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“Dicen que la justicia tardía no es justicia, pero queremos que investiguen”

El abogado Luis Rodolfo Campos

El abogado Luis Rodolfo Campos

En mayo la fiscal regional indicó que designarían a un funcionario para reanudar las pesquisas

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El 10 de enero de 2009 el abogado penalista Luis Rodolfo Campos fue sorprendido en su vehículo por un hombre que le disparó cuando llegaba al conjunto residencial Jardines de Alto Barinas, en esa entidad. Cuatro años después de su muerte y varias promesas de investigación el homicidio continúa impune.

 “Dicen que la justicia tardía no es justicia, pero uno sigue esperando que las autoridades cumplan. Queremos que investiguen”, dijo Lucía Quintero, pareja de la víctima por cinco años y abogada en derecho administrativo.

Ambos habían pasado el día en San Cristóbal realizando diligencias. Al llegar a su residencia, Luis Rodolfo decidió visitar a su madre para saludarla y llevarle unas compras del viaje.

Media hora después, Quintero despedía a sus hermanas que habían pasado a verla. Estaba en la puerta de su vivienda, esperando para abrirles el portón del conjunto residencial, cuando vio del otro lado el carro de su compañero que ya regresaba. Escuchó varias detonaciones, las confundió con el sonido de fuegos artificiales, pero la reacción de sus allegados le indicó que había presenciado un crimen.

La lucha. Diez días después los colegas del abogado y la ONG Paz y Vida organizaron una caminata desde los tribunales hasta la gobernación para pedir que el caso no quedara impune. El secretario general del gobierno regional, Antonio Albarrán, aseguró que crearían unas mesas de trabajo para investigar el homicidio.

Pasaron cinco días cuando Alida Marchena, fiscal superior del estado, se comprometió a tramitar la designación de un fiscal nacional para el caso. Nunca se concretó. Durante tres meses el gremio organizó manifestaciones frente a los tribunales civiles y penales con pancartas.

Mientras tanto la familia y allegados fungieron de detectives. “Supimos que tres hombres estaban en un carro blanco esperándolo fuera de la urbanización. Cuando Luis Rodolfo llegó, dos de ellos se bajaron y uno fue quien le disparó 11 veces”, comentó Quintero.

Aseguró que un vecino de la madre de Luis Rodolfo logró anotar la placa de un Kia blanco, que estuvo rondando la zona ese día y que finalmente concordaron con el serial del vehículo en el que escaparon los homicidas: “Esa información se la dimos a las autoridades y todavía no hay resultado”.

En 2010 Quintero presentó un documento a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para responsabilizar al Estado por la ausencia de investigación en el caso. “Uno supone que si fue conocido por los jueces y fiscales, su muerte no debería quedar impune”, manifestó.

Hace año y medio, un agente de la policía judicial le informó que él había sido designado desde Caracas para investigar el caso. “Luego me lo encontré y me dijo que algunos homicidios tienen intereses económicos y políticos detrás que no permiten avanzar en las averiguaciones. Sonrió y se fue”, narró Quintero.

La última promesa de la Fiscalía para dar con los culpables llegó hace un mes. La nueva fiscal superior de Barinas, Raquel Pérez, prometió a la abogada que pronto la llamarían para darle el nombre del fiscal nacional que retomaría el caso.

“Saber que eres abogado y no puedes hacer nada para resolver esto nos genera un dolor adicional al luto, nos da impotencia”, expresó la abogada.

Después de cuatro años la familia ha logrado formular una hipótesis con las propias investigaciones: “El asesino pertenece al sindicato de la construcción de Barinas. Estos grupos se fortalecieron con el apoyo del gobierno regional”.