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Asesinaron a hombre que mediaba en riña

Familiares de Córdova acudieron a la morgue | Antonio Rodríguez

Familiares de Córdova acudieron a la morgue | Antonio Rodríguez

Pedro Manuel Córdoba recibió tres cuchilladas en el estómago cuando trataba de evitar una pelea entre vagos. Deudos dijeron que se desangró

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Pedro Manuel Córdoba Mercado no podía aceptar que un grupo de vagos se aprovechara de la superioridad de número que tenían para maltratar a un amigo en silla de ruedas.

El hombre, que había trabajado como sereno en edificios de La Urbina hasta la semana pasada, se acercó al el lugar donde se desarrollaba el conflicto, frente a la plaza El Cristo de Petare.

A las 2:30 pm del viernes, la confrontación era vista por numerosos transeúntes. Sin embargo, nadie intercedía. Hasta que llegó Córdoba a separar a los contendores, y al mismo tiempo a proteger al discapacitado.

Su hermano, Eduardo Orozco, relató que el hombre no esperaba la arremetida de uno de los vagos que permanentemente merodean por el lugar. Con los empujones le llegaron tres cuchilladas en el estómago.

Nuris Cabeza, prima de la víctima, señaló que todo eso ocurrió a pocos metros de una carpa del Dispositivo Bicentenario de Seguridad. También estaban por allí comisiones de la policía municipal.

“Cuando vieron que dejó de hablar fue cuando lo llevaron en un carro particular. Prácticamente murió desangrado. Si lo hubiesen llevado a tiempo quizá se salvaba”, añadió.

Córdoba falleció cuando lo trasladaban al hospital Ana Pérez de León.

Las averiguaciones sobre el caso fueron iniciadas por agentes de la subdelegación El Llanito de la policía judicial. A esa instalación fueron llamados los familiares de la víctima para rendir las primeras declaraciones.

El vigilante era casado y dejó seis hijos. Cabeza señaló que él frecuentaba el lugar donde lo mataron y que el homicida probablemente era una persona conocida.

Sus deudos señalaron que la semana pasada renunció a la empresa de serenos donde trabajaba desde 2010, pues temía por su vida. En varias oportunidades había solicitado a sus patronos que lo enviaran a vigilar inmuebles en lugares distintos de La Urbina, pues allí tuvo que afrontar varios ataques de hampones, armado solamente con un rolo.

Como tenía el viernes libre, salió a beber con sus amigos en la plaza El Cristo. Fue allí donde lo ultimaron, al involucrarse en un conflicto ajeno.