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Venezuela, un país repleto de serpientes y sin prevención

La serpiente tigra mariposa | Referencial

La serpiente tigra mariposa | Referencial

El primer teniente de los bomberos del INEA, Luis Contreras, explica que en un país tropical debe existir una cultura que permita la mejor convivencia entre los seres humanos y estos animales

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El primer teniente Luis Contreras tiene más de 15 años estudiando los casos de ataques de serpientes en Venezuela. Después de la tragedia de Vargas, en 1999, este bombero del INEA advirtió sobre la necesidad de tener centros de salud preparados para atender estos casos. Actualmente viaja por todo el país repartiendo sueros antiofídicos, el único antídoto que salva a las víctimas de la muerte.

“En Venezuela no hay sitio donde no haya serpiente, salvo en los páramos altos”, explica este especialista empírico, que dice que la mayoría de los médicos no están formados para asistir mordeduras de serpientes. 

Por esta razón, es enfático con el tratamiento para estas emergencias: “Lo importante es suministrar el suero lo más rápido posible”. Un consejo que debe estar muy presente en este país, “el segundo del mundo con el mayor número de emponzoñamiento ofídico”.

Contreras explica que se denomina “accidente ofídico” a aquellos casos en los cuales la serpiente no ataca, y que se habla de “emponzoñamiento” cuando el veneno está “permiable”, es decir, que las enzimas que inyecta este animal se mezclan con la sangre humana y se convierten finalmente en una sustancia peligrosa para el cuerpo.

“Lo que inyecta es una proteína, son enzimas para su digestión, que cuando se unen con la sangre se forma una química y esa es la que es dañina para nosotros”, aclara.

Aunque la mortalidad en Venezuela no llega a 20 personas por año, asegura que “hay lugares donde no se reporta”. Actualmente el ministerio de Salud, según Contreras, maneja un registro de 8.000 casos de mordeduras y un sub registro de 12.000 casos.


No hay suero para tanta gente

El teniente Contreras comenta que desde 2001 viene denunciando una escasez nacional de sueros antiofídicos.

Actualmente solo hay tres plantas que producen este antídoto en el país: en la Universidad del Zulia (ULA), la Universidad de Los Andes (ULA) y la Universidad Central de Venezuela (UCV). Está última casa de estudio genera aproximadamente 7.000 kits de sueros solo para mapanares y cascabeles. “Los casos de coral son muy raros”.

Cada uno de estos kits trae cinco ampollas. Una mordedura grave necesita hasta cuatro kits. Un combo de suero antiofídico neutraliza 100 miligramos de veneno y la serpiente puede inyectar hasta 700 miligramos de enzimas.

Sin embargo, este déficit de producción es universal: “La industria farmacéutica mundial no hace suero antiofídico porque no es rentable para ellos porque quien muerde a la serpiente generalmente es a la gente más humilde”.

Contreras explica que la producción de este suero también es muy complicada: se necesitan tener todas las especies de serpientes de toda la región, ordeñarlas, extraerles un componente químico, inyectarlo a unos caballos pura sangre y luego hacerles una diálisis en la que se saca la proteína que finalmente constituye el antídoto.

Una solución de cuidado

Los 15 años de experiencia de Contreras han derivado en una certeza: “El suero antiofídico entre más se diluye, menos efecto hace”.

El bombero del INEA explica que “si el veneno hace estrago en la coagulación sanguínea, no se puede diluir la solución” porque eso sería como "tratar de apagar un incendio con pequeños tobos de agua".

Las ampollas tienen efecto hasta un año después de su fecha de vencimiento. “Mientras la solución esté clara, se debe aplicar. Si el suero no le va a ayudar, tampoco le va a hacer daño”, indica Contreras.


Si te muerde una serpiente…

Son varias las recomendaciones que se deben tener presentes:

No hacer torniquete: es como “una amputación” a la zona afectada: “Una vez yo le prendí un verguero a Venevisión porque pasaron un torniquete”.

No chupar nunca la herida porque “cuando muerden a la persona, ya el veneno está constituido” y esta se puede infectar también. “¡Ni el miao de chivo! Nada de eso sirve”, según Contreras.

Ir inmediatamente al hospital para ser atendido. Lo recomendable es trasladarse al centro de salud más cercano, si es posible, con el animal que mordió porque así se puede determinar la especie y el peligro de la mordedura.

No tomar medicamentos sin supervisión médica. Cualquier sustancia extra podría acelerar el efecto del veneno en el cuerpo.

Aplicar el suero antiofídico. Esta solución debe aplicarse al menos en las próximas 6 horas después de la mordedura para evitar daños o, en el peor de los casos, la muerte.

Unas amigas incomprendidas

Aunque producen un veneno que puede matar, para Contreras, “las serpientes son algo del ambiente. No podemos matarlas porque ellas protegen el campo. Debemos conservalas, tratar de rescatarlas y llevarlas a su hábitat".

“El nombre de Maracaibo significa en indígena ´tierra de serpiente´. Cuando Bolívar, esto era pura serpiente. Nosotros hemos invadido sus espacios. La gente no tiene por qué quejarse. Me llaman: ´no y que esto está lleno de serpiente´. Ajá y ¿pa´ dónde te mudasteis? ´No, que hay que matarla´. ¿Y por qué no matan a los choros? Los choros joden más que las serpientes”.

Estos animales destacan por su astucia. “Tienen una inteligencia bárbara. Ellas (las serpientes) no están para matarnos a nosotros, solo que se defienden”, advierte Contreras.