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La escuela venezolana no tiene condiciones para incluir a los niños con necesidades especiales

El Cenda de Las Acacias fue cerrado hace un año y sus alumnos quedaron desatendidos | Alex Delgado

El Cenda de Las Acacias fue cerrado hace un año y sus alumnos quedaron desatendidos | Alex Delgado

Debilidad de infraestructura, deficiencias en ingreso y prosecución, y falta de planteles limitan calidad de atención a la discapacidad

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En el Centro de Atención Integral para Personas con Autismo de Barquisimeto, padres y representantes de 129 niños se han encadenado varias veces a las rejas de la institución para impedir que cierre sus puertas de forma definitiva.

Desde 2011 la sede perdió su funcionalidad principal: ser el centro de atención especializada para niños y adolescentes con autismo. La presión de la comunidad educativa logró que al menos se mantuviese como un centro de diversidad y al mismo tiempo como un Simoncito que atiende a niños de 0 a 6 años de edad.

La reforma de la educación especial, impulsada ese año por la ex ministra de Educación, Maryann Hanson, sacó a 89 niños del Caipa Lara y por consiguiente del sistema escolar. Zoraida González, madre de un niño de 9 años de edad con autismo, aseguró que de los 23 Caipa que había en el país solo quedan dos.

Hace dos años, más de 300 niños especiales que eran atendidos en el Centro de Desarrollo Infantil de Montalbán 3, en el municipio Libertador, fueron egresados con la promesa de recibir atención en sus propios planteles regulares bajo una nueva modalidad de educación especial. Una docente del CDI, que no quiso revelar su nombre, aseguró que los infantes se encuentran desasistidos ante la insuficiencia de especialistas y el mal funcionamiento del nuevo modelo.

Desde 2011 el cambio en la modalidad de los Centros de Diagnóstico, Orientación, Formación y Seguimiento para la Diversidad Funcional impuso el cierre progresivo de los centros de atención tradicionales con el fin de establecer una concepción diferente, en el que se enlacen esos centros con escuelas y liceos bolivarianos, y escuelas técnicas robinsonianas y zamoranas. No obstante, un grupo de padres y representantes asegura que esta nueva política ha generado mayor exclusión porque la comunidad educativa no está preparada para atender a estos niños. En la práctica, los nuevos centros solo han servido para diagnosticar trastornos, pero no para dar los refuerzos que requieren los niños. 

Mirna Leal, miembro de la Federación Venezolana de Niños con Deficiencia Auditiva, considera que el ME improvisa al insertar a los niños en el sistema convencional, sin capacitar previamente al personal y sin diseñar una transición planificada.

Exclusión

El debate sobre incorporar o no a estos niños a la educación regular recobró fuerza en Consulta Nacional por la Calidad Educativa, en la que se sondean las opiniones del sector sobre cómo debe articularse la educación especial al subsistema básico.

Un informe de la Unesco de 2009 sobre estrategias para el desarrollo de escuelas y aulas inclusivas apostó por escuelas ordinarias con orientación inclusiva como “el medio más eficaz para lograr una educación integral para todos”. No obstante, advirtió que solo es factible si existe un esfuerzo porque ello represente un mayor beneficio para el alumno.

Carlos Trapani, de Cecodap, cree que en el país aún hay barreras que no permiten una verdadera inclusión. “La escuela no está preparada. La medida es violatoria del derecho del niño: el niño tiene derecho a programas de servicios especiales y si no los hay, es un inconveniente si tenemos un docente que no está capacitado para ayudarlo”, explicó.

En un diagnóstico expuesto en julio de 2013, el Ministerio de Educación informó que entre los problemas de la educación especial están la dispersión de los servicios; la deficiencia en el ingreso, prosecución; la desigualdad en la atención. Las malas condiciones de infraestructura es otra reto. El déficit de escuela en el país es de 3.000 planteles aproximadamente.  

Retroceso en el aprendizaje

En el Centro de Enseñanza para Niños, Niñas y Adolescentes con Dificultades de Aprendizaje en Las Acacias no se oyen las voces de niños. Desde febrero de 2013 permanece cerrado y su personal solo asiste para cumplir horario.

El cierre ha causado retrocesos en los niños que eran atendidos en la institución. A Gerardo, estudiante de cuarto grado en un colegio público, le cuesta concentrarse en las tareas desde que dejó de recibir el acompañamiento del Cenda, dijo su madre María Gabriela Zárate. Luznelly Rodríguez, madre de Ronald, alumno de quinto grado con retardo leve, señaló que el Centro de Diagnóstico, Orientación, Formación y Seguimiento para la Diversidad Funcional pidió sacarlo de la escuela y enviarlo a un taller laboral.

Zoraida Gómez, madre vocera del Cenda, afirmó que la antigua modalidad de educación especial tenía sus fallas, pero al menos se les daba la atención.

“Mi hijo pasó tercero, cuarto, quinto y sexto grado con el apoyo de Cenda. Me lo quitan y el niño repitió primer año. El Cdofsdf solo diagnostica y la mayoría de nuestros hijos ya está diagnosticado”.

El Dato

El número de niños  atendidos en el país se redujo 28% desde 2009, según Memoria y Cuenta del ME 2013. En el año 2009-2010 la matrícula estaba formada por 207.265 estudiantes, mientras que en 2012-2013 disminuyó a 149.310, lo que indica que 57.955 niños están fuera del sistema escolar. Desde el año 2008-2009 desaparecieron 155 centros especiales.

amontilla@el-nacional.com