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Aumentó a 15% participación de mujeres en bandas delictivas

De acuerdo con Carlos Nieto, director de la organización no gubernamental Una Ventana a la Libertad, hay aproximadamente 7.500 mujeres presas en el país |Foto: Referencial

De acuerdo con Carlos Nieto, director de la organización no gubernamental Una Ventana a la Libertad, hay aproximadamente 7.500 mujeres presas en el país |Foto: Referencial

Las integrantes de las organizaciones  delictivas,   en muchos casos, interceptan, ejecutan los crímenes y dirigen los grupos de delincuentes

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Gonzalo González es socio de la línea de taxi Caracas que tiene parada en Plaza Venezuela. En abril transitaba por El Paraíso y al frente de la Clínica Loira una mujer le hizo señas para que se detuviera. Le pidió una carrera hasta la Clínica Popular de Caricuao. La mujer era atractiva, aunque sencilla, y no llegaba a los 22 años de edad.

Durante el trayecto no intercambió palabras con el taxista e iba chateando por el celular. Cuando llegaron a la parroquia ella le pidió que girara a la izquierda. Sacó de su cartera un arma y apuntando a la cabeza a González le dijo: “Quédate quieto, si intentas algo te vuelo la cabeza”.

Le ordenó al chofer que condujera hacia una calle ciega. Al llegar al final del callejón la esperaban otros dos hombres que se montaron en el vehículo y le dijeron a González que retrocediera y tomara por otra vía, a los 5 minutos le pidieron que se bajara y le quitaron el celular y el carro. Por fortuna, su vehículo fue recuperado a las pocas horas de haberse registrado el robo. Sin embargo, la ladrona que lo amenazó no ha sido capturada. Tampoco sus cómplices.

Los socios de esa línea  refieren que son víctimas de asaltos entre 3y 4 veces a la semana, eso representa un promedio de 16 robos al mes. Integrantes de la organización calculan que las mujeres participan en 70% de las acciones delictivas contra taxistas. “Se montan mujeres que no llegan a 25 años, con caras angelicales y piden carreras a lugares alejados. Por ejemplo, a Higuerote y Río Chico. Cuando llegan al destino interceptan a los conductores. Son usadas como señuelo y actúan directamente”, dijo un conductor que prefirió mantener su nombre en reserva.

En los últimos años se ha incrementado la participación de mujeres en hechos delictivos. Una fuente del Cicpc reveló que hasta hace 10 años solo había una o dos mujeres en las bandas, las usaban como señuelo o de cuidadoras en secuestros y otros delitos. Ahora juegan un papel más activo: dan instrucciones y son las que interceptan e incluso matan. Aunque no hay una estadística que revele oficialmente cuántas mujeres están incursas en delitos, una fuente policial consultada indicó que en Venezuela de cada 100 delincuentes aproximadamente 10 son de sexo femenino.

En Caracas las mujeres que forman parte de bandas que operan en la Cota 905 y en El Cementerio también organizan protestas para distraer a los cuerpos de seguridad e impedir su incursión a los sectores donde se refugian los cabecillas de los grupos delictivos. La fuente indicó que en grupos integrados por unos 30 individuos hay 6 mujeres, lo que representa 15%.

En Guatire, por ejemplo, opera La Yocasta. Era la jefa de una banda dedicada al robo, secuestro, extorsión y homicidio en el municipio Zamora del estado Miranda. “Está involucrada en por lo menos cuatro asesinatos y aunque su grupo fue desarticulado ella no ha sido capturada. Se mudó a otra región, pero visita la zona de vez en cuando”, informó Modesto Trocell, director de Polizamora.

Controlan el bachaqueo. Las mujeres también destacan en los 50 grupos hamponiles que operan en Barlovento, entre los cuales está las bandas del Cocal, Nuevo Carenero y Sotillo.

“Ellas participan directamente en extorsiones, actúan como intermediarias en la negociación, son las que llevan el mensaje y el número de cuenta utilizado para efectuar los pagos. También controlan el bachaqueo en la región: hacen las listas frente a los supermercados, intimidan con punzones y cuchillos a los consumidores para que les den prioridad en la venta y además cobran vacuna por los tickets de opción de compra. Dicen ‘nosotras estamos respaldadas por la banda del Cocal. El que se nos ponga popy lo matamos”, explicó el jefe de Polibrión, Jaime Rojas.

Actualmente, el cuerpo de seguridad local tiene identificadas y busca a dos involucradas en el bachaqueo en Higuerote. A una de ellas le dicen María la Bachaca, y la otra es apodada la Flaca. Ambas azotan a los compradores de los supermercados principales de la zona.
A los cuerpos de seguridad de los Valles del Tuy se les ha hecho cuesta arriba identificar a las delincuentes que forman parte de las agrupaciones delictivas. La razón es que ellas operan de forma secreta.

De bajo perfil. Mirla Pérez, docente e investigadora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, tiene documentadas 25 historias de mujeres que han participado en delictos en los sectores San Agustín y Caricuao en Caracas, así como en el interior del país.

“La mayoría se ha paseado por el consumo de drogas y la prostitución. Sus edades oscilan entre 17 y 45 años. Las más jóvenes son las que ordenan y planifican los delitos e incluso los ejecutan, mientras que las más experimentadas son usadas como narcomulas.

De acuerdo con los relatos que recopila Pérez, las mujeres están de bajo perfil, no buscan protagonismo y son las que planifican de una forma más metódica el delito, estudian a la víctima y saben cómo manejar un arma. Aunque actúan con menos saña que los hombres”, explicó.

Pérez señala que no solo mujeres de clase baja están incursas en hechos delictivos: “Tengo registradas historias de mujeres de clase media que son criminales. Algunas desde temprana edad han sido ‘mala conducta’, las generadoras de conflicto que se convierten más adelante en criminales. Algunas no tuvieron el apoyo de sus madres”, explicó.

Una investigación presentada por la UCV y elaborada por el periodista Jorge Agobian da cuenta de que entre 2010 y 2014 hubo 75 secuestros en los que participaron 114 mujeres en diversos roles. La participación femenina fue en aumento. “En 2010 hubo 4 casos de mujeres involucradas en plagios; en 2011 subió a 5; en 2012 se contabilizaron 12 casos; en 2013 se reportaron 21, y en 2014 la cifra se elevó a 34 casos”, indicó el análisis cuantitativo. 

La investigadora Mirla Pérez considera que no hay políticas de Estado dirigidas a abordar el tema porque no ha estudiado a fondo las causas que fomentan el comportamiento delictivo en las mujeres para trazar planes que disminuyan su participación en crímenes.