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La metástasis de su esposa lo transformó en un padre ejemplar

“Yo no sé cómo hay padres que no les gusta disfrutar de su hijo, lo más bello es compartir con el hijo de uno", expresa Marcos

“Yo no sé cómo hay padres que no disfrutan a su hijo. Lo más bello es compartir con el hijo de uno", expresa Marcos | Foto: Archivo

La dolorosa pérdida de una madre, el abandono e incluso la soledad ha inspirados a algunos padres para encarar la crianza de sus hijos 

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Marcos Antonio Freytes tuvo que criar a su hijo Marco Freytes Canache cuando el menor tenía 15 años de edad, debido a que su madre, Gineska Canache, murió a causa de metástasis, tras ser diagnosticada con cáncer.

Marcos recuerda que Gineska le daba todo lo que quería su hijo, pero cuando falleció tuvo problemas para conseguir dinero fácilmente y guiar al adolescente hasta la cima.

El joven “marquito” -como le decían en su casa- afrontó parte de su vida sin poyo de una figura materna que lo tutelara, factor que su padre consideraba necesario, pero aun así se hizo cargo del pequeño en la etapa más difícil, su adolescencia.

El experto en banca y finanzas recordó entre lágrimas cuando su hijo publicaba mensajes para su madre a través de las redes sociales. “Puso una canción que le recuerda a su madre. Yo no sé de dónde saca esas canciones, pero esas canciones pegan porque yo una vez la escuché. Me metí en su Facebook y cuando oí la canción, entendí que a pesar de los años su madre sigue latente”.

La ardua labor de ser madre y padre a la vez

Marcos aprendió labores de madre, que consideró complicadas,  le hacía el desayuno “para que no se fuera con el estómago vacío”, lo llevaba a los juegos de béisbol es incluso aprendió a usar el Internet para instruirse en el arte culinario; así supo cómo hacer el almuerzo y la cena para su pequeño.

“Yo no sé cómo hay padres que no disfrutan con sus hijos, lo más bello es compartir con el hijo de uno. No saben la bella experiencia que se pierden”, expresa.

Lo más satisfactorio es que ahora puede disfrutar a su hijo de 26 años de edad, compartir con él en fiestas, conversan de la vida e incluso se apoyan mutuamente.  “¡Qué tú los veas bailar en la misma fiestas que tú, compartir con sus amigos, eso es grandioso!”.