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“En los primeros 1.000 días están escritos los días que vamos a vivir”

Bebé

Bebé / Archivo

Especialistas han determinado que entre el momento de la concepción y los dos años de edad está la clave de una adultez sana

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Mil días es el lapso que determina el futuro saludable del hombre. Pero las circunstancias en que nacen los venezolanos son poco favorables para garantizarlo. El sistema de salud, carente de las condiciones básicas que conlleven a una adultez saludable y exenta de posibles enfermedades, hace cuesta arriba superar con éxito esos primeros 1.000 días.

Durante ese tiempo –entre el momento de la concepción y los dos años de vida–, las necesidades nutricionales son más elevadas y los órganos y tejidos empiezan a formarse, de allí que las consecuencias de descuidar esta etapa suelen ser difíciles de reparar.

Mercedes López, pediatra especializada en crecimiento y desarrollo, explicó que los cuidados empiezan desde el primer momento en que la mujer es fértil. Una adecuada alimentación, aunado al consumo de ácido fólico, pueden ayudar a prevenir, por ejemplo, posibles problemas neurológicos en el niño. “En los primeros 1.000 días prácticamente están escritos los días que vamos a vivir. Pero eso no quiere decir que el modo de vida que tengamos no pueda mejorar ese riesgo luego”, señaló la también vicepresidenta de la Fundación Bengoa.

Proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, basadas en el Censo Nacional de Población de 2011, indican que para 2015 nacerán por lo menos 414.097 niños, lo que incrementará la población total de Venezuela a 30.620.404 personas. Estos niños tendrán, estadísticamente, una esperanza de vida de 75,2 años, dato calculado también por el INE. Sin embargo, debido a la falta de control prenatal y el déficit en los cuidados de embarazada, algunos de los nacidos en 2015 podrían estar por debajo del peso y talla estándar que define a los niños sanos: una circunferencia torácica de 33 centímetros y un peso entre los 2,5 y 4,2 kilogramos.

Por ello, los especialistas advierten que la prevención, el control del embarazo bajo la observación de obstetras y neonatólogos cada mes es clave para asegurar una vida sana, dijo López.

Moraima Hernández, infectóloga de la Maternidad Concepción Palacios, coincide en esta preocupación: “Es una tarea pendiente el fomento de la buena atención prenatal, muchas mujeres creen que solo basta un eco cada trimestre. A las madres debe facilitárseles esa atención en cualquier parte, en los servicios de atención primaria. La consulta prenatal sigue siendo insuficiente, el 50% no se controla el embarazo”, señaló.

Añade que la escasez de medicamentos para suplir el déficit nutricional de la madre atenta contra el desarrollo de los bebés: “No hay vitaminas, ácido fólico ni hierro. Los medicamentos que se toman en el embarazo siguen con fallas”, aseguró.

López explica que una vez nacido el niño, la lactancia materna es la principal defensa con la que cuenta el bebé si tiene bajo peso. El consumo de leche materna hasta los seis meses de edad puede compensar el déficit de energía del niño.

La asistencia frecuente a la consulta pediátrica y la vacunación temprana también constituyen pasos fundamentales.

La pediatra manifestó su preocupación porque no se le preste atención suficiente a las horas de actividad que debe tener el infante, una vez que empieza la etapa de preescolar: “Un niño debe estar entre seis y ocho horas al día activo, caminando, jugueteando. Muchas veces las madres no se dan cuenta porque están ocupadas o tienen que trabajar y se les deja viendo televisión todo el día. Hay escuelas en zonas populares donde no se les permite a los niños salir al patio en la hora del receso porque a los maestros les da miedo que les caiga una bala perdida”.

Una misión, un reto. La fecha en que se celebra la Natividad inspiró a los planificadores gubernamentales del país; de allí surgió el nombre de la Misión Niño Jesús, programa que ayer cumplió 5 años de creado fijándose como objetivo reducir las tasas de mortalidad materna e infantil. Sin embargo, no ha tenido el éxito prometido y el plan fue relanzado el 6 de enero de 2014. Para su funcionamiento fueron asignados 175,2 millones de bolívares. No obstante, la tendencia en el número de muertes sigue creciendo. El presupuesto para la misión en 2015 es de 180 millones de bolívares.

La diputada Dinorah Figuera destaca lo que a su juicio es una de las peores consecuencias de la desinversión en el sector salud: “Hay un ruleteo de embarazadas, muchas de ellas niñas, que van a parir y no saben dónde hacerlo. No todos los niños prematuros han muerto por negligencia, pero el ruleteo es una situación que ocurre a diario”.