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48.000 viviendas de Libertador están en riesgo ante lluvias

La mitad de la población de Caracas vive en terrenos inestables  | El Nacional

La mitad de la población de Caracas vive en terrenos inestables | El Nacional

La mitad de la población de Caracas vive en terrenos inestables donde hay alta probabilidad de que ocurran deslizamientos

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Sentada sobre una roca al margen del camino Iramelys Carrero observaba cómo deshacían una casa en el sector Puente Rojo de Blandín, en el municipio Libertador, el miércoles 17 de junio en la mañana. La calle principal de la comunidad estaba concurrida: había trabajadores de la Corporación de Servicios, funcionarios de Protección Civil del Distrito Capital, miembros de la Vicepresidencia de la República e integrantes del Sexto Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Entre todos concretaban la segunda etapa de demoliciones, que abarcó la destrucción de 41 viviendas, en un área declarada zona de peligro inminente.

La mitad de la población de Caracas vive en asentamientos urbanos populares ubicados en zonas vulnerables ante las lluvias: se trata de cerros con altas pendientes donde los suelos, debido al exceso de agua, se han saturado produciendo fáciles deslizamientos o derrumbes.

En los últimos seis años, el Instituto Municipal de Gestión de Riesgo y Administración de Desastres, Imgrad, adscrito a la Alcaldía de Libertador, ha inspeccionado 120.000 casas en las 22 parroquias del municipio. Carlos Padrón, director de este despacho, calcula que 48.000 viviendas presentan alto riesgo: "40% de la totalidad de esas casas pudiera resultar afectado, por ser vulnerable a los deslizamientos".

Con las lluvias del último trimestre del año 2010, en Blandín resultaron afectadas 1.964 familias y fueron reubicadas en otros urbanismos, según Padrón. Hoy quedan en la comunidad 1.784 familias, a pesar de que la zona debió desalojarse inmediatamente hace más de 4 años, como lo estableció el decreto presidencial N° 8.102, del 12 de marzo de 2011. Padrón asegura que viven en una zona de "peligro potencial", y no inminente, que es monitoreada constantemente.

Shirley Contreras, del consejo comunal La Voz de Blandín, aseguró que 74 familias de la zona ya han sido reubicadas en los urbanismos de la Misión Vivienda Salvador Allende y Calle Maury, de Catia. Mientras que otras 20 esperan en refugios solidarios (casas de familiares o vecinos). Cree que al fi nalizar este año todas tendrán una vivienda digna. Iramelys, desde su roca, no comparte el entusiasmo. Vive alquilada en un cuarto debajo de una de las casas demolidas el pasado miércoles. "Ahora estoy en el limbo y sin respuesta".


En peligro y sin casa.
En todo el eje Carretera Caracas-La Guaira habitan alrededor de 55.000 personas, según el Imgrad. Hay 9.654 viviendas a pesar de que se trata de una zona vulnerable. Allí están Blandín, Plan de Manzano, Ojo de Agua, Tacagua Vieja y El Limón. Pero solo Blandín tiene declaratoria de desalojo. "Cerca de 70% de esta población vive en condiciones de muy alta vulnerabilidad ante la ocurrencia de un deslizamiento", advierte Padrón.

Amarilys Medina lleva 7 años viviendo en la iglesia evangélica Renacer de El Limón, una comunidad de 3.424 familias.

En el año 2008 la Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor le demolió su vivienda, que quedó afectada por el deslave de 1999, y prometió entregarle una nueva en 3 meses, pero no le cumplió. En ese sector, las casas lucen llamativos colores. Hay jóvenes pintando las viviendas, pero Medina cree que eso no es prioridad. "El desastre está por dentro, no en la fachada".

Luego de las lluvias del año 2010, el Imgrad desalojó a 3.201 familias de todo el eje pero, posteriormente, otras 925 regresaron al sitio. Adicional a esta cifra, se construyeron 103 nuevas viviendas en el área.

Otra vecina, Rosa Amarista, quien funge de enlace entre la comunidad y la Alcaldía de Libertador, cree que hace falta conformar un equipo multidisciplinario que evite la reocupación de espacios vulnerables, como ocurre en los subsectores Guamacho, Vista Hermosa, La Cruz y Bella Vista.

Más zonas vulnerables.
cio de Padrón, es necesario zonificar las áreas de alto riesgo de la ciudad. Explica que dentro de los límites de Libertador hay otras siete parroquias vulnerables: Santa Rosalía, La Pastora, La Vega, Caricuao, El Valle, Coche y Antímano.

Justo en Antímano, al borde A juide un precipicio del barrio Las Cumbres, vive en un rancho de madera y piso de tierra, Ligia Sánchez. Es de Manizales, Colombia, y debido a la amenaza que sufrió por parte de grupos irregulares en su país huyó a Venezuela con su hija y sus tres nietos. "Cuando llueve el techo vuela y el suelo se raja. Allá abajo hay un abismo. Hemos planteado el caso, pero me dicen que no pueden hacer nada porque soy colombiana. Soy refugiada reconocida por el Estado y solo la necesidad me lleva a vivir así.

No puedo volver".

De acuerdo con las direcciones de Protección Civil de los municipios El Hatillo, Baruta, Chacao y Sucre hay otras 30 zonas de riesgo, por deslizamiento o inundación, en sus respectivas jurisdicciones. El barrio La Línea, de Petare, es una de ellas. Allí hay al menos 300 viviendas que, según el director de PC Sucre, Gabriel D’Andrea, pudieran resultar afectadas en caso de desbordamiento del río Guaire.

El investigador del Instituto de Mecánica de Fluidos de la UCV, José Luis López, advierte que es necesario continuar la canalización del río. "Hasta Petare las aguas corren rápidamente, luego el Guaire entra en un tramo donde cambia su curso y pierde la capacidad de transporte. Se sedimenta, se desborda y produce inundaciones. Hay que continuar los trabajos hasta El Encantado, donde hay una pendiente con mayor inclinación que facilite su descarga posterior en Santa Teresa".

Yenny Galíndez desconoce estos tecnicismos. Ella simplemente ve cuando el agua de la alcantarilla frente a su casa ha subido por las lluvias, y allí empieza a alertar a los vecinos. Galíndez ya subió sus muebles a la tercera planta de la vivienda, pero Nancy García, su vecina, no tiene nada que mudar. "En octubre de 2014 el agua del río se estancó como piscina en la sala de mi casa y pudrió los muebles.

Aquí o te acostumbras o te vas, y yo no me voy a ir a un refugio.

Prefi ero que el Guaire me ahogue antes de que me mate un malandro".