• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Cómo mejorar una difícil relación entre madre e hija

Muchas veces la madre intenta reparar errores a través de su hija / El Nuevo Día / Puerto Rico / GDA

Muchas veces la madre intenta reparar errores a través de su hija / El Nuevo Día / Puerto Rico / GDA

Sus relaciones con los demás sufren porque lo primordial es el nexo materno filial

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Fingir ser amigas o definitivamente no tener una relación cordial, reprocharse mutuamente o sentirse mal cuando comparten tiempo juntas son parte de los vínculos difíciles que viven muchas madres e hijas, sin una aparente explicación.

Según la psicoterapeuta Maureen Murdock, estos modos de relacionarse en una forma negativa parten de una historia de culpabilidad, resentimiento y dependencia o de heridas sin curar.

Entre estas se encuentran, por ejemplo, aquellas madres e hijas que se llaman con frecuencia, incluso a diario, y se consideran muy conectadas, aunque siempre acaban recriminándose mutuamente.

Para la psicóloga clínica Gemma Cánovas, autora del libro "El oficio de ser madre", "en muchos casos entre madre e hija interviene el componente de que la madre ve reflejado en la hija su propio ideal o intenta reparar a través de ella ciertos conflictos propios, mientras que su hija responde a ello con base en sus propias expectativas".

Los conflictos suelen emerger en la primera infancia, en la etapa entre los 3 y los 5 años, y en la pubertad-adolescencia, dos períodos en los que se ponen de relieve la propia identidad y la persona es emocionalmente vulnerable.

Para mejorar las relaciones entre una mujer y su descendiente, Cánovas aconseja "ejercitar la escucha y el diálogo desde la primera infancia y filtrar en lo posible los mensajes que pueden bloquear el auténtico desarrollo de la personalidad de una hija". También recomienda evitar anticiparse a etapas que no corresponden a la hija de acuerdo con su edad y establecer una contención y apoyo incondicionales hacia ella.

En el otro extremo

En algunos casos, madre e hija expresan una dependencia que no resulta sana. Sus relaciones con los demás sufren porque lo primordial es el nexo materno filial. Estas mujeres se sienten orgullosas de su intimidad y usan su codependencia para evitar la edad adulta y el miedo a perderse la una a la otra.