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De profesión mamá

Esta es la bebé Penny, nacida en una cesárea planificada debido a complicaciones de su madre con su parto anterior | Foto: Tiffany Burke

Bebé | Foto: Tiffany Burke

Una madre novata relata el viaje emocional que significó reiniciar su vida profesional después del nacimiento de su bebé, los dilemas que enfrentó y los cambios en su rutina. Además, expertos ofrecen consejos para quienes están en la misma situación

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“Del hogar”. La recepcionista de la unidad de neonatología de la clínica había resumido con esas dos palabras mi larga explicación a la pregunta: ¿Profesión? “Verá, señorita, es que yo soy periodista y acabo de regresar al país embarazada y como quiero tomarme un año para estar con mi bebé, mientras, estoy escribiendo freelance desde mi casa”, le dije cuando fui a que me hicieran una ecografía.

A falta de espacio suficiente en la planilla era de esperar que tuviera que condensar tan rebuscada explicación. Sin embargo, aquel “del hogar” me sorprendió. ¿Me definiría esa frase a partir de entonces?

Desde los 18 años de edad hasta que quedé embarazada a mis 31, siempre había trabajado como periodista en la redacción de algún medio, y nunca me visualicé haciendo nada más. Había fantaseado con que unos meses después de tener a la bebé volvería a mi jornada laboral de hasta 12 horas. Preguntas como quién la cuidaría, o si iba, si acaso, querer dejarla todo el día, decidí que las respondería en su momento.

Y si bien había escuchado sobre el cambio que implicaba la maternidad, no fue sino hasta que Alana nació que entendí la magnitud de tal aseveración. No se trataba únicamente de un cambio de circunstancias, sino de algo mucho más íntimo y profundo. Era, como leí por esos días, una forma de morir y volver a nacer.

“La maternidad es un portal de transformación para la mujer e implica un cambio de conciencia. Hay una muerte simbólica, un duelo y uno se puede extrañar uno mismo”, me explicó Carolina Vásquez Hernández, especialista en psicología de la mujer y fundadora y directora de Aquamater Maternidad Consciente, un centro que promueve partos naturales y en agua.

Durante los primeros seis meses, mi vida era una extensión de la de mi hija. O viceversa. Los días eran un maratón de amamantar, cambiar pañales,  interpretar llantos, llamar al pediatra, entretenerla y –en lo posible– mantenerme presentable.  No podía ni quería pensar en otra cosa.

Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba se hacía evidente que Alana se convertiría más pronto que tarde en un ser independiente: comenzó a sentarse, después se paró, gateó, aprendió a tomar su tetero sola y, hace no mucho, dio sus primeros pasos.

Mi hija me necesitaría cada vez menos. Sin ser dramática –o tal vez siéndolo– en algún momento empezaría a ir al maternal, luego al colegio, luego a fiestas con los amigos. Había tenido el privilegio de dedicarme exclusivamente a ella por un año y ahora me encontraba frente a una interrogante.

Vásquez Hernández, explica el cambio que se experimenta en el embarazo con una metáfora. “La mujer está en planeta bebé. Después de ese período, de acuerdo con la necesidad, realidad y contexto de cada quien, hay un proceso de llegada al planeta tierra”. Sin embargo, añade, este regreso puede ser dificultoso. “Mientras la mujer se rinda a maravillarse ante su nueva condición, mejor vivirá su posparto. Mientras más luche por ser la anterior mayor angustia y sensación de frustración”.


Nuevas prioridades. El sentimiento de querer retomar mi vida profesional vino acompañado de una gran ansiedad. El trabajo en oficina, que siempre había sido la única opción, ahora no parecía ser la más adecuada. Quería escribir, pero no me sentía lista para dejar a Alana todo el día al cuidado de alguien más.

Vida Gaviria, mamás de tres, quien a través de su cuenta en Twitter @modomama y sus apariciones en radio y televisión se ha convertido en referencia obligada para las madres venezolanas, señala que la maternidad obliga a revaluarse. “Vuelves a tus cosas de antes, pero vuelves como otra persona, una a la que apenas estás conociendo”. 

Gaviria habla de dos panoramas; aquellas madres que deben regresar al trabajo inmediatamente después de su posparto y las que, como yo, tienen la oportunidad de tomarse más tiempo. “Las mamás que vuelven a la oficina inmediatamente me escriben desoladas. Se sienten en un dilema: su instinto les indica que deben estar con su bebé y su realidad les dice otra cosa”.

Pero hacerse un camino nuevo, guiado por un cambio en las prioridades, también tiene sus dificultades. El consejo de Gaviria es “darse un tiempo para indagar”. “En el posparto hay una creatividad maravillosa. Muchas empresas nacen de ahí”, dice quien encontró a partir de su maternidad un camino profesional.

María Gabriela Marcano, madre, coach para padres y locutora del programa de radio 100% Activas, en Maracaibo, coincide en la necesidad de que la nueva mamá fije prioridades: “Yo digo que el éxito profesional está precisamente en la crianza de los niños”. La afirmación no es una invitación forzada a convertirse en ama de casa, sino un llamado a buscar el equilibrio.

Comunicadora social de formación, Marcano trabajó como periodista en una alcaldía y posteriormente a la cabeza de una empresa de publicidad. Cuando tuvo a su bebé, sin embargo, decididió buscar una ocupación con mayor libertad de horarios. Su consejo para las madres que desean encontrar un nuevo oficio es estar abiertas a convertirse en emprendedoras. “Si te gusta cocinarle a tus hijos sano, de repente puedes ser una persona que haga menús por encargo”, dice como ejemplo. 


Adiós planeta bebé. Mi viaje de regreso al planeta Tierra se inició con dos preguntas: ¿qué me gustaba hacer? y ¿cómo quería hacerlo? Seguiría escribiendo, pero mientras que Alana estuviese pequeña lo haría desde mi casa y a mi ritmo. Trabajaría en las horas en que ella hacía la siesta, en la noche cuando dormía, en los momentos en los que una niñera o las abuelas me echaran una mano o durante el fin de semana.

La decisión implicó varios retos. Sin un jefe que me supervisara debía organizarme y ser disciplinada (ninguno mi fuerte). Sin embargo, lo más difícil fue ser honesta conmigo y aceptar que en este momento el tiempo que comparto con Alana es lo más importante. Como me explicó Vásquez Hernández “desde la mirada externa siempre va a haber un cuestionamiento”. Era fundamental seguir mi instinto.

Comprender que mis prioridades habían cambiado me dio tranquilidad y me permite ahora responder con orgullo la pregunta –de la “señorita de la clínica” o de cualquier otro– “¿en qué trabajas?” No me extiendo. Sólo digo “soy mamá y escribo por mi cuenta” (en ese orden). Si significa ser “del hogar”, está bien. Es válido. Hice las paces con eso.


Dos caminos    

Para cada madre, el reinicio de su vida profesional es diferente. Hay quienes por necesidad o elección deben volver a la oficina después del permiso posnatal otorgado por la ley. Para ellas, explica Vida Gaviria, mamá mediática, lo más importante es crear una red de apoyo en la que intervengan “la familia, la guardería, la pareja y la ayuda extra que se pueda pagar”.

Otro camino es el de emprender un negocio propio. Así hizo Vanessa Marcano, comunicadora de 38 años de edad, quien creó Pollito Inglés, una comunidad online de compra, venta e intercambio de artículos usados para bebés. Marcano, junto a Alejandro Bermúdez, fundador y director de Grupo Supernova, una empresa que crea emprendedores, ayudará a otras mamás con un taller online que se ofrecerá en junio. Información: www.gruposupernova.com. Teléfono: (0414) 103 0063. Correo: vanessa@pollitoingles.com.