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Un sancocho alienta la tradición de los cargadores de El Hatillo

Entre 80 y 100 cargadores y músicos participan en la procesión de las imágenes religiosas | Foto William Dumont

Entre 80 y 100 cargadores y músicos participan en la procesión de las imágenes religiosas | Foto William Dumont

Entre 20 y 30 personas colaboran con la preparación de la sopa entre el Jueves y el Viernes Santo, en una jornada casi maratónica

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En la casa Mamajuana, conocida como la casa de la señora Socorro, se prepara un enorme sancocho de pescado que todos los Viernes Santos recibe a decenas de cargadores y músicos del pueblo de El Hatillo.

Es una actividad que lleva realizándose durante más de 20 años ininterrumpidos. Desde hace una década, cuando falleció la señora Socorro, sus 10 hijos son los encargados de mantener viva esta tradición.

En el pueblo se dice que la preparación del sancocho era una promesa que años atrás cumplía la señora Socorro a santa Rosalía de Palermo, en apoyo a la labor de los cargadores de santos. Sin embargo, su hija Ana Cecilia asegura que la iniciativa casualmente coincidió con las fiestas en honor a la patrona de El Hatillo.

La idea surgió del mayor de los 10 hermanos, Tadeo, quien se crió desde muy joven como cargador al llevar sobre su cabeza a los santos durante las procesiones. Al ver que la mayoría de sus compañeros venía de lugares alejados de El Hatillo y no tenía tiempo de almorzar, le sugirió a su madre Socorro colaborar con un sancocho para el grupo, relató Ana Cecilia.

En la actualidad entre 20 y 30 personas –entre hermanos, cuñados, sobrinos y personas allegadas a la casa Mamajuana– colaboran con la preparación de la sopa, desde el Jueves Santo en la tarde hasta el Viernes Santo entre las 6:00 am y las 5:00 pm. Es una jornada casi maratónica que se realiza en el segundo piso de la casa Mamajuana, donde cada quien ayuda a cortar algún ingrediente: en una esquina Cristina rebana las pepitonas y calamares en trozos pequeños, mientras Félix pica el repollo e Ignacio hace lo mismo con el saco de limones para los 60 litros del jugo de papelón que ofrecerán junto con la sopa. Todos los años varían algunos de los elementos del plato, dependiendo de lo que se consiga.

En esta casa también se realizan las tradicionales hallacas de la calle 2 de Mayo. Hoy colaborarán con la Cofradía de santa Rosalía en la preparación del chocolate caliente que se usará de refrigerio para las actividades del Sábado de Gloria.

La bajada de los cargadores. Ayer, a las 3:00 pm, la Banda Municipal de Baruta anuncia con marchas fúnebres la bajada de los santos desde la capilla El Calvario para iniciar la procesión hasta la iglesia Santa Rosalía. Allí, los cargadores dejan las imágenes religiosas en el sepulcro y para finalizar descienden a la calle 2 de Mayo para degustar el sancocho como un reconocimiento a su esfuerzo.

Entre 80 y 100 personas invaden la casa de la señora Socorro para devorarlo: los cargadores se ubican arriba, en el segundo piso, donde se encuentra la cocina; y abajo, en el recibidor, los 10 músicos de la Banda Municipal de Baruta. El protocolo también está servido.

La tradición de los cargadores se ha transmitido de generación en generación a través de la familia. Los más jóvenes que deseen unirse a este grupo se inician cargando la imagen del santo de turno. Los novatos se colocan en el medio de la formación, y se dejan las esquinas y las puntas para los expertos. Dependiendo del peso de la imagen, puede necesitarse entre 15 y 30 cargadores. Una vez que reciben la bendición del padre, no pueden abandonar la formación: deben cargar el peso de las figuras al menos por tres horas. El silencio, la oscuridad y el calor debajo de la imagen se acompaña con chicle que mastican para relajar la cabeza y evitar que se endurezcan los músculos. El sancocho que les espera luego también alienta la caminata.