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La música que se receta como una pastilla

Nueve de los integrantes de la banda han sido pacientes del médico, José Octavio Isea

Nueve de los integrantes de la banda han sido pacientes del médico, José Octavio Isea

Once artistas y un médico unieron sus melodías en El Sindicato de la Pastilla para apoyar a enfermos sin recursos

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Danzón, ranchera, guaracha y merengue. La canción “Ladrones de tiempo” de la agrupación El Sindicato de la Pastilla es una progresión de ritmos musicales. Los miembros del grupo no permiten que se les encasille. En la medida en que hacen sonar sus instrumentos se borra la etiquetas de médico y paciente y terminan ensamblando armonías para curar el alma. 

Son 12 los músicos que constituyen la agrupación; 9 tienen en común haber formado parte de la consulta del médico internista y neumonólogo José Octavio Isea.

Lo que comenzó como un grupo amateur hace dos años es ahora la Fundación La Orden de la Pastilla. El objetivo es reunir fondos para apoyar a los enfermos con medicinas, participar en actos y conciertos que permitan recaudar dinero para la adquisición de equipos médicos y llevar la música a hospitales y ancianatos. 

La música les permite lograr un efecto que no se alcanza con ninguna píldora. “Creo mucho en la música como una forma de llegarle a las personas. La música fraterniza y permite resolver inconvenientes”, afirmó Isea.

Julio Méndez ingresó a la emergencia de la Policlínica Metropolitana en diciembre de 2012, víctima de culebrilla o herpes zóster. Pasó cinco días hospitalizado, y cuando le dieron de alta asistió como invitado a uno de los ensayos. La experiencia no sólo hizo que se uniera a la agrupación, sino que terminó como director musical, pianista, arreglista, ingeniero de sonido y hasta chofer de sus compañeros. Méndez fue el catalizador. En menos de un año la agrupación sacó un disco con 10 temas, 9 de ellos compuestos por los integrantes de la banda, y ofrecieron un concierto en Boconó, estado Trujillo, ciudad a la que regresarán en febrero.

La unión de los integrantes de la banda fue azarosa. Rafael “Mulato” González, la más reciente adquisición de El Sindicato de la Pastilla, bromea al afirmar que Isea arma las historias de sus pacientes mezclando las preguntas sobre los padecimientos con las de sus conocimientos musicales.

Juan Evelio Santaella, de 76 años de edad, acudió a Isea para que lo ayudara a recuperarse de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Al final de la cita, el hermano de Santaella le dijo al médico que estaba en presencia del mejor tresista del estado Lara, y eso fue suficiente para que Isea lo invitara a participar. “Sin la música estoy muerto. Es lo que me relaja y el alimento para mi alma. Toco de todo y en todas partes, menos reguetón. Me gusta porque todos los miembros del grupo son músicos serios y el doctor es un hombre muy humano, siempre dispuesto a ayudar”, afirma Santaella.

Labor social

El primer disco lleva el nombre de la agrupación y fue editado con el apoyo de la fundación sin fines de lucro Agua ‘e Panela.

“Los recursos provenientes de la venta del disco serán para apoyar a los enfermos. Nos acabamos de registrar y estamos en proceso de creación del fondo. Por ahora, la banda es un instrumento. Estamos dispuestos a participar en intercambios con otras organizaciones para ayudar a levantar recursos o canalizar trámites médicos. Nuestro objetivo es estar presentes en cualquier institución que requiera nuestra presencia”, subrayó Isea.

Repertorio médico

La relación médico-paciente quedó asentada en una de las canciones del álbum editado por El Sindicato de la Pastilla. Para Joaquín Pirela, responsable de tocar el cajón, parte del valor del disco radica en que describe las vivencias de sus miembros. Ejemplificó diciendo que Julio Méndez, director musical, escribió la canción “La culebrilla”, como un recordatorio del padecimiento que originó su inclusión en la banda. Otro caso es el tema “Cuando vuelva a Boconó”, compuesto después de haber dado un concierto en esa ciudad.

El único tema que no pertenece a uno de los integrantes del grupo es “Chan Chan”, escrito por Francisco Repilado, mejor conocido como Compai Segundo. Esa fue la primera canción que tocaron juntos.