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La pesquisa es su adrenalina

Adriana Rivera fue reconocida por su trabajo como periodista de investigación | Foto Manuel Sardá

Adriana Rivera fue reconocida por su trabajo como periodista de investigación | Foto Manuel Sardá

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De golpe se levanta del asiento. Se quita los audífonos que la concentran en la pesquisa y suelta al aire el titular del momento, envuelto en un comentario de aguda irreverencia y humor. Tiene una capacidad de síntesis que asombra. Y de paso, hace reír, sacando carcajadas a sus compañeros, a eso de las 4 de la tarde, cuando en la redacción del periódico se clama por algo más que un café.

A los 28 años de edad Adriana Rivera encontró, sin dudas ni distracciones en su corta carrera, el espacio periodístico que mejor la interpreta. Por eso a la reportera de la Unidad de Investigación se le ha otorgado este año el Premio Miguel Otero Silva, que reconoce al periodismo de precisión y la buena escritura.

“Es un honor y un compromiso con la calidad de lo que se escribe y publica, recordando el nombre del director fundador del diario”, dice. Tras el velo de la timidez se esconde una chica casi hacker, amante de la poesía y tuitera implacable. Una que, con gran arrojo, ha sabido describir en acuciosos reportajes temas difíciles de la política nacional como el de la relación Cuba-Venezuela.

A los 20 años de edad comenzó como pasante de la sección de Siete Días. Desde la elaboración de su primera base de datos hasta la publicación del primer reportaje, no pasó mucho tiempo. Demostró un ojo analítico para leer el entorno fuera de lo común. Los jefes le reconocieron dos cualidades esenciales en un reportero: un gran talento para la noticia y la buena escritura. En las páginas del suplemento, primero de la mano de Alfredo Meza y luego de Patricia Spadaro, la periodista egresada de la UCV, desarrolló una de sus mayores fortalezas: la dedicación para trabajar durante meses un tópico antes de publicarlo. “Es lo que me da adrenalina, conocer un tema y encontrarle algo distinto todos los días. Es lo divertido de atar cabos”, explica.

La emoción la ha movido siempre al estudio. En 2012 Adriana vivió en España, como becaria del Programa Balboa, uno de sus varios reconocimientos internacionales. Entre 2009 y 2012 el Instituto de Prensa y Sociedad, en su edición venezolana y en su concurso latinoamericano, así como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, le han reconocido su trabajo con menciones y premios. Su transición a la Unidad de Investigación este año fue un proceso natural: la gran capacidad para el hallazgo es su aporte diario. Y allí la encontrarán a ella, buscando cabos sueltos que otros quieren esconder, produciendo conocimiento a través del divertimiento.