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La 'neko-moda': tomarse un café rodeado de gatos

En Japón hay unos 150 locales de este tipo. El Lady Dinah's de Londres abrió hace mes y medio y es sensación | El Tiempo de Colombia

En Japón hay unos 150 locales de este tipo. El Lady Dinah's de Londres abrió hace mes y medio y es sensación | El Tiempo de Colombia

Son furor en Japón. Usted puede consumir té y galletas acompañado de felinos. Así funcionan

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Existe un país que ama a los gatos más que ningún otro y más que a ningún otro animal: Japón. Allí, internet, los canales de televisión y la publicidad están inundados con imágenes de estos felinos y sus amos: en la casa, en la calle o en la cafetería. Sí, ya hay establecimientos de ocio diseñados para las personas que disfrutan de la compañía gatuna. La tendencia se llama ‘neko-café’, y es tan exitosa que ya ha comenzado a extenderse por medio mundo.

Pero Japón no es pionero en esta moda. El primer ‘cat café’ (así los llaman en Europa) abrió en Taiwan, en 1998, y luego se hicieron réplicas en el país nipón, donde ya hay unos 150 establecimientos, 39 de los cuales están en la capital, Tokio. Los ‘neko-café’ (neko significa gato, en japonés) son como una especie de Starbucks, aunque allí uno interactúa (y acaricia) con seres de cuatro patas que maúllan y juguetean sin que nadie ponga límites.

En Europa, la idea se materializó en el 2012, en Viena, donde abrió Café Neko. Luego, en septiembre del año pasado, Cafe des Chats, en París (el primero en Francia) y un mes después, La Gatoteca, en Madrid. La última en apuntarse a esta onda gatuna ha sido Londres, que ya cuenta con su ‘cat café’; el Lady Dinah’s Cat Emporium abrió sus puertas hace un mes en medio de una expectativa inmensa por la forma como se ha financiado: por medio de una cuenta de crowdfunding, es decir, gracias a donaciones de particulares. La idea fue de Lauren Pears, una australiana que en un año consiguió reunir 308.000 libras esterlinas (unos 1.000 millones de pesos) solo por pasión gatuna. Pears necesitó un año para poner su negocio en marcha, pero ella, amante de los animales, sabía que la idea podía funcionar. “Veía a la gente del barrio parar para acariciar a los gatos callejeros y pensaba que ellos, como yo, no podían tener un gato en casa aunque lo desearan mucho”, explica. Hubo mucho papeleo de por medio, mucha burocracia, pero hoy en día Pears es una de las empresarias de las que más se habla en Londres.

7.000 reservas

El Lady Dinah’s Cat Emporium es una sensación en Londres. Para asistir a este peculiar café, es necesario reservar con dos o tres meses de antelación (en su primer día abierto tuvo tal éxito que consiguió 7.000 reservas) y una vez allí solo es permitida la estancia durante dos horas, en las que se puede disfrutar de café, té y compañía felina. Para entrar hay que pagar 5 libras (unos 16.000 pesos). No se permite la entrada de niños pequeños. De momento, el café tiene once gatos. Solo se pueden tocar si estos acceden. No los moleste si duermen, no los obligue a acercarse… Siempre hay un guardián (humano) que le recordará que usted está en territorio felino y que ellos (los gatos) son los que ponen las reglas.

“Estos gatos estaban destinados a terminar en un centro para animales abandonados, pues sus anteriores dueños no podían tenerlos por alguna razón. Nosotros los adoptamos, evitando el trauma que para ellos supone ir a un refugio”, explica Lauren.

Los clientes del ‘cat café’ literalmente hacen cola para entrar en el local. “Aquí hay gente tan apasionada por los gatos como yo”, cuenta Julia Carver, una de las clientas. “Quien tiene perro va al parque con su perro y allí encuentra a otros amos con quienes compartir historias. Este es el lugar al que venimos los que tenemos gatos”, agrega. Pero hay otro tipo de clientes. “Yo vivo en un apartamento pequeño con otros estudiantes y no puedo tener gato allí –confiesa Josh Biggs, otro cliente–. Me encantan los gatos; he visitado otros ‘cat café’ en Japón y resultan adictivos”.

El Lady Dinah’s Cat Emporium está decorado al estilo victoriano, pero a la vez lleno de juguetes para los gatos y todo está perfectamente cuidado para que no haya hocicos curiosos en los platos de los clientes. Lo que allí se sirve (tortas, galletas, sándwiches, té o café) es vegetariano o vegano.

Posiblemente, muchos seguirán prefiriendo a los perros; sin embargo, los gatos, a menudo solitarios e incomprendidos, se están haciendo famosos a su manera. Bien lo decía Víctor Hugo: “Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre”.

Un aforo solo para 50 clientes

Del ‘cat café’ de Londres usted puede salir lleno de pelos, con el estómago lleno y con fotos, imanes, camisetas y toda clase de gato-recuerdos para poder decir “yo estuve allí”. Aunque no es fácil. El local apenas tiene aforo para 50 personas y solo se puede estar por un máximo de dos horas.

La cafetería está en Shoreditch, al este de Londres. En su página web hay más detalles de cómo funciona: http://ladydinahs.com/ . La demanda es tal que hay reservas hasta junio. Para entrar hay que pagar 5 libras ($ 16.000).