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“No voy a poner a mi hijo a escoger, él tiene dos mamás”

Denuncian que el CNE y el Registro Civil se niegan a aceptar la nacionalidad venezolana de Salvador Gabriel, hijo de dos activistas intersexuales

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Luego del asesinato de la activista Giniveth Soto a quien le dieron un tiro en la cabeza el fin de semana pasado cuando se resistió al robo de su carro, su esposa, Migdeli Miranda, reclamó ayer los derechos que la ley venezolana aún no le reconoce.

En el año 2013 la pareja viajó a Argentina, país que desde el 15 de julio de 2010 acepta el matrimonio igualitario. Allí contrajeron nupcias y tuvieron un hijo: Soto cedió un óvulo y Miranda su vientre. Costearon su estadía durante siete meses, una parte con los ahorros que ambas reunieron como psicólogas en la Fundación Negra Hipólita, y el resto con préstamos en dólares de amigos y conocidos. Nunca les fueron aprobadas las divisas.

“Teníamos que subastar en Sicad II y eran 50.000 bolívares mensuales. Era muy difícil pagarlo. Ya yo me quería regresar, pero ella siempre insistió en que nos quedáramos para que Salvador Gabriel tuviera sus dos apellidos, sus dos mamás”, relató Miranda.

Al volver a Venezuela, el Consejo Nacional Electoral se negó a aceptar la nacionalidad venezolana del niño de tres meses de edad. El Registro Civil tampoco admitió la inscripción de la partida de nacimiento, debido a que solo puede señalarse una sola madre.

Miranda teme que de no reconocerse el derecho de la pareja, el niño no pueda heredar los bienes de Soto a quien no se le admite como su madre en el país.

Al momento de la muerte de Giniveth Soto, a Miranda no se le permitió retirar el cuerpo ni decidir si sería cremado o si se le daría sepultura. “No sé si esto llegue a algún lado, pero voy a hacer el último intento por su memoria y luchar por los derechos de los otros. Yo no voy a poner a mi hijo a escoger: él tiene dos mamás. Es difícil ver que para ellos tú no vales nada; que eres tratado como un ciudadano de segunda, que tus derechos no valen y que no puedes ni siquiera escoger porque aquí yo no soy su esposa”.

El movimiento venezolano de diversidad sexual acompañó ayer a Migdeli Miranda a exigir a la Asamblea Nacional que fije posición sobre el caso de la pareja, como una violación a los derechos de la comunidad sexo-diversa. La asociación civil Venezuela Igualitaria y el movimiento Ejército Emancipador Sexo-Género-Diverso obstaculizaron la avenida Universidad en señal de protesta en horas del mediodía y marcharon hasta el Parlamento, donde reposa el proyecto de Ley del Matrimonio Igualitario desde enero de este año, cuya movilización la encabezaron Soto y Miranda que entregaron la propuesta con 26.000 firmas de respaldo y de ahí acudieron al Registro Civil a intentar registrar su acta de matrimonio.

Ayer, después de 11 meses de silencio sobre la propuesta, los diputados Modesto Ruiz, Dinorah Figuera y Eduardo Piñate recibieron a la comunidad GLBTI. La activista Tamara Adrián dijo que los parlamentarios se comprometieron a hacer llamadas para resolver la situación de identidad del niño.

Alberto Nieves, de la ONG Acción Solidaria, afirmó que la AN violenta la Constitución Nacional al no haber discutido todavía el proyecto de ley desde que fue entregado por las organizaciones civiles. Al respecto, la comisión de diputados no dio una respuesta concreta, dijo Adrián.

Nathaly Jaimes, prima de Giniveth Soto, señaló con indignación que Venezuela es el único país del Mercosur que aún no reconoce los derechos intersexuales. “No puede ser que esta revolución bolivariana, que es bandera de la revolución latinoamericana, esté atrasada en el tema de igualdad entre hombres y mujeres”.