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En los terminales públicos hubo pocos viajeros

Se espera que las personas que se movilizaron durante el asueto de carnaval regresen hoy Miércoles de Ceniza

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Una amplia tela suspendida en el aire con el tricolor nacional que abarcaba todo el ancho del pasillo era lo único que se veía ayer, a la 1:36 pm en el Terminal La Bandera. El lugar parecía poblado de fantasmas, todo lo contrario a la idea que se tiene del regreso de los días festivos del carnaval.

En el patio central del edificio, adonde llegan los autobuses, las camioneticas y los carritos, no se contaban más de cinco pasajeros. Los choferes lucían adormilados y remolones hablando entre sí para espantar el sueño.

Solo dos mujeres policías sentadas bajo un toldo rojo parecían trabajar. Una de ellas, sin revelar su identidad, indicó que entre el jueves 4 y el lunes 8 de febrero salieron más de 50.000 viajeros por el terminal, en un cálculo aproximado de 1.375 unidades.

“No ha habido mucha afluencia de personas. Ha sido suave. Nunca como antes, cuando uno veía ese gentío que viajaba en carnaval”, apuntó una de las funcionarias de la PNB al subrayar que las cifras eran extraoficiales.

Frente a las camionetas rancheras que viajan hacia Yaracuy, el conductor Ramón Meza veía hacia el infinito: “En cinco días de trabajo he hecho solo dos viajes. Esto ha estado muy flojo y eso que el pasaje solo cuesta 1.000 bolívares, con un recargo de 25% cuando es día feriado”.

Entre las personas que llegaron a esa hora al terminal estaban Yuraima Rojas y Yeine Bustamante. Ninguna de las dos viajó para celebrar las fiestas. La primera vino a Caracas para operar a su hijo de la cadera y la segunda regresaba de Trujillo, adonde había ido para visitar a su mamá.

Clarisbel Santana sí regresaba al Zulia con gran alegría, aunque tampoco disfrutó del carnaval. Su sonrisa se debía a que una tía que vive en el sector El Chorrito, de Turumo, le había regalado un jabón Protex, un frasco de champú, un kilo de caraotas, una leche especial para su hija, Albanis Andara, que es diabética, una crema dental y un paquete de pañales para su uso, pues tiene fibromatosis, y  hemorragias a diario.

“Me vine con los dientes pelúos, pues tenía tres días sin cepillarme, usando puro enjuague bucal que me regaló otro familiar que vive en Yaracuy. En Ciudad Ojeda no se consigue absolutamente ningún producto sanitario. Hubiera querido aprovechar de comprar algo acá en Caracas, pero no tengo plata”, dijo Santana.

Oriente tuvo menos viajeros. En el Terminal de Oriente dos guardias nacionales caminaban con sus fusiles. Esta instalación estaba impregnada de un fuerte olor a orine. El coordinador del recinto, Daniel Navas, explicó que el hedor obedecía a la falta de agua: cuentan con un tanque principal de un millón de litros pero la máquina que bombea el líquido hasta las tuberías está controlada por la gerencia del sistema de transporte Sitssa. “Desde el 3 de febrero no nos mandan agua y cuando la ponen solo lo hacen por 20 minutos al día”, afirmó.

Indicó que entre el jueves pasado y el lunes salieron 7.900 personas por ese terminal: “Los destinos más solicitados fueron Puerto La Cruz, Cumaná, Carúpano, Maturín, El Tigre y Ciudad Bolívar. No manejamos cifras de los viajes de regreso porque no vendemos pasaje de ida y vuelta. Se registró 30% menos usuarios que en 2015, cuando viajaron 11.500 personas durante el mismo periodo”, indicó Navas.