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El joven que usa drogas se delata

Programas Educativos de Psicología y Salud, de Ecuador realizó un estudio en el que 40% del primer grupo en el que estuvieron 568 estudiantes afirmó que alguna vez consumió

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La separación de sus padres a los 13 años fue la principal causa para que José Manuel P. se refugiara en las drogas. Después de siete meses, sus compañeros del colegio le hicieron probar primero marihuana “para que se olvidara de los problemas”. Así relata el joven de ahora 15 años, quien desde mayo está en tratamiento por adicción a la cocaína. Él comenzó a consumir drogas con sus amigos dentro de su plantel educativo. Había compañeros -dice mientras observa su brazo izquierdo temblar por la ansiedad- que traían drogas en sus mochilas.

“Ofrecían de todo, no lo más caro, pero dependía del consumidor”. Desde que inició el tratamiento, José Manuel dejó de estudiar. Sus padres lo internaron. Luego de la muerte de un adolescente guayaquileño de 13 años por sobredosis el año pasado, Programas Educativos de Psicología y Salud (Proeps) realizó un estudio en 26 colegios de Quito.

Para la muestra se entrevistó sobre el consumo de marihuana a 902 estudiantes que se dividieron en dos grupos (entre 12 y 15 años y entre 16 y 18). El 40% del primer grupo en el que estuvieron 568 estudiantes afirmó que alguna vez consumió, mientras que en el segundo, en el que participaron 334, la cifra aumentó al 59%.

“Muchos entrevistados indicaron que varios compañeros encargados de la venta les ofrecieron la primera vez gratuitamente y luego les indujeron a comprar”, revela el estudio. Después de probar marihuana por algún tiempo José Manuel P. quería experimentar más. Dice que al principio fumaba dos o tres “porros” al día, pero que con el tiempo la cantidad, así como su depresión, aumentó.

“Uno de los que vendía me convenció de consumir cocaína. Como es más cara, él me daba crédito”. ¿Por qué los adolescentes empiezan a consumir? Napoleón Vásquez, director del Proeps, menciona que los entrevistados manifiestan sobre todo siete causas principales: el divorcio o separación de los padres, la emigración de los padres al exterior, los castigos físicos, el maltrato psicológico, los conflictos entre compañeros, la participación en pandillas y la influencia de amigos.

“Cada detalle en nuestros hijos adolescentes nos puede dar alertas de lo que pasa, de lo que sienten, primordialmente los cambios drásticos”, expresa María Eugenia Arteaga, psicóloga especializada en adolescentes. Las señales que da cada joven -dice- no pueden pasar desapercibidas por parte de los padres de familia, estén juntos o separados.

Proeps advierte al menos nueve alertas (ver recuadro) con las que los padres o familiares podrían estar pendientes. Una de las primeras señales de José Manuel fue la baja de notas en el colegio. Elena M., su madre, cuenta que no siempre fue un buen estudiante pero que empezó de un momento a otro a incumplir los deberes.

“No tenía bien sus cuadernos, no copiaba casi nada y sus notas bajaban en los exámenes”. Luego de dos años el cambio de humor del joven los alertó. De repente se alteraba, se ponía irritable sin una razón. “Al principio pensamos que se trataba de la edad, por ser adolescente, pero también se ponía agresivo. Ahora entendemos los motivos”.

De acuerdo con el estudio de Proeps, las drogas introducidas en un organismo vivo por cualquier vía de administración es capaz de actuar por el cerebro y producir un cambio de conducta en las personas. “El abuso o exceso de su consumo consiste en la utilización incontrolada de una droga. Normalmente los efectos perjudiciales superan a los beneficios obtenidos”.

Vásquez afirma que, con ciertas informaciones de otros alumnos, se conoce que personas adultas convencen a algunos jóvenes para que sean los vendedores, “con lo cual podemos entender que cada vez aumenta la venta de la hierba en el interior de los centros educativos”. Según él, se debe entender que en este fenómeno existe una relación entre el consumo de drogas, el consumidor y su ambiente social. Por eso la psicóloga Arteaga recomienda que los padres de familia brinden al adolescente un buen ambiente familiar. No siempre -comenta- se debe a la separación de los papás, muchas veces ellos absorben la calidad de vida que ellos les dan.

“Hay ocasiones en que los jóvenes escuchan las peleas o los maltratos entre papá y mamá. Se debe entender que los jóvenes actúan de acuerdo con el ambiente que los rodea”. El tratamiento de José Manuel durará al menos un año más. “Deben estabilizar su organismo”, dice su madre mientras se levanta de la silla para acariciar a su hijo. Consejos para prevenir posible consumo de drogas Estados de ánimo. Los adolescentes que inician o consumen estupefacientes suelen cambiar de humor constantemente. Debe tomarse en cuenta si el joven se vuelve irritable. Es recomendable que los padres hagan un acercamiento.

La hora de dormir. Se debe estar pendiente al observar que, de un momento a otro, si los jóvenes cambian su horario de dormir o toman siestas en la tarde, sobre todo cuando lo hacen después de llegar del colegio y por muchas horas.

Falta de respeto. La agresividad es frecuente. Generalmente presentan problemas de conducta con personas mayores y con autoridades tanto en la casa como en el centro educativo. Cambian de gustos musicales y a veces su vestimenta. Las calificaciones. Un adolescente que empieza a consumir drogas generalmente baja sus calificaciones. El cambio puede ser drástico o progresivo, pero si el padre de familia nota la diferencia es recomendable que se acerque al colegio.

El ocio. En lugar de hacer deporte o una actividad social normal para su edad, el joven pasa frente a la computadora o viendo televisión los siete días de la semana. No socializa, es introvertido y solo quiere permanecer en su habitación. El trato. Según los estudios de Proeps, el mayor número de casos que se presentan sobre consumo de drogas en adolescentes se debe a los maltratos físicos y psicológicos en la familia, incluso indirectamente. El diálogo es fundamental.

La vista. Los ojos de un consumidor de drogas se enrojecen o se ponen vidriosos sin que hayan recibido mucho sol, calor o haya dormido más de las ocho horas necesarias. Los padres deben estar alerta a la mirada de los adolescentes. Los sentimientos. Un joven que empieza a consumir drogas generalmente sufre depresiones. Se aísla, se distancia de amigos y familiares. Es necesario que los padres traten de crear conversación con ellos para conocer sus pensamientos.