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Familiares de 4 hombres muertos niegan que se hubiesen enfrentado a cuerpos policiales

 Los familiares han denunciado en la morgue la falsedad de los señalamientos | Foto: Alex Delgado

Los familiares han denunciado en la morgue la falsedad de los señalamientos | Foto: Alex Delgado

Parientes de Orlando Contreras denunciaron el hecho en la Fiscalía. Recogen firmas para demostrar que no era delincuente

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Los familiares de Orlando Jesús Contreras Sequera, muerto en un tiroteo con funcionarios adscritos a Investigaciones de la PNB, el martes en la noche, en la segunda Vuelta del Atlántico, vía La Silsa, negaron que este se hubiese enfrentado con los policías.

A Contreras Sequera lo señalaban como implicado en el homicidio del oficial de Polinacional, Ángel Manuel Álvarez Pimentel, de 21 años de edad, hecho ocurrido el lunes en la tarde frente a la estación de bomberos de la avenida Morán, en ruta a La Quebradita II.

Lo despojaron de la moto, la pistola y otras pertenencias. Sus parientes negaron que fuese integrante de la banda de un hombre apodado “el Pelón”. Explicaron que el martes en la noche el joven estaba acompañado de un vecino en la primera Vuelta del Atlántico, a una cuadra de su residencia. Al sitio llegaron policías vestidos de civil en dos camionetas no identificadas con el logo de la PNB.

Allí aprehendieron a Contreras y a su amigo. Los vecinos notificaron el hecho a la familia del amigo de Conteras que llegó a ese lugar.

Delante de la camioneta Chevrolet Luminix gris, sin placas, donde habían subido a los jóvenes, los parientes colocaron motos para impedir que el vehículo saliera del sitio. La madre del amigo de Contreras también subió a esta camioneta para irse con su hijo. Pero cuando la Luminix recorrió un trecho hasta llegar a la segunda Vuelta del Atlántico, los policías bajaron a madre e hijo.

Apenas estos habían caminado unos metros, oyeron una detonación. Contreras fue llevado por los funcionarios policiales al hospital Pérez Carreño, donde murió por el disparo que recibió en el pecho. La víctima era albañil y el segundo de ocho hermanos.

Vivía con su abuela a una cuadra de donde lo aprehendieron. Sus familiares pusieron la denuncia de este hecho en la Fiscalía General de la República, mientras los parientes y el consejo comunal de la zona están recogiendo firmas para demostrar que Contreras Sequera no estuvo implicado en el homicidio.

Los Castillo. Los familiares de los hermanos Ángel y Anderson Castillo, de 22 y 28 años de edad, respectivamente, denunciaron que estos fueron asesinados ayer a las 5:00 am en la parte alta del sector La 17, en la Cota 905, por una comisión de la policía científica.

Expresaron que cuando llegaron los investigadores, ambos dormían.

Los parientes de las víctimas, que laboraban como obreros, negaron que se hubiesen enfrentado a los agentes.

Explicaron que hace tres años, Anderson Castillo fue detenido porque se negó a identificar a los azotes de la zona donde residía. Durante el juicio los policías fueron citados en varias oportunidades y nunca asistieron a las audiencias en el tribunal que seguía la causa, por lo que el joven quedó en libertad plena.

Caso de comisario Monroy  

Familiares de Gustavo Labrador, muerto tras el asesinato del jefe del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas en Táchira, Luis Monroy, durante un operativo policial en la frontera, explicaron que a un mes del hecho no han sido aclarados ambos crímenes, por lo que exigieron a las autoridades acelerar las investigaciones para que se esclarezca quién asesinó tanto al funcionario como al productor campesino.

Marisol Labrador, hermana de Gustavo Labrador, dijo que ni los cuerpos policiales ni de inteligencia los han citado a declarar respecto a las actividades del agricultor. Recordó que luego del hecho en el que falleció Monroy, llegaron agentes de seguridad a la finca y a golpes sacaron a Labrador, después, cuando iniciaron el recorrido por unidades militares, policiales, clínicas y hospitales para saber de su pariente, lo consiguieron en la morgue del principal centro asistencial de San Cristóbal vestido con prendas militares.

“Vamos a llevar el caso hasta Provea para que se haga una comisión y se aclare la muerte del comisario y de mi hermano”, manifestó la mujer. La finca y el vehículo de Labrador fueron incendiados luego de que el hombre fue sacado a golpes.

“Las personas con las que hablamos y que son dueños de otras fincas, dijeron que cuando ocurrió lo del comisario había tiroteos desde el día martes (24 horas antes) y desalojaron el sitio. El único agricultor que se quedó fue mi hermano. Ellos están vendiendo las fincas a precio de gallina flaca porque no les importa lo que les den, pero prefieren la vida a quedarse y que los maten como hicieron con mi hermano”, señaló.