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“Mis hijas serán leonas de dos mundos”: el consuelo de un padre cuando sus hijas emigran

El aeropuerto internacional de Maiquetía ha visto una gran cantidad de despedidas los últimos años | Foto: Alexandra Blanco

El aeropuerto internacional de Maiquetía ha visto una gran cantidad de despedidas los últimos años | Foto: Alexandra Blanco

Luis Manuel Palis responsabilizó al gobierno por la partida a EE UU de Sofía y Helena, dos adolescentes que intentan escapar de la crisis política, económica y social en Venezuela

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Emigrar no solo significa dejar el país de origen, sino también alejarse de sus costumbres, de su gente y de su pasado. La decisión de buscar nuevos rumbos afecta tanto al viajero como a sus seres queridos, quienes aspiran lo mejor para los suyos.

Para un padre las emociones son un poco más complejas. Luis Manuel Palis lo define con dos palabras: sentimientos encontrados.  Por un lado, está la felicidad de que “van a tener oportunidades que aquí se le han negado”, pero también está presente la tristeza por la distancia.

El abogado de 49 años de edad y padre de dos hijas, contó a El Nacional Web la experiencia de tener que despedirse de sus “cachorras” de 14 y 15 años de edad, quienes en el pasado agosto se mudaron a Florida, Estados Unidos, con su madre.

“Fue mejor de lo que pensé porque tuve un año de preparación para separarme de ellas. Venía haciendo un trabajo psicológico (…) no quise llorar ni mostrar tristeza porque el mensaje es que ellas van a tener un mejor futuro. Al lugar que vayan, estarán mejor que aquí. Demostrarles tristeza no era mi intención, sino darles coraje, darles fuerzas para que pudieran emprender su viaje”.

El padre de Sofía y Helena Palis, de 15 y 14 años respectivamente, decidió no tomar el vuelo con destino a Miami junto con sus hijas para poder asegurarles el mejor futuro posible. “Si yo me iba, podía sacrificar su futuro, porque  significa que tengo que hacer una inversión importante para poder mantenerme allá. ¿Si yo hago esa inversión y fallo? No van a poder estudiar en las universidades que quieren estudiar y no van a poder expandirse”.

Los detonantes

Palis relató que los dos grandes factores considerados a la hora de decidir el futuro de sus hijas fueron la inseguridad y el gobierno venezolano de turno, al que calificó de “régimen comunista”. 

Al no superar los 16 años, las hermanas Palis se encuentran en una edad en la que “están empezando a ir a fiestas”, hecho que considera “un riesgo permanente” por tener que llevarlas y buscarlas en las noches.

“Por más que uno no quiera sacarse el ticket, llega un momento en el que te lo vas a ganar. Los índices de inseguridad son tan altos que si sales mucho, más riesgo corres. En algún momento, por estadística, te va a tocar”, sostuvo.

A juicio del abogado, las políticas del gobierno en contra de la propiedad privada también evitan que los jóvenes tengan oportunidades de surgir.

“Debido al régimen comunista que quiere acabar con la iniciativa privada (…) la gente joven no tiene oportunidades de trabajo, de mejorar, de superarse en la vida, como en cualquier país del mundo. Para mis hijas, quedarse aquí si esto no cambia, significaba estancarse y nunca superarse”.

Señaló al gobierno como el principal responsable de la migración de sus hijas: “La responsabilidad directa de que ellas se hayan ido es del régimen comunista que hay en Venezuela. No es un gobierno, es un régimen comunista, destructor”.

"Por lo menos les puedo ver las caritas"

“A medida que pasa el tiempo se va haciendo más duro, porque ahí es cuando sientes la distancia y la separación. Cada mes que pasa uno se siente un poco peor”, afirma Palis.

Sin embargo, su nostalgia la "maquilla" hablando todos los días con sus hijas mediante Facetime, la aplicación de videollamadas de Apple Inc. "Por lo menos les puedo ver las caritas, puedo verlas a los ojos”.

El abogado precisó que sus hijas se encuentran en Downtown Miami, en Brickel, y que se mantienen porque su ex esposa, Marta Carreño, tiene un buen trabajo y un buen salario. 

“Allá están bien, adaptadas (…) felices, haciendo cosas que aquí no podían hacer, como salir a comprar algo por su cuenta, caminar por la calle sin ningún inconveniente o salir de noche sin temor a que les vaya a pasar algo”.

Después de más de un mes Palis busca formas de lidiar con la ausencia de sus hijas. Para eso piensa en que ellas están ahora en un país donde tendrán oportunidades que actualmente tienen negadas en Venezuela y que “por derecho natural civil y humano les correspondían”. 

“Lamentablemente no es en su país, pero que estén en otro lado haciéndose seres humanos útiles y que puedan superarse, me llena de alegría”, agregó Palin.

Visión a futuro

El padre entiende que un aspecto que impactará en sus hijas en Estados Unidos es el cambio cultural porque, de acuerdo con Palis, es “una cultura de trabajo, de superación y de esfuerzo que han tratado de satanizar". Sin embargo, espera que sus hijas no pierdan el arraigo con su patria y visiten permanentemente Venezuela.

“Ellas van a ser leonas de dos mundos. Tienen sus raíces y su cultura venezolana, y van a seguir en contacto con este país, pero también tendrán una influencia de la cultura americana. Creo que van a ser seres humanos súper especiales porque van a tener lo mejor de las dos culturas”. 

El regreso de Sofía y Helena a Venezuela está condicionado por varios factores, principalmente políticos: “Que el régimen vaya cambiando, que vuelvan la democracia, la participación, la pluralidad, el Estado de Derecho y el respeto”.

Palin asegura que todos los días trabaja por una mejor Venezuela, por un cambio político y social para que la nación sea la misma de antes: un lugar con oportunidades en el que cualquiera se puede superar y puede estar en la calle sin temor.  

“Yo no voy a dejarle este país a este régimen, no pretendo hacerlo. Hay que luchar, hay que buscar un cambio. Espero que mis hijas puedan volver a un país en el que puedan tener futuro”.