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“No vine a estudiar porque tuve que ir a comprar comida”

Ilustración: Mauricio Lemus

Ilustración: Mauricio Lemus

Psicólogos recomiendan fortalecer el vínculo colegio-hogar para que padres y docentes estén atentos a cambios de conducta en los niños

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En la Escuela Básica Nacional Elías Toro de El Valle a diario realizan una breve plegaria. Sin embargo, hace unas semanas, un alumno de Klaireth Díaz le dijo que no iba a participar y argumentó molesto: “Maestra, hoy no quiero pedirle a Dios que no nos falte nada. Aquí rezamos todos los días y en mi casa igual no hay comida”.

Este año escolar, contó la docente, ha sido común oír comentarios similares. “No vine a estudiar porque tuve que ir a comprar comida en la noche y llegué muy cansado a la casa”, fue la respuesta de otro alumno cuando Díaz le preguntó por qué no había ido a clases el día anterior. La falta de alimentos en el hogar ha sido la explicación que, con pena, dan varios alumnos cuando no llevan merienda.

“Los observo inseguros sobre lo que pasa a su alrededor. Creo que hay que guiarlos para que no estén a la deriva, decirles que vendrán tiempos mejores”, señaló.
La interacción con otros compañeros que viven distintas realidades también saca a relucir confusión sobre algunos temas. “¿Por qué tu mamá no te manda nada de comer?”, le increpan sus compañeros a Juan, quien hace días no lleva desayuno al preescolar José Vargas, en El Paraíso, donde estudia.

En esa misma institución los alumnos han incluido en sus cuentos experiencias que viven en sus comunidades: tiroteos, cierre de calles por los delincuentes, la muerte de un ser querido.

La fila para el bebedero, en el patio del colegio, también ilustra un fenómeno que se ha vuelto cotidiano. En el preescolar Simón Bolívar de Prados del Este, uno de los niñitos de tercer nivel al ver que varios compañeros hacían cola para tomar gritó: “Ahí debe haber harina” y luego se echó a reír, cuenta una de las educadoras del plantel.   

“Unos lo toman de forma jocosa, otros se están comportando ansiosos, nerviosos, cuando antes no eran así”, relata y asegura que los pequeños no están exentos de darse cuenta de los problemas que se viven en el país y verse afectados, aun cuando los adultos traten de evadir el tema.

“Tengo una hija de cinco años que ha comenzado a comerse las uñas y a hacerse pipí luego de dos años sin hacerlo. Me pregunta por qué ya no puede comer su cereal con leche y también habla mucho de pañales, sabe que cuesta conseguirlos porque tengo una bebé. Trato de calibrar lo que siente y decirle que eso va a pasar”, señala la maestra.

En sus mesas de trabajo escucha a los niños hablar hasta de política: “Eso significa que algo les están diciendo en casa”, agrega. También se expresan sobre familiares o amiguitos que se han ido del país. “El hermano de un alumno se fue hace dos semanas. Él estaba muy triste porque no lo vería en su cumpleaños ni en Navidad. Dijo que se fue porque aquí no podía comprar una casa”.
 
Valores y tranquilidad

Melissa Rosales, psicóloga infantil y fundadora del sitio web Psicochamos, explicó que a través de sus consultas ha dado con niños que incorporaron entre sus juegos el de “ser bachaqueros” e imitar a líderes de bandas delictivas como el Picure. Señaló que más que regañarlos, los padres deben ser claros respecto a términos como “bachaquear” e introducir valores positivos.

“Decirles que luego de mucho esfuerzo y trabajo se tratan de conseguir los productos. En el caso de los ladrones introducir la figura de la ley que debe cumplirse”, dijo.

Tamara Salmen, pediatra especialista en conducta y desarrollo, indicó que la angustia que experimentan los padres por las dificultades para proveer alimentación básica, medicinas o seguridad se trasmite a los hijos. “El niño no va a decir: ‘Me siento angustiado por la situación país’, pero la falta de sueño, que empiecen a estar distraídos en el colegio, entre otros signos, son formas de clamar seguridad”, advirtió.

“A veces el niño cree que tiene que contribuir en la solución del problema. Hay que hacerles ver que estamos a cargo, en control, darles tranquilidad”, añadió la especialista.