no tengan recuerdos dolorosos de su padre. “Yo pensé que me moriría, pero Dios me mandó fuerzas”, aseguró.

Sin noticias claras

Pilar Lapeña se mantiene en comunicación con funcionarios a cargo de la investigación en el Sebin. Le aseguran que el móvil que ha cobrado más fuerza es el del robo y que ellos, al igual que ella, quieren saber lo que sucedió. Aún no encuentran su camioneta, una Toyota Fortuner, color beige, placas AB113IF, en la que desapareció el lunes 18 de noviembre en la noche.

Desde Caracas iba de regreso a su residencia a Ciudad Bolívar. Su último mensaje fue a una sobrina que le preguntó cómo estaba. Le aseguró que cansado, pero feliz pues vería a su único amor (Pilar Lapeña).

La familia Hernández Lapeña quiso cremar su cuerpo, pero por estar aún abierta la investigación les fue prohibido. Fue sepultado en el cementerio metropolitano, en Ciudad Bolívar, en un evento que, según le relataron a su esposa, contó con cientos de personas que lo estimaban, entre ellos, compañeros masones pues él pertenecía al grupo.

La última información oficial es que una banda de piratas de carretera que opera en la vía de oriente, integrada por 16 individuos aproximadamente, 11 de ellos plenamente identificados, sería la responsable del homicidio del comisario.