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Invasiones son guaridas para el narcotráfico

Esquina Quebrada / Henry Delgado

Esquina Quebrada / Henry Delgado

En la parroquia San Juan denuncian que los traficantes de droga pagan hasta 10.000 bolívares a la policía para que no los arresten

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Los vecinos de la parroquia San Juan, que residen entre la esquina Quebrada y Pescador, tuvieron que acostumbrarse al microtráfico de drogas, los tiroteos y a los robos.

En promedio, dos personas son asaltadas cada día por motorizados, que aprovechan la falta de vigilancia policial en la zona. El 6 de abril en la madrugada, Ezequiel Araque Medina, de 32 años de edad, e Ibenis Esther Candanosa Márquez, de 24 años de edad, recibieron múltiples tiros durante una discusión en la pensión Rosa Mágica por el control de la zona para traficar drogas.

Días antes, el 1° de abril, Carlos Enrique Rada Méndez, de 28 años de edad, fue descuartizado en la Pensión K por nueve personas que viven en esa residencia, en las esquinas de Miracielos a Hospital. Sus partes desmembradas fueron tiradas en basureros del centro de la ciudad, uno de ellos entre las esquinas Puente Nuevo a Puerto Escondido.

Un comerciante, que vive en la zona desde hace 24 años y que pidió no ser identificado, señaló que las situaciones irregulares ligadas a la delincuencia han aumentado debido a que varias pensiones han sido invadidas y sus habitantes se disputan las plazas para el microtráfico.

“Esta no es la primera vez que pasan esas cosas. Desde hace 8 años los crímenes se han acentuado”, dijo el hombre. “A partir de las 10:00 am comienzan a vender droga. Los fines de semana se ponen violentos porque realizan fiestas y con el alcohol todo se sale de control”.

Dijo que además los comerciantes han tenido que modificar sus horas de trabajo para despistar a los delincuentes. “Tengo que cerrar a las 5:00 pm por miedo. Yo fui secuestrado a las 7:00 am cuando salí de mi casa. Estamos a la deriva”.

Un agente del Cicpc que ha realizado operativos especiales en el sector señaló que en la avenida San Martín, entre Capuchinos y Artigas, hay una alta tasa de criminalidad. “Es una zona comercial rodeada de barriadas como El Eucalipto y El Guarataro, y las bandas rivales confluyen allí”. Aseguró que las invasiones en las pensiones han acelerado el crecimiento delictivo.

Dijo que en esa zona, desde las 5:30 pm hasta las 7:00 am, ocurren la mayoría de los homicidios por robos y hurtos, que se incrementa los fines de semana y durante las quincenas: “Hay casos escandalosos como los del descuartizado, pero el protagonismo delictivo de la parroquia San Juan son los homicidios relacionados con el hampa común”.

Inquilinos peligrosos

La dueña de un local de comida en la esquina Quebrada, que está abierto desde hace 15 años, manifestó que las invasiones han disminuido la calidad de vida de los miembros de la comunidad, pues sus inquilinos forman parte de bandas narcotraficantes y suelen disputarse las plazas para la venta de drogas.

Dijo que la cocaína, el crack y la marihuana se consumen y se venden desde temprano en la mañana y que hay tiroteos los fines de semana en la noche. “Como hacen fiestas están tomados, hay menos policías y comienzan a pelearse por la venta de drogas”.

El funcionario del Cicpc señaló que la mayoría de los habitantes de las pensiones de la parroquia San Juan fueron tomando las propiedades abandonadas y que, en otros casos, se enfrentaron a los dueños de las residencias para invadir el sitio. “Son personas de bajo nivel económico y educativo que por no poder acceder a una vivienda se sienten como víctimas de la sociedad”, dijo.

Los vecinos aseguraron que las invasiones además son guaridas de secuestradores. “He visto cómo meten a gente vendada en las noches, pero no puedo decir nada a la policía porque después vienen por mí”, dijo la dueña del restaurante.

Poco patrullaje

“A partir de las 9:00 pm aquí no se ve policía”, señaló el comerciante. Durante el día, dos funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana patrullan por la esquina Puerto Escondido, asignada para custodiar el teatro Aquiles Nazoa desde hace un mes. Sin embargo, los vecinos señalaron que al lado de la antigua sede de El Nacional colocarán un módulo de la PN.

La dueña del restaurante aseguró que en las noches funcionarios policiales pasan por el lugar para cobrar hasta 10.000 bolívares a los traficantes para que no los arresten: “Además de que no pasan, cuando lo hacen sólo quieren matraquear. Queremos que metan mano dura en esas invasiones”.

“El tráfico de drogas ocasiona homicidios. Eso se resuelve con un patrullaje eficaz, no con un módulo policial” dijo el agente del Cicpc. Aseguró que con 3 unidades motorizadas de las policías preventivas y 60 hombres de las policías preventivas distribuidos en 5 alcabalas en las esquinas de Guásimo, Espuela de Gallo, La Cruz y La Florida podrían disminuirse los homicidios en el sector.

“Pedimos que saquen esas invasiones porque son sitios ideales para el consumo de drogas y para las guaridas de los secuestradores. También queremos más patrullaje porque así los delincuentes estarían más cohibidos a robar a los transeúntes”, dijo la mujer.