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Asesinaron a licorero por negarse a vender

Nueve cadáveres fueron ingresados a la morgue. Todos ellos con heridas de proyectiles de armas de fuego

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El fin de semana cerró en Caracas con 38 muertes violentas. Durante las últimas 12 horas llegaron 9 cadáveres a la medicatura forense de Bello Monte, todos ellos con heridas de proyectiles de armas de fuego.

Una de las víctimas de la violencia criminal fue el licorero José Isael Rivas, de 58 años de edad. El hombre era el propietario de la licorería El Pana, ubicada en el sector El Chorrito en La Dolorita. Vivía en la parte superior del inmueble en el que tenía el comercio.

El domingo en la tarde celebraba con familiares y amigos. Una de las razones era que finalmente habían llegado las vigas que le permitirían ampliar la vivienda.

La licorería estaba formalmente cerrada, pero los participantes en la reunión entraban y salía por una puerta metálica, informó Fernando Díaz, amigo de la víctima.

A las 4:00 pm un vecino de la zona, que había sido despachador de la Polar, se acercó al local para comprar cervezas. Rivas se negó a vendérselas. Primero argumentó que no las tenía. Luego añadió que estaba en vigencia la ley seca.

El hombre, de aproximadamente 30 años de edad y contextura delgada, insistió de forma cada vez más violenta, hasta que mostró un arma de fuego que hasta ese momento llevó oculta. “Si quieres, mátame”, le dijo el comerciante. Acto seguido, el individuo le hizo cinco disparos y huyó. El hecho fue presenciado por seis personas.

Rivas fue llevado por su hijo y un vecino a la clínica popular de La Dolorita, pero allí no pudieron atenderlo. Luego lo remitieron al hospital Domingo Luciani de El Llanito, donde murió.

“Esto es algo que no voy a entender. Había ley seca y eso había que respetarlo. Y aún si no la hubiese, esa no era razón para matar a nadie”, afirmó Rocío Martínez, cuñada de la víctima.

El caso es investigado por funcionarios del Eje Este de Homicidios del Cicpc, que ya entrevistaron a varios testigos. En el lugar no había cámaras de vigilancia.

Zona peligrosa. El domingo en la tarde fueron reportados dos homicidios en la calle Libertador en Carapita. Ambos en horas distintas y con víctimas aparentemente no relacionadas entre sí.

La primera víctima fue identificada como Junior Reynoso, de 15 años de edad. El joven salía de su vivienda a las 12:30 pm justo cuando pasaba frente a ella un hombre armado. El estudiante de tercer año de bachillerato intentó refugiarse detrás de la chatarra de una nevera, a media cuadra de la casa. Hasta allá lo siguió el atacante y le hizo varios disparos.

Reynoso vivía en Guarenas. Fue al barrio a visitar a su abuela por las festividades navideñas, informó su padrastro Mario Pino.

El otro tiroteo ocurrió a las 8:00 pm cuando una banda armada que se trasladaba en un transporte público secuestrado detuvo el carro en el que iba Gymber Daniel Acosta, de 21 años de edad, con la intención de robar a todos los ocupantes. Acosta reclamó y lo mataron en el lugar. Posteriormente los delincuentes se quedaron con seis teléfonos de los pasajeros.

A batazos

Eudis Gómez Colmenares fue ultimado el sábado a las 3:00 pm, durante una discusión con una familia. Gómez Colmenares y el grupo parental residían en el edificio Vuelta del Casquillo, en San Agustín del Sur.

María Colmenares, familiar de la víctima, reconoció que la disputa se originó cuando el hombre de 30 años de edad estaba bajo el efecto de drogas. Eso había traído roces en la comunidad anteriormente, pero en esta oportunidad mientras Eudis Colmenares discutía con un vecino recibió un batazo en la cabeza. Posteriormente, varios miembros de la misma familia lo golpearon hasta que las lesiones le ocasionaron la muerte.