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La odisea de vivir en la periferia y trabajar en Caracas

La línea Encarnación tiene 170 unidades para cubrir la ruta Caracas-Barlovento |

La línea Encarnación tiene 170 unidades para cubrir la ruta Caracas-Barlovento |

Los residentes de la periferia deben reservar por lo menos 300 bolívares diarios para viajar a la capital

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Luis Landaeta vive en El Guapo y trabaja en la urbanización Chuao, en la capital. La cantidad que gasta diariamente en el traslado es incierta, al igual que la hora a la que regresará a su casa. Para los habitantes de las ciudades periféricas de Barlovento, ir y regresar de Caracas se ha convertido en una odisea, para la que deben disponer por lo menos de 8 horas y hasta 300 bolívares diarios.

El despertador de Landaeta suena a las 3:00 am y una hora después se pone en marcha para recorrer los 120 kilómetros que lo separan de su única fuente de ingresos, a la que debe llegar a las 8:00 am. Si no lo hace así, un accidente o el atropello de un motorizado podría hacerlo llegar hasta una hora más tarde. En el trayecto entre su residencia y el terminal de Petare invierte 61 bolívares, a lo que hay que sumar los traslados cortos en Metro y autobús.

La ida hacia Caracas está asegurada porque la Línea La Encarnación tiene vehículos que salen de Barlovento a partir de las 4:00 am. Es la única línea oficialmente constituida que presta el servicio entre ambas ciudades. Los terminales en Caracas están en Petare y el Nuevo Circo, de los cuales salen 170 autobuses diarios, que cubren la ruta desde Caucagua hasta Río Chico, de manera continua, y hasta Valle Guanape en horarios fijos, a la 1:00 pm y a las 3:00 pm.

El problema de Landaeta es el regreso. “Los transportistas de La Encarnación dicen que trabajan hasta las 9:00 pm, pero es mentira. A las 6:00 pm es difícil encontrar autobuses. Tengo que ir al terminal de Valle Verde, en Guarenas, y pagar 120 bolívares en las unidades que viajan hasta Cumaná”. Agregó que en oportunidades le ha tocado pagar 400 bolívares por una carrera o llegar a las 3:00 am a su casa porque no consiguió transporte.

Trabaja 3 días a la semana y cada uno gasta un promedio de 250 bolívares, es decir, 1.500 bolívares en una quincena. Gana 3.200 bolívares mensuales más cestatickets y un bono de 600 bolívares. Dice que lleva el desayuno y el almuerzo preparados para no consumir nada en la calle.

Inseguridad y mal estado de las vías. Los transportistas, por su parte, argumentaron que la carretera a partir de El Clavo es muy peligrosa, por lo que algunos evitan los viajes hasta esa zona. “Tiene muchos huecos, en algunos tramos no hay doble vía y están sin iluminación. Uno va a riesgo propio porque no hay policía”, dijo uno de los choferes.

La arbitrariedad en el servicio no es el único mal que deben afrontar los usuarios, también deben aguantar los cambios en las tarifas. “Si tienen aire acondicionado, te suben 5 bolívares; si hay cola, también. Deberían crear otra línea”, denunció Carmen Serrano, residente de Río Chico.

El día que se entrevistó a Serrano era lunes. Estaba sentada en uno de los vehículos de La Encarnación, junto a una niña de 6 años de edad. Dormitaban porque debieron despertar a las 3:00 am para tomar un bus en el terminal de San José de Río Chico. Madrugar no les garantizó que llegaran temprano a la cita en el Hospital Domingo Luciani. “Era a las 8:00 am y llegué tres horas tarde. Tuve que rogar que me la atendieran porque si la dejaban para el turno de la tarde, no tenía como regresar. Es desesperante”, dijo.

Para Kervin Vargas, estudiante de Relaciones Industriales en la Universidad Antonio José de Sucre, gastar 130 bolívares diarios en pasaje es el sacrificio de sus padres para garantizarle un futuro estable. “Si tengo que hacer un trabajo, intento que sea temprano porque a las 6:00 pm ya no tengo cómo llegar a mi casa”, dijo el joven que vive en Caucagua.

Valle Verde para los varados. Iván de Ávila coordina a los conductores de cinco vehículos particulares, de cuatro puestos cada uno, que prestan servicio a los que llegan después de las 8:00 pm a Valle Verde.

El Instituto Nacional de Tránsito Terrestre no los supervisa. Los usuarios los conocen como “la línea pirata”, que cobra 100 bolívares hasta Higuerote y 120 a Río Chico.

No pasan de esas dos poblaciones por las mismas razones que los conductores de La Encarnación. Pero si un cliente está muy urgido, lo pueden llevar por 400 bolívares hasta El Guapo.

“Intentamos que nadie se quede varado. A veces consigo un autobús de 20 pasajeros para hacer los traslados hasta Higuerote”, explicó De Ávila.

¿Mejor calidad de vida?

El Ministerio de Transporte Terrestre anunció el 17 de septiembre que están construyendo extensiones de la autopista Gran Mariscal de Ayacucho.

Para el arquitecto y especialista en planificación urbana, José Luis Mateo, la calidad de vida no se mide únicamente por la cantidad de rutas alternas. “El problema es que en Caracas se concentran todos los empleos y por eso la única solución es crear suficientes fuentes de trabajo, salud y educación, para que los desplazamientos diarios sean menos y esas personas no pierdan ocho horas de su día en ir y venir”.