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La reconstrucción, una oportunidad perdida

El acceso a servicios básicos como el agua sigue en deuda 15 años después del desastre | Foto: Omar Véliz

El acceso a servicios básicos como el agua sigue en deuda 15 años después del desastre | Foto: Omar Véliz

Las universidades Metropolitana, Simón Bolívar y Central de Venezuela desarrollaron planes de reconstrucción urbana, contratados por la Autoridad Única del estado, y fueron dejados de lado

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El desastre del que hoy se cumplen 15 años pudo haber sido una oportunidad para que la zona superara dificultades previas a la vaguada, como una red vial insuficiente, desarrollo urbano desordenado, el deterioro del casco histórico, la contaminación de las playas y la deficiente red de tratamiento de aguas servidas y control de desechos. No fue así.

En el año 2000, la Autoridad Única de Área del estado Vargas contrató a las universidades Central de Venezuela, Metropolitana y Simón Bolívar para que desarrollaran propuestas de planificación urbana y control ambiental, que permitieran disminuir el riesgo en caso de que se repitiera un desastre natural y al mismo tiempo mejoraran la calidad de vida de los habitantes de la entidad. Las propuestas consideran criterios urbanísticos, ambientales, jurídicos, económicos y de ingeniería, pero ninguna fue llevada a cabo y las condiciones de riesgo en la región se mantienen.

“En Vargas estamos propensos a todo”, afirmó Andreína Villanueva, habitante del estado. Cuando ocurrió la tragedia tenía 9 años de edad y se considera afortunada porque su casa únicamente perdió un muro, a diferencia de las viviendas de la parte baja de la urbanización Las Tunitas, donde aún reside, que fueron arrasadas por la crecida del río. “Ahora hay gente improvisando casas muy cerca del cauce. Si llueve tres días seguidos podría repetirse la tragedia”, advirtió.


Las propuestas. Cada universidad se dedicó al desarrollo de áreas específicas. La USB elaboró el “Esquema de ordenamiento de la parroquia Naiguatá”; la Unimet realizó la “Visión conceptual, criterios generales, propuesta de diseño urbano y estrategias de implementación para las áreas de actuación especial Macuto-El Cojo, Camurí Chico, Los Corales, Tanaguarena y Carmen de Uria”, en el desarrollo de este proyecto estuvieron involucrados especialistas de la Universidad de Harvard, y la Universidad Central de Venezuela definió los “Aspectos socioeconómicos, función urbana y opciones de desarrollo del estado Vargas”, y un “Corredor urbano y red vial estructurante del litoral Vargas”.

Rafael Martínez, director del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la USB, especificó que lo primero que se abordó fue el tema del riesgo, por lo que se propuso que en los márgenes de las quebradas se desarrollaran áreas verdes que funcionaran como espacios recreativos: “La intención era que cada parroquia tuviera su plan y que en los alrededores de las quebradas se desarrollaran usos que no fueran permanentes y los sistemas de alerta temprana, para eso había que involucrar a la comunidad en el monitoreo de las quebradas”. El proyecto también incluía la reconstrucción de la sede del litoral de esa universidad que sí se concretó.

“Era la oportunidad de dinamizar la economía local y de posicionar a Caracas como un centro de negocios al ser la entrada de Suramérica, pero solo se hicieron medidas de mitigación parciales”, afirmó Martínez.


Frente marino. En Tanaguarena, la Unimet propuso un frente marino con paseos peatonales y nuevas playas. También dar a las edificaciones, que no debían superar los seis pisos, uso residencial y de servicio. Sin embargo, la atención del plan se centraba en la puesta en marcha de canales ecológicos para el control de inundaciones, atendiendo las particularidades de cada cuenca.

“Nada de lo que estaba programado se hizo; la construcción de diques y las obras de canalización se empezaron, pero no fueron terminadas, y las áreas de preservación no fueron respetadas”, afirmó María Eugenia Clavier, de la Maestría en Diseño Urbano de la Unimet.

Clavier explicó que en los canales debía haber áreas deportivas o recreativas, de manera que si ocurría una crecida no hubiese viviendas en riesgo: “Desarrollar este proyecto era una oportunidad para las áreas que quedaron devastadas, así como dar un giro y mejorar la calidad de vida de esa comunidad”.

Por su lado, la UCV se enfocó en diseñar una red vial que integrara al litoral. El proyecto incorporaba una vía troncal que llamaron La Gran Soublette; una nueva vialidad troncal al borde del mar, con carácter recreativo y de paseo, denominado Bulevar del Mar o del Caribe –que en ciertos tramos se integraba a la Soublette–, vialidades conectoras secundarias y una vía exclusiva para el transporte de carga enlazada con el aeropuerto, el puerto y con acceso directo a la autopista Caracas-La Guaira, a través del distribuidor Pariata.

El proyecto vial era necesario pues, como consecuencia de los aludes torrenciales, 80% de la vialidad en el estado fue destruida.

“El varguense no ve los avances”, subrayó Villanueva. Las viviendas construidas han servido para reubicar a damnificados de Caracas. Si bien se ha mejorado la vialidad, falta por trabajar las vías secundarias y atender los sectores populares: “El polideportivo que están haciendo o el terminal son proyectos anteriores a la vaguada”.


El dato

Carlos Genatios ejerció la Autoridad Única de Vargas. En un artículo publicado en 2012 para el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales elaboró el siguiente balance: “La reconstrucción urbana es parcial, presenta grandes deficiencias, y se basa principalmente en el esfuerzo que los pobladores, empresarios y comerciantes desarrollaron para recuperar sus viviendas y negocios”. Las canalizaciones no han sido concluidas, los servicios públicos, sistema de cloacas y tratamiento de aguas son insuficientes, la vialidad construida entre Camurí Chico y Tanaguarena es peligrosa, existen obras mal construidas o inconclusas que pueden hacer que su comportamiento sea inverso al previsto, e incrementan el peligro. Rechazó que Corpovargas haya abandonado las propuestas realizadas por las universidades.


Los Datos

400 hectáreas de áreas verdes y parques recreacionales, y más de 300 hectáreas de áreas deportivas resultaron afectadas en la vaguada. Más de 500 kilómetros de vialidad se hundieron o quedaron interrumpidos. Se perdieron más de 1.200 metros lineales de puentes. Hubo más de 6.000 establecimientos comerciales afectados.