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Los obispos a las FARC: «Depongan las armas»

Un mural por la paz en la ciudad de Cali - AFP

Un mural por la paz en la ciudad de Cali - AFP

Si se respetan las negociaciones, en marzo se podría firmar el histórico acuerdo entre la guerrilla y el gobierno, con la paz más cercan. El papel de la Iglesia, la visita del Papa en programa para 2017

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FRANCESCO PELOSO - Lo que está sucediendo en Colombia, país latinoamericano que desde hace décadas busca la paz, es un pequeño hecho histórico.

Parece cada vez más cerca la firma de un acuerdo de paz, después de años de negociaciones, entre el gobierno y las FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, histórica guerrilla sudamericana que nació en 1964 y que desde entonces nunca ha despuesto las armas.

Ahora el parteaguas podría estar cerca. Las negociaciones de paz que comenzaron en 2012 en Oslo, Noruega, siguieron su curso en Cuba, bajo la égida de un mediador excepcional como Raúl Castro. Pero otro protagonista en este proceso ha sido también la Iglesia católica; el episcopado colombiano es uno de los creadores del proceso de paz, ha desempeñado y desempeña una obra de intermediación importante, papel que adquirió mayor fuerza con la elección de Papa Francisco; el Papa argentino y la diplomacia vaticana, efectivamente, han apoyado tras bambalinas las negociaciones y han impulsado el trabajo de los obispos colombianos.

Recientemente, el presidente del episcopado del país, el arzobispo de Tunja, Luis Augusto Castro Quiroga, pidió a las FARC que entregaran definitivamente las armas en todo el país, como signo de voluntad para continuar con el proceso de paz.

«Sería –dijo– un paso decisivo en dirección hacia la paz». Después explicó que había agradecido personalmente al Papa por sus intervenciones de los últimos meses, sobre todo durante el viaje a Cuba, y por su mensaje para la Jornada mundial de la paz.

Recordó también que los obispos colombianos pidieron que el gobierno del país piense alternativas a la cárcel, pues «para llegar a una reparación no está solamente la cárcel, puede haber muchas otras posibilidades y lo que la justicia transicional ha tratado de sacar adelante es eso, hay otras posibilidades de resolver el problema, no solo mirando hacia la cárcel». 

 

Si las negociaciones siguen su curso sin obstáculos, en marzo se podría firmar un acuerdo histórico tanto para Colombia, devastada por una guerra de baja intensidad que dura desde hace décadas, como para toda América Latina, pues asistiría al final de una larga y trágica página de su historia. El gobierno de Juan Manuel Santos y el actual líder de las FARC, Timoleón Jiménez (llamado “Timochenko”), apuestan por el éxito del proceso, aunque todavía hay algunos puntos que afinar. 

 

Mientras tanto, Papa Francisco confirmó que en 2017 viajará a Colombia y que tiene la intención de reunirse con el mayor número de colombianos posibles. Hace algunos días, una delegación del episcopado colombiano se reunió con Papa Francisco en el Vaticano. La entrevista duró alrededor de media hora; Francisco, según lo que indicó a los medios de comunicación mons. José Daniel Falla, obispo auxiliar de Cali y Secretario de la Conferencia Episcopal, pidió información sobre el estado de las negociaciones.

La delegación le indicó sus esperanzas ante la posibilidad de que se llegue a un acuerdo definitivo suscrito por ambas partes, y expresó su preocupación por el referéndum que debería llevar al texto definitivo, puesto que muchos colombianos no están de acuerdo con la negociación con las FARC. El Pontífice, por su parte, observó que es «normal» que haya gente en contra, pues en cualquier negociación, y por lo tanto en cualquier referéndum, hay apoyo y disenso, por lo que nunca es fácil. Y después habría pronunciado palabras de afecto por el país, según refirió mons. Falla: «Siento que Colombia es una mina de oro para la Iglesia, por la cualidad de la fe, por la gente, con su amor a Dios; siento que hay muchas vocaciones en camino en Colombia y esto, para mí, tiene un gran valor, y por esto amo Colombia y por esta misma razón quiero ir». El Pontífice recibió un primer borrador con el programa para el viaje; el documento ahora se encuentra en las oficinas vaticanas que se ocupan de sus visitas apostólicas para su revisión. 

 

Mientras tanto, también mons. Castro invitó al otro grupo guerrillero colombiano, el ELN, Ejército de Liberación Nacional, que opera en el país desde mediados de la década de los años 60, a emprender una negociación como la que se ha establecido con las FARC. Hace poco fueron exhumados los restos del sacerdote-guerrillero Camilo Torres, que fue uno de los fundadores del ELN, como un gesto gubernamental para reducir la tensión; mientras tanto, la Iglesia quiere recobrar la imagen del sacerdote, separándola de su breve experiencia como guerrillero que acabó trágicamente en un atentado en 1966. Los obispos colombianos invitaron al ELN a dar un paso decisivo hacia la paz. En este sentido, la Iglesia se ofreció como intermediaria entre el ELN y las autoridades, tal y como ha sucedido en otras ocasiones.