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“El modelo actual de universidad es financieramente inviable”

Leonardo Carvajal, docente e investigador

Leonardo Carvajal, docente e investigador

En la UCAB discutieron sobre calidad, presupuesto, autonomía y gobernabilidad

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Es cierto que las universidades necesitan recursos y que, desde hace varios años, el dinero es insuficiente. Pero, más allá de la queja recurrente, expertos recomendaron hacer esfuerzos internos y trascender la dependencia estatal. Solucionar los escollos financieros, señalaron, es determinante para garantizar la calidad.
Ayer se hicieron esas reflexiones en un encuentro que se realizó en la Universidad Católica Andrés Bello, como parte de la celebración del 60º aniversario. El rector José Virtuoso indicó que la intención era discutir para definir estrategias y agendas de trabajo sobre calidad, sostenibilidad financiera, autonomía y gobernabilidad.
Humberto García Larralde, economista y representante profesoral ante el Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela, aseguró que se deben hacer cambios para garantizar la supervivencia de los centros educativos. “Hay que transformar. El modelo actual de la universidad es financieramente inviable, sobre todo cuando el Estado es poco amable”, dijo.
Explicó que mantener la organización de facultades y escuelas es costoso. Por eso propuso acciones para hacer más eficiente la inversión de recursos. Una de ellas es la transformación de los currículos y la integración del pregrado con el posgrado. Se trataría de estructuras más flexibles, que permitieran ahorrar los gastos.
También expuso la necesidad de racionalizar las áreas físicas. Eso quiere decir que se puedan compartir las aulas de clases entre carreras, que los edificios no pertenezcan a una escuela en particular. Del mismo modo, indicó, es imprescindible reducir la burocracia y aprovechar las nuevas tecnologías en el proceso educativo.
Frente al escenario financiero actual –con profesores que ganan seis veces menos que en los años setenta y con poco presupuesto para investigación e infraestructura–, se deben buscar otras alternativas. Larralde señaló que el Estado tiene que asumir su responsabilidad, pues la educación es un bien público.
Sin embargo, dijo, también las universidades deben encontrar sus propias respuestas: por ejemplo, generar ingresos con la venta de productos y servicios, con el desarrollo de zonas rentales o con el cobro de matrícula a estudiantes con recursos. “No hay soluciones mágicas”.

Gerencia necesaria. Leonardo Carvajal, coordinador del doctorado en Educación de la UCAB, apuntó que es necesario cambiar algunos conceptos para que las universidades tengan un gobierno eficiente. Por ejemplo, a la tríada de docencia, investigación y extensión se debe agregar un cuarto elemento: la gerencia.
Para él, es indispensable que los profesores que asuman cargos como autoridades tengan formación para ser buenos gerentes. “Actualmente las tareas gerenciales no se han asumido con suficiente respeto. Que un profesor tenga trayectoria como investigador no necesariamente garantiza que su gerencia sea adecuada”, opinó.
Hay mucho trabajo por hacer, a juicio de Carvajal. Para maximizar la eficiencia de las universidades también se debe sincerar la investigación: “Hay que superar el mito que dice que todos los docentes deben ser investigadores”. En la práctica, apuntó, no todos asumen este trabajo, por lo que en ocasiones se hacen pagos a quienes no han cumplido. “La universidad debe pagarle a cada quien de acuerdo con la excelencia de sus proyectos”, dijo.

Evaluación adaptada
Ana Julia Bozo, docente de la Universidad del Zulia –quien coordinó la comisión de esa institución para elaborar una propuesta de ley de universidades–, dijo que se debe reflexionar sobre los conceptos de calidad. Explicó que cada centro educativo tiene objetivos particulares, por lo que es injusto hacer comparaciones sin salvar las diferencias. Señaló que es indispensable elaborar un método de evaluación que considere la heterogeneidad de las universidades. Para ella, hay que analizar y mejorar el Sistema de Evaluación, Supervisión y Acreditación, propuesto recientemente por el Ministerio de Educación Universitaria. “Contiene elementos recuperables, pero hay que repensar algunas cosas. Por ejemplo, tiene un solo documento y así es imposible obtener la visión y los resultados de universidades tan disímiles”, afirmó.