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Ausentismo merma efectividad de Policía Nacional

En la Región Central del país se pierde más de 45% de la nómina en reposos y permisos. En Miranda la cifra es mayor de 72%

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La nueva administración de la Policía Nacional Bolivariana no solo encontró problemas por un déficit presupuestario que se arrastra desde 2014. El principal cuerpo civil armado del país tiene la mayor porción de su nómina ocupada por funcionarios que no están en las calles.

Desde 2010 este cuerpo es exhibido por el gobierno como el ejemplo del “nuevo modelo” de cuerpo de seguridad. La idea planteada desde la Comisión Nacional para la Reforma Policial fue que la mayoría de sus uniformados fuesen destinados a labores de “policía ostensiva”, que previniesen el crimen y le dieran tranquilidad a la ciudadanía.

Cinco años después hay señales preocupantes. Informes en poder de la oficina de Recursos Humanos de ese cuerpo indican que en el casco central de Caracas, donde tiene su asiento la mayoría de los poderes públicos del país, solo se contó con 31,9% de los funcionarios asignados a esa área para el servicio diurno en la primera quincena de abril.

El centro de coordinación policial cuenta con un promedio de 240 funcionarios para jornadas diurnas. De ellos, 98 hacen trabajos administrativos. El resto es destinado a servicios de patrullaje motorizado, punto a pie, vehicular, vigilancia de instalaciones como el Metro y un dispositivo especial para Parque Central.

El 9 de abril, por ejemplo, solo acudieron 79 funcionarios. Con los demás no se pudo contar por distintas razones: 71 estaban “de permiso”, 14 en reposo médico, 21 en “reentrenamiento” por haber cometido alguna falta leve, 9 en comisión de servicio, 4 en proceso de baja y otros 18 que simplemente abandonaron el cargo. Todo ellos, por cierto, realizaban trabajos administrativos.

En las noches la situación se agrava. El 13 de abril, de un contingente de 239 agentes en nómina para el casco central solo 37 estuvieron presentes, incluidos los asignados a trabajos no operativos.


Disparidades. En los estados de la región central del país, Polinacional tiene asignados a 6.800 oficiales para los servicios diurno y nocturno. Los porcentajes de disponibilidad efectiva varían de una localidad a otra. Los más altos son Vargas y Carabobo, con 80%. En Miranda, en cambio, solo se cuenta con 27,8% de la nómina asignada.

En promedio, solo asiste a trabajar el 54,7% de los funcionarios adscritos a los centros de coordinación policial de los estados centrales.

Fuentes de la institución indicaron además que no todos los funcionarios calificados como operativos están en las calles previniendo el delito. Los servicios de patrullaje vehicular, por ejemplo, están cada vez más limitados por la carencia de repuestos para mantener los carros y motocicletas. En el casco central, 45% de los autos está parado, así como 57% de las motos.


Distorsiones
El criminólogo Andrés Antillano, exintegrante de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol), alertó contra “prácticas persistentes” que distorsionan el desempeño de los cuerpos de seguridad en el país, entre ellos PNB. La primera es la burocratización, que se refleja en un incremento desmesurado del personal administrativo. Según Antillano, en el país esa tendencia hace que numerosos policías sean sacados de las calles para desempeñar cargos en Relaciones Públicas, Recursos Humanos y otras dependencias. A veces, esas tareas son asignadas como “castigo”. Indicó que no existe una correlación estandar o ideal entre agentes de calle y personal de oficina. Todo depende de la cantidad de servicios que lleva a cabo el cuerpo policial. Otra distorsión es el uso discrecional de los agentes en tareas distintas a sus competencias habituales. Las más frecuentes son de guardaespaldas o asistentes personales.