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Con lechina y bajo la lluvia hicieron cola para verificar divisas

La fila iba desde la sede principal del Cencoex, en Los Chaguaramos, y llegaba hasta la Chevrolet de Bello Monte | Foto: Henry Delgado

La fila iba desde la sede principal del Cencoex, en Los Chaguaramos, y llegaba hasta la Chevrolet de Bello Monte | Foto: Henry Delgado

Personas de todas partes del país debieron viajar a Caracas a presentar documentos. Pidieron mejor logística

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En una mañana lluviosa y sin garantías de ser atendidos por la cantidad de gente, personas de todas partes del país acudieron ayer a la sede principal del Centro Nacional de Comercio Exterior, ubicada en Los Chaguaramos, para demostrar que hicieron uso correcto de las divisas estudiantiles. 

Patricia Higuera salió a las 3:00 am de Maracaibo. Llegó a Caracas a las 8:00 am, después de sufrir el retraso de su vuelo. Al mediodía estaba a dos cuadras y media de la entrada del Cencoex donde debe entregar los documentos que certifican que su hijo se encuentra en Madrid, España, estudiando un posgrado en Efectos Visuales. “A las 8:00 pm viajamos de regreso a Maracaibo, pero yo no creo que dé tiempo de que me atiendan hoy. Hay demasiada gente y no nos dan preferencia aunque venimos del interior. Es por orden de llegada”.

La fila de gente se extendía desde Los Chaguaramos, donde se encuentra el Cencoex, hasta el concesionario Chevrolet de Bello Monte; el recorrido total ocupaba casi cuatro cuadras de la zona. Al llegar a la puerta de la institución, debían esperar más; este tramo sentados en sillas plásticas y bajo toldos.

Carlos Faneite también viajó desde Maracaibo. Llegó a Caracas luego de un vuelo con escalas en Barquisimeto y Valencia. A las 4:50 am estaba en el Cencoex con el número 130 en la mano, 5 horas después dio la diligencia por terminada.

“Aquí durmieron como 50 personas. Adentro el proceso es rápido, debe durar unos 5 minutos, hay entre 25 y 30 computadoras con funcionarios. Al final te entregan un comprobante de que todo está en orden”, contó Faneite. Su hija está a la espera del pago del semestre que cursa en una universidad española. En Cencoex simplemente le dijeron que la solicitud de ese nuevo pago estaba “en revisión”.

A las 2:00 pm, varios funcionarios sellaron las carpetas de quienes estaban en cola para el momento, asegurándoles que el operativo se extendería hasta que el último de ellos fuera atendido.

Sin filtro. En diciembre de 2014, Cencoex publicó 2 listas de un total de 22.740 ciudadanos que solicitaron divisas para el pago de manutención, matrícula y seguro médico estudiantil entre el 1º de enero de 2012 y el 31 de marzo de 2014. En 5 días, desde ayer y hasta este viernes, deben comprobar con los documentos requeridos que los estudios fueron cursados y culminados. 

Las colas se han vuelto parte la ciudad. Pero esta era la cola de las carpetas. Por ello, cuando la lluvia arreció a media mañana, muchos tuvieron que salirse de la fila para buscar techo donde resguardar los documentos debidamente archivados en carpetas tamaño oficio con gancho 22, tal como lo indicaba la resolución del ente.

Para Zoila Subero, de 28 años, lo de ayer en Cencoex fue un “despelote”. La joven hizo un curso de inglés durante un mes en Chicago, Estados Unidos, en noviembre de 2013. “Esto es humillante. Nos estamos mojando, tengo gripe y mi esposo lechina. No hay ninguna logística, cómo van a atender a tantas personas en tan pocos días”. Con los virus a cuestas, viajaron de Maturín para poder cumplir con el trámite. 

Arnedo Mendoza, quien finalizó en Francia una maestría en Negocios en 2013, también pidió más organización. “Aquí no hay filtro de ningún tipo, ni por cédula ni por estado. ¿Por qué no pidieron esos documentos en digital?”. 

Para el presidente de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores, Pedro León Parilli, esta citación es más una estrategia de distracción. “Es una forma de aguantar un poco el otorgamiento de las divisas. El gobierno debe sincerar las cosas y no culpar a los estudiantes, sancionar a los delincuentes sin tocar a las demás personas. En todo caso, esto debió hacerse con confidencialidad y no con una lista pública”.

Parilli cuestionó que mientras los estudiantes son obligados a rendir cuentas, siguen sin conocerse las empresas que se robaron más de 25.000 millones de dólares en el país. “Aquí en Venezuela se ha convertido en un delito lo que no lo es en ninguna parte del mundo. Estudiar afuera y pagar con divisas”.