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Los venezolanos se convirtieron en cazadores de bienes escasos

Las colas frente a los supermercados se han hecho costumbre en el país, a la espera de que lleguen los productos alimenticios como la harina y la leche | Foto: Alexnys Vivas

Las colas frente a los supermercados se han hecho costumbre en el país, a la espera de que lleguen los productos alimenticios como la harina y la leche | Foto: Alexnys Vivas

Hasta seis establecimientos recorren diariamente los consumidores para adquirir los productos del hogar 

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Los venezolanos se han convertido en verdaderos cazadores de los alimentos y productos que escasean en el mercado. Muchos hacen pool con otros miembros de la familia y amigos, para comprar al mayor o para trasladarse de una ciudad a otra, por ejemplo a Caracas, donde los supermercados registran más inventario que en la provincia.

Hay quienes viajan desde los Andes y la región zuliana a la zona central para abastecerse, y otros que envían por servicios de encomienda los productos que registran más fallas, como leche, harina, azúcar y aceite.

Los problemas de abastecimiento han originado cambios en los hábitos de compra y en la frecuencia con que los consumidores hacen mercado. “Ya no hago un mercado mensual, sino casi a diario. Donde estoy veo si hay un supermercado cerca, y si consigo harina, leche y papel higiénico, compro”, relata Rita Martínez, residente de Candelaria que reconoce que esa modalidad de compra la obliga a pagar más de lo que mensualmente tiene presupuestado para alimentos y productos básicos.

Andrés Hernández, habitante de Los Chaguaramos, señala que la conserje del edificio les avisa cuando a un supermercado cercano llega leche de larga duración y otros productos básicos. “Nos hemos vuelto bachaqueros porque compramos dos y tres veces un producto el mismo día, por el temor de que luego no lo consigamos en varias semanas”, admite. Agrega que tiene un inventario de leche UHT por encima de lo usual. “He pasado dos meses sin conseguir leche”.

En varios supermercados es habitual ver las llamadas “colas de guardia”, una hilera de personas que voluntariamente se apostan en los comercios para esperar “lo que venga”, en los camiones de los distribuidores. Otra curiosidad es la que cuenta Ana Ascanio: “Me mantengo en contacto con las cajeras de los supermercados, quienes me avisan a través de mensajes de texto en el celular cuando llegan los productos y la cantidad que puedo comprar”.

La mayoría de las cadenas formales de supermercados trabajan custodiadas por la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional cuando llegan los productos con problemas de abastecimiento.

Altos precios, bajo volumen. Los problemas de escasez y alta inflación en Venezuela se reflejan en la encuesta de Kantar Worldpanel, en la que 55% de los entrevistados manifestó que está dispuesto a pagar más en lugares en los que encuentra todo fácilmente, mientras que esa misma opinión para el caso de los otros países latinoamericanos es de 37%. Karen Mendoza, gerente de Cuentas de Kantar Worldpanel, explicó que en el caso de Venezuela es mayor la cantidad de personas que prefiere pagar más con tal de conseguir el producto, debido a que el índice de escasez se ha mantenido alto por mucho tiempo hasta superar 20% en varios meses de 2013. “Para la gente, el problema básico es conseguir el producto, luego ven cómo resuelven el asunto del precio”.

Señala que en el tercer trimestre de 2013 se evidenció una caída en las ventas en volumen de unidades de 5% promedio con respecto al trimestre anterior, mientras que el valor de la compra subió 7% debido al alza de los precios de productos de consumo masivo de 13%, en promedio.

Al comparar la tendencia entre el tercer trimestre de 2013 e igual período de 2012, el estudio de Kantar Worldpanel muestra que el volumen de unidades compradas se redujo 6%, pero pagaron 42%, dado que los precios en un año subieron 52%.

Por canasta, el rubro de alimentos es el que se contrajo más con una caída de 4,3% en unidades, aunque el valor de la compra subió en promedio 5,2% entre julio y septiembre del año pasado, en contraste con el segundo trimestre de 2013. En un año, las ventas de alimentos en unidades disminuyeron 7,3%, pero los hogares pagaron 24,5% por la inflación.

El informe de Kantar Worldpanel señala que los hogares contrajeron el consumo de café y leche, rubros que registraron alta escasez en agosto. La caída en leche en polvo fue de 17% en un año.

Especialistas de Kantar indican que pese a la regulación, se detectan alzas significativas en los precios de productos sometidos a control, principalmente los alimentos que tienen mucho tiempo sin ajustes, y se da una mayor distorsión entre el precio fijado y los costos de producción.

Solo lo básico

Roberto Baskin, gerente general de la empresa Kantar Worldpanel, señala que cuando afronta escenarios de escasez y altos precios, el consumidor comienza a racionalizar la compra. “Elimina categorías que se podrían catalogar como superfluas y poco prioritarias, y comienza a consumir lo básico. Por ejemplo, las ventas de suavizantes han mermado, y se da mayor importancia a la compra de alimentos”.

Subraya que ha cambiado la frecuencia con la que se realiza la compra y la intención. Explica que antes la mayoría de los consumidores realizaban la compra de despensa, es decir, un gran mercado para un mes. Ahora se hace más la reposición y el día a día, debido a la escasez.

“Los compradores tienen que caminar más kilómetros para conseguir los productos. En promedio, un hogar está utilizando una mezcla de cinco a seis canales de venta, cuando antes solo acudían a dos o tres. Igualmente, tardan más en la experiencia de compra buscando los productos que necesitan”.

El Dato

Kantar Worldpanel analizó un total de 61 productos de consumo masivo entre alimentos, bebidas, artículos de cuidado personal y aseo del hogar, con excepción de los perecederos. Se realizaron encuestas en 2.300 hogares, en Caracas, Maracaibo, Valencia y Puerto la Cruz, de varios estratos socioeconómicos.