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La malaria acabó con el turismo en Puerto Cruz

El turismo, que sustenta 70% de los hogares del pueblo, está paralizado / Foto: Omar Véliz-El Nacional

El turismo, que sustenta 70% de los hogares del pueblo, está paralizado / Foto: Omar Véliz-El Nacional

Los lugareños creen que la soledad en la que se sumió el pequeño pueblo del estado Vargas en los últimos dos meses se debe al brote que ha afectado a 26 personas

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Llegar a Puerto Cruz, en el estado Vargas, requiere de una travesía de más de dos horas en carro por vías en mal estado o de un viaje de una hora en lancha. Ese camino no fue complicado para la malaria, que se instaló en el pueblo y ha infectado a 26 habitantes, que sufrieron fiebre, temblores, malestar y su piel se tornó amarillenta por las afecciones hepáticas.  

Sin conocer quién llevó la enfermedad parasitaria a esa recóndita playa, sus habitantes señalan a quien hizo la primera denuncia en un medio de comunicación y a quien creen culpable de la soledad en la que se sumieron las pocas calles del pequeño pueblo. Puerto Cruz es hogar de 900 personas, según el cálculo del consejo comunal, y los lugareños parecen tener un botón de defensa de la reputación del pueblo que se activa apenas se habla de la enfermedad. Se manejan hipótesis de que en Carnaval de este año un turista proveniente de La Victoria, estado Aragua, o del estado Bolívar, pudiera haber sido el enlace entre la enfermedad y los mosquitos Anopheles aquasalis, que abundan en zonas costeras, y son capaces de transmitirla a humanos.

A los enfermos del pueblo sí los conocen. Un muchacho apodado “el Volao”, quien suele estar en la playa, fue el primero; y otro al que le dicen “Agú”, el segundo. “Mi primo Agú pasó por varios hospitales y no daban con lo que tenía. Fue al José María Vargas y al José Gregorio Hernández en Caracas y al final le diagnosticaron la malaria en Catia la Mar, donde también me hice la prueba yo”, dice la tercera diagnosticada Vilmania Liendo, directora de la escuela Tirso José Ortiz, el único plantel del pueblo.  

Aunque no ha habido información oficial, entre los lugareños hablan de una víctima mortal de la malaria: un hombre que vive en el sector El Limón, carretera arriba, pero que frecuentaba mucho el pueblo. “Él murió en el Pérez Carreño. Según lo que yo sé, también tenía cáncer, pero ahora solo dicen que murió de malaria y eso es lo que asusta a la gente”, indica Liendo.

Esta no es la primera vez que la enfermedad sale de su área endémica habitual al sur de Venezuela. En Vargas se han reportado otros brotes: en 2007 hubo 3 casos; en 2004, 22; y en 2003, 19. El año pasado hubo otros focos de transmisión en Higuerote, estado Miranda, y en varias poblaciones de Portuguesa.

La malaria es causada por la picada de mosquitos infectados con los parásitos Plasmodium vivax, Plasmodium oval, Plasmodium malariae y Plasmodium falciparum, el último es cada vez más resistente a los medicamentos.  Los pacientes de Puerto Cruz ignoran cuál fue el parásito que los afectó. Pero por la receta médica de la maestra en la que le indicaron primaquina y artesunato mefloquina, José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad, infiere que pudiera tratarse de una forma mixta de la enfermedad. “O también es posible que se haya utilizado esa combinación por falta de cloroquina, un antimalárico que hemos denunciado escaso en varias oportunidades”.

Cerco a la enfermedad

Al entrar al pueblo, hay una acera con una seguidilla de cachivaches que da la impresión de que se trata un sitio casi abandonado. Al mediodía, la hora en la que salen los estudiantes de la escuela es el momento más movido del día.

El ambulatorio ahora es el centro de mando contra la enfermedad parasitaria. Pero desde hace dos meses no recibe agua y las enfermeras deben recoger de un chorro con un tobo. Tampoco tienen productos de limpieza. Un funcionario de la dirección de Salud Ambiental del estado Vargas está permanentemente en el lugar para realizar el despistaje de la malaria y asignar el tratamiento a los infectados. Sin embargo, dijo que le era imposible informar cuáles eran los medicamentos que estaban recetando.

Para deshacerse de los mosquitos enfermos, Salud Ambiental fumiga casi todos los días el pueblo y dentro de las casas si así lo piden. Lo hacen con las camionetas de dos vecinos que les facilitan la movilidad, porque la dirección no cuenta con vehículos.

El difícil acceso al pueblo encarece los bienes y alimentos a los propios habitantes. “Todo se compra bachaqueado en Catia la Mar. Una harina cuesta 1.000 bolívares, un arroz 1.300, un aceite 1.500, un azúcar 1.200. ¿Cómo lo pagamos si no estamos produciendo dinero?”, dice preocupada Carolina Oropeza, dueña de la posada Brisa del Mar, que desde 2014 cuando fue inaugurada no había pasado ni un fin de semana sin huéspedes hasta hace dos meses. “Aquí no hay ninguna malaria. No ha habido ningún perro muerto, no hay animales muertos. Mi hija tuvo fiebre y se le quitó, no tuvo nada de eso. Dejen de decirlo porque lo que hace es perjudicarnos”, dice una mujer dueña de uno de los negocios que están en la orilla de la playa y tienen dos meses cerrados.

Sin tratamiento, el parásito queda en el cuerpo aunque no haya síntomas. Siendo así, la persona sigue siendo portadora y es imposible la erradicación de la malaria.

El brote se expande

Sin dar muchos detalles, esta semana la dirección de Salud del municipio Tovar, del estado Aragua, informó que además de los casos de paludismo en Puerto Cruz, había brotes en Las Peonías y Puerto Maya. No indicaron la cantidad de infectados. Sin embargo, la Sociedad Venezolana de Salud Pública asegura que solo en Puerto Maya hay 73 casos de malaria.

La enfermedad, que se creía erradicada en el país, lleva hasta el 23 de abril 61.314 contagios, 52% más que el año pasado. El estado Bolívar es el más afectado con 48.806 enfermos, más que el acumulado de todo el país para la misma fecha en 2015. También hay casos en Amazonas, Anzoátegui, Apure, Barinas, Delta Amacuro, Guárico, Miranda, Monagas, Sucre, Táchira, Trujillo y Zulia, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico no divulgado por el Ministerio de Salud.

LA CIFRA

26 casos de malaria en Puerto Cruz confirmó la dirección de Salud de Vargas hasta el 11 de mayo


TESTIMONIOS

José Mata, contagiado con malaria

José Alejandro Mata, de 32 años de edad, aún tiene vestigios de la afección en el hígado que produce la malaria: sus ojos son amarillentos, al igual que su piel quemada. A mediados de abril, tuvo dolores de cabeza y fiebre alta. No sabía sobre la malaria, pero un vecino que la había padecido le recomendó ir al ambulatorio. “No es tan fácil cuidarse. No hay repelentes ni mosquiteros. Aunque sí fumigan casi todas las tardes, incluso dentro de las casas”. Hace dos semanas terminó el tratamiento contra el paludismo y el 19 de mayo debe hacerse un nuevo control.

Vilmania Liendo, paciente con malaria

Vilmania Liendo es la directora de la única escuela de Puerto Cruz, la Tirso José Ortiz, y fue la tercera persona del pueblo a la que diagnosticaron con malaria. “Me paré con malestar y pensaba que podía ser gripe. Aproveché que mi primo estaba en Catia la Mar hospitalizado por la misma enfermedad y me hice la prueba y dio positivo, eso fue el 18 de abril. Tuve días malos, con mucha fatiga, temblores, dolor de cabeza y como depresión”. Cree que se contagió cuando afeitaba a un vecino que tuvo la enfermedad y la picó un zancudo.

EL DATO

Para llegar a Puerto Cruz puede tomarse una lancha en Catia la Mar o acceder por la carretera que empieza en la entrada de la Colonia Tovar. El mal estado del asfalto hace que, solo para atravesar esa vía, el trayecto sea de más de dos horas. Los huecos son grandes, por lo que casi solamente pueden circular vehículos rústicos, no hay alumbrado ni ojos de gato en ningún tramo, lo que hace imposible viajar si no hay luz natural, y los árboles caídos abundan en las orillas del camino.