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No hay variedad en tiendas de textiles por falta de divisas

Donde antes se exhibían numerosas telas, ahora solo queda el espacio vacío | El Nacional

Donde antes se exhibían numerosas telas, ahora solo queda el espacio vacío | El Nacional

Los proveedores advierten que no saben cuándo podrán despachar mercancía porque no han podido realizar nuevas importaciones

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El centro de Caracas concentra varias tiendas de textiles. Al entrar en los locales que están ubicados en las inmediaciones de la plaza El Venezolano, se observan estantes repletos de largos cartones y tubos vacíos o con muy pocas telas. Las vendedoras se entretenían conversando y otras respondían a las clientas: “No tenemos”. Los interesados entraban y salían rápidamente, disgustados.

“Enero nos agarró sin mercancía. No hay variedad de telas, cantidad, tipos ni colores. Entre noviembre y diciembre se vendió el inventario y no tenemos fecha de reposición”, contó Pedro Mata, propietario de un expendio de telas, y con quien coincidieron cinco comerciantes más de la zona.

Relataron que la situación del sector es “crítica” porque los proveedores no les despachan telas desde comienzo de diciembre. Les han informado que no saben cuándo comenzarán a surtirlos, ya que no tienen inventario en los almacenes. Además, les dijeron que desconocen si el gobierno les aprobará dólares para poder cancelar las deudas con los mayoristas en el extranjero y que les permita que les abran líneas de crédito para importar.

Mata aseguró que el desabastecimiento del sector supera 70% y la perspectiva a corto plazo es “negra”. Añadió que está al frente de un comercio familiar con 80 años en el mercado y que lo que le queda es luchar para mantener las puertas abiertas.

Otros dueños de tiendas de telas recordaron que por esta fecha, en 2012, los mayoristas ya estaban entregando pedidos para reponer la gran cantidad de telas vendidas en diciembre. “Las ventas han descendido 60% por falta de disponibilidad de mercancía. No hay para tapicería, lencería o cortinas y muy poca para la confección de ropa para damas, caballeros y niños”, afirmó Jorge Ray, dueño de un comercio.

Opciones. Con la venta de relleno sintético nacional, plástico para manteles y guata, está resolviendo Jorge Ray, pero le queda inventario para dos semanas. “Pedí 10 paquetes de relleno que contienen 30 bolsas cada uno y recibí uno, y 6 de guata y llegaron 2”. Cuando se les acabe no sabe qué hará.

Joseph Stephan Antoun está al frente de una tienda de telas desde hace 50 años y asegura que ha mantenido siempre variedad y precios justos.

Tiene el piqué y el lamé a 250 bolívares el metro, la popelina satinada a 125 bolívares por metro y el raso a 180, igual que el año pasado, dijo. Pero solo cuenta con dos o tres colores de cada tipo y muy pocos metros. “Tengo que pagar el sueldo a 10 empleados, luz, teléfono, aseo, agua, patente e impuestos, y no hay telas que vender”. Agregó que además fabrica forros de muebles con tela nacional y la mayoría los comercializó el año pasado. Ahora se prepara para producirlos y contar con mercancía que vender.

María Alejandra Fernández, cliente, señaló que había recorrido ocho tiendas buscando gabardina azul para un pantalón, y no la consiguió. “La costurera me pidió que le llevara la tela y no la encontré, ni siquiera un tipo parecido”, afirmó.

Emprendedores nacionales

“Está costando mucho conseguir telas y rellenos para fabricar baberos, toallas con capucha, cobijas, cargadores indígenas y forros para coches y cunas”, aseveró Cecilia Villanueva, directora de Creaciones Siborori, empresa que se dedica a la confección de una línea de accesorios para mamás y bebés.

Relató que ha tomado previsiones y no deja que se le acaben los materiales para volver a comprar. En noviembre hizo una compra importante de telas que le ha permitido mantener los niveles de producción.

Precisó que algunos proveedores aumentaron 60% los precios, pero se surte de insumos nacionales e importados para compensar costos porque no se pueden trasladar totalmente a la pieza final, pues la gente dejaría de comprar.

El sastre Vito Feniello, en el oficio desde hace 40 años, dijo que para poder hacer su trabajo les pide a los clientes que lleven la tela. “Muchos clientes traen tela importada para que les confeccione su traje a la medida o pantalones”. Agregó que han tenido dificultades para conseguir forros, botones, cierres y algunos tipos de hilos para la confección.

La venta de telas con lunares salvó el cobro de la quincena de ocho trabajadores de una tienda de textiles. Los lunares se pusieron de moda en una novela y las clientas acudieron al comercio a llevarse varios metros en distintos coloresnal.com