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La tecnología es un arma de doble filo

Hombre trabajando en su computadora / Grissel García

Hombre trabajando en su computadora / Grissel García

Si bien los avances tecnológicos ayudan a mejorar las relaciones, expertos recomiendan usarlos con cuidado

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Con los avances de la tecnología, es difícil que una relación se hunda en la rutina. Para garantizar la variedad en el sexo, algunas compañías se han dedicado a producir aparatos innovadores. Por ejemplo, el fabricante canadiense Standard Innovation desarrolló el We-Vibe, un vibrador para parejas.
El invento fue presentado la semana pasada en Las Vegas, Estados Unidos, en la feria Consumer Electric Show. “Es el único vibrador que puede ser usado durante las relaciones sexuales”, dijo Tristan Weedmark, coordinadora de Asuntos Sexuales de Standard Innovation, en entrevista con AFP.
El aparato, indicó Weedmark, estimula el clítoris, el punto G y el pene simultáneamente. Por eso, señaló, realza la sexualidad sin distracciones. De acuerdo con datos de la empresa, 2 millones de personas han probado el novedoso vibrador. Si bien fue diseñado para heterosexuales –destaca la nota de la agencia– también lo han usado parejas del mismo sexo.
Isbelia Segnini, psicóloga clínica, sexóloga y terapeuta de parejas, dice que ese tipo de aparatos pueden mejorar las relaciones sexuales, pero hay que ver el asunto con cuidado. Asegura que si el uso de los juguetes se convierte en un hábito, pueden presentarse problemas: “Cuando una mujer usa un vibrador y se acostumbra a la intensidad de esa vibración, después le cuesta mucho tener un orgasmo a través del sexo oral, los dedos o el coito”.
La especialista afirma que los aparatos se pueden utilizar siempre que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo. En esos casos, los juguetes sexuales son aliados para revitalizar la relación.
En cambio, dice Segnini, si hay problemas en la pareja, la introducción de una novedad puede ser contraproducente: “Cuando hay disfunciones, no es recomendable el uso de esos aparatos hasta que haya mejorado la situación emocional. Incluso, la sola propuesta de utilizarlos puede generar resentimientos”.

Con cuidado. La tecnología puede abrir puertas insospechadas en el sexo. Segnini señala que a través de las computadoras e Internet se puede buscar información y sentir el estímulo sexual. En parejas que tienen comportamientos rutinarios, agrega, las imágenes que ofrece la red sirven de variación y estímulo.
En los casos de relaciones a distancia, la tecnología contribuye con el acercamiento. “A través de los aparatos tecnológicos, la gente ve a la persona amada e, incluso, mantiene contacto sexual virtual, que puede ser muy gratificante para ambos”.
Pese a las ventajas, Segnini apunta que la tecnología también tiene sus peligros. Uno de ellos es el riesgo de que se genere adicción. “Hay casos en los que se sustituye la relación con la persona que tienen al lado por la estimulación que producen las fotos o los videos. Se satisface rápidamente el impulso sexual con la variedad que tiene la tecnología”, explica.
Otro asunto que se debe cuidar es el envío de imágenes a través de las redes y los aparatos tecnológicos –que se conoce como sexting–. En muchos casos, las fotos van dirigidas a alguien en particular, pero se corre el riesgo de que después se les dé un uso inadecuado.